Ecuador, el país miembro más pequeño de la OPEP, depende en gran medida de los ingresos procedentes de la explotación petrolífera. El 20% de las reservas de petróleo del país andino (850 millones de barriles) se encuentran en el Parque Nacional Yasuní, situado en la llanura amazónica. Es el parque nacional más grande de Ecuador.

Este parque nacional de 9 820 km² es considerada la región con más biodiversidad de todo el mundo, y por lo tanto ha sido declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

 

En 2008, en la nueva Constitución, se reconocieron los derechos de la naturaleza: la naturaleza fue declarada sujeto de derecho por primera vez. Aparte de esto, se fijaron  derechos colectivos especiales de la población indígena, así como la convivencia en diversidad y armonía con la naturaleza (Buen Vivir).

 

De ello nace una iniciativa única. Esta iniciativa propuso prescindir de la extracción de las reservas petrolíferas en la reserva natural para así no poner en peligro la biodiversidad tan particular, no poner en riesgo a las poblaciones indígenas que han elegido vivir en aislamiento y evitar la emisión de 407 millones de toneladas de CO2.

 

 

A cambio de ello, los países industrializados deberían pagar indemnizaciones de 3 600 millones de dólares, mucho más considerando que  la lucha contra el calentamiento global fue fijada como un objetivo mundial y que, en consecuencia, el norte debe reconocer y pagar sus deudas ecológicas.

 

La idea de la deuda ecológica proviene del concepto de que todas las personas tienen el mismo derecho sobre la atmósfera y el medio ambiente. En la práctica, los países ricos del norte usan estos derechos de manera desproporcionada. Según esa lógica, los países ricos se convierten en deudores ecológicos en lo que se refiere a la contaminación del medio ambiente.

La indemnización exigida por Ecuador constituía aproximadamente la mitad de los ingresos que se podrían obtener mediante la venta de los 850 millones de barriles de petróleo que se estiman. El dinero se administraría en un fondo fiduciario de la ONU. Con el apoyo de ese fondo fiduciario, la economía de Ecuador debería transitar de una forma extractiva basada en el petróleo, a un modelo de desarrollo sostenible con un amplio uso de fuentes de energía renovables. De esta manera se reducirían alrededor de mil millones de toneladas de emisiones de CO2 en un período de 30 años, por medio de la conservación de los ecosistemas, la reforestación y el desarrollo de fuentes de energía más limpias.

[media-credit name=»Discurso televisado de Rafael Correas, 16/08/2013″ align=»alignleft» width=»300″]Correa Fernsehansprache[/media-credit]Alemania, principal promotor de la iniciativa, ha luchado desde hace mucho por ella hasta su repentina retirada en agosto de 2010. Justo cuatro años después, la iniciativa del presidente Rafael Correa fue retirada al considerarse un fracaso. Así lo comunicó el presidente  en un discurso televisado.

 

Rafael Corres declaró que la comunidad internacional y sobre todo los países industrializados, que contribuyen en mayor medida con el calentamiento global, habían dejado a Ecuador en la estacada. A pesar del apoyo de prominentes personalidades y organizaciones internacionales como la Unión Europea, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), entre otras, no se ha depositado en el fondo ni siquiera un 1% de la suma acordada.
Ante las objeciones de que la iniciativa Yasuní estaba muy adelantada a su tiempo y que caería precisamente en la mayor crisis económica desde hacía 80 años, el presidente respondió con palabras muy claras y reprochó a los países industrializados su hipocresía. La lógica predominante sería una lógica del poder y no de la justicia. El presidente señaló que los países con mayores emisiones de CO2 eran los más ricos y poderosos, mientras que los bienes medioambientales aportados por otros países son gratis.
»¿Porque se debería pagar algo así? Si la situación fuese al contrario, si fueran los países pobres los que más contaminasen el medio ambiente y los países ricos poseyeran el amazonas, que produce aire limpio, nos obligarían a pagar por ello, aunque para ello tuvieran que invadirnos». Así expresó su opinión el presidente Correa.

 

Con la decisión de seguir extrayendo petróleo del parque nacional situado en el Amazonas, Rafael Correa se expone a las críticas tanto por parte de la población ecuatoriana como de las organizaciones medioambientales. Tampoco ayuda mucho la afirmación del gobierno de que la extracción de petróleo planeada para 2015 no afectará a más del 0.1% del parque nacional.
No se pueden olvidar las décadas de extracción petrolera en el Amazonas en los años 70 y 80, con las que no tuvieron consideración alguna hacia las personas y hacia la naturaleza, y que tuvieron como resultado un daño ecológico inmenso y consecuencias para la salud de las comunidades que habitan estos territorios.

En efecto, estos delitos ambientales tuvieron lugar bajo la gestión de Texaco (en 2001 se fusionó con Chevron), por los cuales la empresa fue condenada a la pena más alta relacionada con el medio ambiente de todos los tiempos. La alianza de gobierno actual no estuvo involucrada en el escándalo medioambiental.
Además, la campaña »La Mano Sucia de Chevron» fue apoyada por el gobierno para obligar a la multinacional petrolera a saldar sus deudas. Para el presidente Rafael Correa, el fracaso de la iniciativa Yasuní ha supuesto un gran revés en sus esfuerzos y una mala noticia para el futuro de nuestro planeta.

 

[media-credit name=»El embajador Jorge Jurado» align=»alignright» width=»225″]image 2[/media-credit]El embajador de Ecuador en Berlín, Jorge Jurado, pidió a las organizaciones de protección del medioambiente en una entrevista que no mezclaran el caso Chevron-Texaco y el fracaso de la iniciativa Yasuní, ya que eran temas muy diferentes. Para Ecuador, la biodiversidad es un recurso muy importante y está dispuesto a protegerlo. Por este motivo, el estado apoyó la campaña, para obligar a Chevron-Texaco a saldar sus deudas medioambientales y que así pueda rehabilitarse la región del Amazonas.

Ecuador precisa con urgencia de los ingresos procedentes de la extracción de petróleo para así poder dar un salto cualitativo, y ya ha demostrado que es capaz de encontrar inversiones sostenibles. Sería lamentable que los países industrializados no estuviesen dispuestos a pagar 277 millones de dólares durante 13 años, teniendo en cuenta los 3000 millones de dólares que ofrecen a Israel anualmente en ayuda militar por parte de los Estados Unidos, esa suma parece insignificante. La extracción afectaría solo a una mínima parte del parque natural y se haría con la mayor precaución posible y utilizando la última tecnología.

Traducido del alemán por Míriam Sánchez Alcón

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