Voces de Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador (XXIII): «Lo que aquí ocurrió fue una matanza»

22.08.2020 - Guayaquil, Ecuador - Redacción Ecuador

Voces de Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador (XXIII): «Lo que aquí ocurrió fue una matanza»
"Salvador Allende", escultura de Tony Balseca, y cartel de protesta contra el gobierno (Guayaquil). (Imagen de Rebelión)

por Libertad Gills

En esta nueva entrega de la serie, el escultor Tony Balseca denuncia: «Lo que aquí ocurrió fue una matanza silenciosa; pusimos los muertos en la pandemia, el COVID-19 se llevó a los más vulnerables por tanto hacinamiento, por tanta insalubridad, pobreza, hambre. La mayoría vive al día, fue el caldo de cultivo para lo que sucedió. Si lees ‘Las cruces sobre el agua’, te das cuenta de que vivimos igual, con la misma ansiedad del trabajo a destajo, seguimos siendo jornaleros, desechables, así se ha tratado a la gente que habita Guayaquil».

¿Podría presentarse, hablarnos de su profesión y del lugar dónde creció y vive?

Mi nombre es Tony Balseca, me he creado como escultor autodidacta, me considero un artista en construcción; nací y crecí en el centro, en el sector de la Bahía en el corazón de la ciudad de Guayaquil. La práctica de la escultura me ha permitido desarrollarme como profesional en mi ciudad. Tengo enraizado en mí el interés por la historia, en particular la historia de Guayaquil, donde he desarrollado mi carrera. Mi experiencia artística da cuenta de una extensa práctica en torno a los procesos de creación de memoria histórica, convencido del potencial de generar conciencia crítica que tiene el arte. A través de diferentes actos de resistencia, memoria y reflexión, intento llegar a interesar e involucrar a la sociedad. La cultura es un espacio para el disenso y la opinión; de lo contrario, da cabida a políticas sujetadoras y normativas que degeneran en un pensamiento acrítico y por consiguiente apolítico.

Tony Balseca trabajando en una escultura. Foto: Rafael Cruz.

¿Cómo ha sido su experiencia durante la pandemia?

Aunque anegados por el poder mediático, me sigue causando extrañeza que nos haya tomado por sorpresa este tipo de crisis, cuando ya los expertos han venido anticipando el cambio climático, la destrucción del planeta producto de la depredación de los ecosistemas, hambrunas, guerras y pandemias, todo invariablemente producto de este sistema capitalista de consumo globalizado.

Me ha confirmado que varias crisis suceden al mismo tiempo, y que son parte de un todo, siendo este el colapso del sistema depredador consumista global cuya respuesta antes de rectificar, es reacomodarse para seguir apropiándose de los pocos recursos que le quedan al planeta, objetivo de naciones como las del imperio del norte, que representan las grandes corporaciones y sus capitales, que además de basurero, están convirtiendo el planeta en una inmensa granja para carnívoros.

Siempre he usado la bicicleta para movilizarme, más aún ahora que he tratado de recorrer la ciudad, es algo que he pensado todo el tiempo, en cada calle vacía habitada solo por personas sin techo, durmiendo en las veredas y portales viendo su miseria normalizada, no me deja de impresionar, familias enteras, niños, parejas mayores, 4 o 5 personas por cuadra, son imágenes dolorosas pienso que para ellos la crisis les llegó hace tiempo, como a los palestinos… Veo sus miradas y medito que no recuerdo palpar tal magnitud de crisis…  y los recuerdos los tengo desde la era Bucaram.

En un regreso de mis salidas vi a una persona fallecida en la vereda, justo abajo del balcón donde lanzó su campaña presidencial Jaime Roldós, en la misma casa histórica de la familia Bucaram en Clemente Ballén y Boyacá a una cuadra del hotel Guayaquil.

Persona fallecida en una calle céntrica de Guayaquil, durante el pico de la pandemia Foto: Tony Balseca.

Pensar en la forma dolorosa como ha ido creciendo Guayaquil, manejada por los socialcristianos por casi cuarenta años como su hacienda personal, en contubernio con estas familias mafiosas que han llevado a nuestra ciudad a esta hecatombe, a la masacre de marzo, abril, ahí sentí que habíamos tocado fondo.  Lo que aquí ocurrió fue una matanza silenciosa, pusimos los muertos en la pandemia, el COVID-19 se llevó a los más vulnerables por tanto hacinamiento, por tanta insalubridad, pobreza, hambre, la mayoría vive al día, fue el caldo de cultivo para lo que sucedió, si lees Las cruces sobre el agua, te das cuenta de que vivimos igual, con la misma ansiedad del trabajo a destajo, seguimos siendo jornaleros, desechables, así se ha tratado a la gente que habita Guayaquil.

¿Cómo ha sido afectada su situación laboral y su trabajo artístico?

Lo primero que me viene a la memoria son las frases compartidas por los compañeros artistas en las redes sociales, imágenes que evocan que siempre los artistas hemos vivido en crisis y no nos ha sorprendido. Hasta ahora yo no sé qué es la seguridad social, así es la vida de un artista en la ciudad de Guayaquil, donde su gente trabaja por jornada, en esta época de autoexplotación, la mayoría de nuestros trabajos son por encargos, muchos tercerizados, quieren explotarte por todos lados, eso nos es común a través del tiempo, hemos vivido como en pandemia por décadas, yo por mi parte he optimizado gastos, reduciéndolos al mínimo, he concluido que gastamos demasiado, que consumimos demasiado, yo paré con eso, entiendo que debemos decrecer.

En cuanto a mi trabajo artístico, que gira alrededor de críticas al sistema, a deconstruir la historia buscando nuevas lecturas contrahegemónicas para crear una resistencia lúcida, la pandemia ha consolidado en mí todas estas posiciones y la necesidad de acelerar los procesos de cambio que he llegado a plantearme.

¿Qué pasó con su escultura de Salvador Allende ubicada en la Universidad de Guayaquil?

La escultura de Salvador Allende, ubicada en la entrada principal de la Universidad de Guayaquil, cuya ciudadela llevó su nombre desde 1973 cuando fue asesinado, hasta fines del pasado año 2019, fue removida sin mayor explicación.  Resistió 10 años en su heterotopía. La escultura representa la convicción de vivir y morir por una sociedad más equitativa, más justa. Su presencia llama a recordar estas luchas y a identificarse en ellas, con las que debe identificarse la academia, para repensar en una universidad pública para y del pueblo.

El remover la estatua de su sitio original, es parte de todo lo que han podido hacer en la pandemia en este caso, tratando de borrar la identidad cultural y académica de las luchas universitarias. Luego se conoció que fue ubicada en otro espacio del campus universitario, creo que probablemente por la presión mediática ejercida por las redes sociales no la pudieron eliminar.

La hicimos hace algunos años, con todo el amor por la historia de las luchas estudiantiles y de los pueblos del Abya Yala. Pueden quitar la escultura, pero no pueden borrar la historia de resistencia de los desposeídos y de los estudiantes universitarios y su compromiso con la lucha de los pueblos.

Podrías comentarnos sobre lo sucedido en octubre de 2019 cuando te arrestaron por tener un cartel en solidaridad con el levantamiento indígena?

¡El cartel es parte de un proyecto artístico llamado Movimiento Comunitario ¡Tumbalá Vuelve!, es un movimiento contrahegemónico que busca una revolución desde lo cultural y comunitario, tiene como imagen visible la del Cacique Tumbalá, líder punaé de la resistencia Wuancavilka ante la pretensión de los Incas de anexarnos al Tahuantinsuyo de la mano de Huayna Cápac y Atahualpa y contra la invasión española dirigida por Pizarro y su mano derecha Fray Vicente Valverde.

Tumbalá, invisibilizado por los historiadores, es el mayor líder de la resistencia indígena de nuestros territorios, tiene como mensaje: ¡Descolonízate Guayaquil, ¡Tumbalá vuelve!, en el cartel Tumbalá tiene en su mano la cabeza del cura Valverde ajusticiado por los punaés.

Tony Balseca arrestado en octubre de 2019 por portar un afiche artístico, con un contenido crítico del presidente Moreno.

Lo que sucedió durante la gran insurrección popular de octubre de 2019, desde todos los frentes del país, fue la respuesta de resistencia ante las medidas neoliberales tomadas por el gobierno antipopular del traidor Lenin Moreno.  Bajo esta óptica decidí colocar la cabeza de Moreno en vez de la de Valverde con el título de traidor, dentro de este contexto de resistencia los activistas culturales de la ciudad estuvimos manifestándonos los días previos al 9 de octubre. Nunca había pensado de que el hecho de llevar un cartel como una manifestación artística de opinión sea penalizado, aunque ya en los días anteriores se veía cómo la policía se volvía más represiva.

Muchos artistas decidimos autoconvocarnos en las afueras de la Casa de la Cultura y es así que el día 9 de octubre mientras la alcaldía cerraba la calle 9 de Octubre y otras aledañas, y ordenaba el cese del transporte urbano, caminábamos con otros compañeros al encuentro con el grupo de la Universidad de las Artes, fuimos de alguna manera emboscados en las calles Rumichaca y Luque donde un grupo de militares tenían obstaculizadas las bocacalles hacia la 9 de Octubre.

Al caminar nos encontramos con un grupo de ciudadanos que se manifestaban pacíficamente, los que al ver el cartel empezaron a ovacionar y a aplaudir.  En ese momento se escucharon detonaciones, eran bombas lacrimógenas disparadas desde muy cerca que dispersaron a todos y vi y sentí como un grupo de militares me agarraron y me arrastraron hasta la 9 de Octubre tratando de que tirara el cuartel, ahí fui arrestado por policías vestidos de civil que me acusaron de paralizar los servicios públicos, cambiando luego los partes acusatorios.

Afiche creado por Tony Balseca que muestra la figura del cacique Tumbalá sosteniendo la cabeza del presidente Moreno.

Fui testigo de cómo el Estado utiliza la fuerza contra el derecho a la opinión, fui testigo de la corrupción de la que están plagados todos los estamentos gubernamentales. La acción legal y la presión mediática de amigos, familiares y diversas organizaciones probaron la razón y finalmente fui liberado.

Concluyo que el gobierno se aprovecha de las secuelas de la pandemia y haciendo uso perverso del estado de excepción destruye orgánicamente el Estado, desmantelando sus instituciones, privatizando las empresas públicas rentables y yendo en contra de la voluntad popular ciudadana desmovilizando el poder popular ciudadano, hoy casi paralizado.

¿Quisiera agregar algo más sobre su experiencia durante la pandemia? Muchísimas gracias por su valiosa colaboración.

Recuerdo que en el 2000 ya se hablaba de escenarios posapocalípticos producto del cambio climático y la destrucción de los ecosistemas, recuerdo que el tope era el 2050, ahora hablamos de 2030, tenemos menos de 10 años para enfrentar el colapso del sistema, el colapso del planeta. Los gringos creen que creando búnkeres se salvarán de este apocalipsis sistémico, los expertos nos dicen que los que sobrevivan ante este colapso serán los que estén en contacto con la tierra, los que vivan en pequeñas comunidades de forma autónoma y autosostenible.

No creo que esto se pueda arreglar en las próximas elecciones con agendas “realistas” cortoplacistas, donde solo tratan de maquillarle un rostro humano al capitalismo criminal, sino cambiando nuestros paradigmas particulares y comunitarios o volver a tenerlos.

Estamos en contra de la falacia del crecimiento económico en base de una riqueza infinita en un mundo ilimitado, está probado, no es posible. Este no futuro nos quieren vender los líderes ya sea de derecha o “progresistas”.

Concluimos  que el capitalismo pospandemia se descubre ecofascista, entendiendo que no necesita de la democracia para existir, y que consciente de la escasez de “recursos” a nivel global ejerce un ecototalitarismo al servicio de un mínimo porcentaje de la población, y de  los dueños de las corporaciones con poder económico, militar y político que  son las que  manejan los Estados, para continuar sosteniendo su estilo de consumo, acaparando recursos a costa del 95% de la población mundial que no puede acceder a una existencia material digna. Por ejemplo, aunque se busque un cambio en la matriz energética mundial si es conducido desde el capitalismo se reproducirán las formas en que este se sostiene. Una de estas formas es el intervencionismo; vemos que el director ejecutivo de la corporación Tesla, Elon Musk, produjo polémica en redes al responder a un comentario sobre el “golpe de Estado” provocado en Bolivia por Estados Unidos para “obtener” litio, mineral necesario para la fabricación de automóviles eléctricos. Comentario que Musk contestó: «¡Daremos un golpe a quien queramos! Supéralo».

La izquierda ha dado un gran giro a nivel global y está representada por los conservacionistas, los “ecologistas infantiles” son ellos y ellas que están siendo asesinados, así en Colombia, 25 asesinados en lo que va de pandemia y 100 en este año.  La derecha está consciente de que está en la última etapa del despojo capitalista y no le importa demostrar su esencia fascista.

Consideramos que en estos momentos debemos hacer nuestra la lucha por el territorio representado por la tierra, el agua, el uso que les damos y como cuidamos de ellas. Es este sistema capitalista criminal el que vemos depredar ya sea talando la selva Amazónica, pulmón del planeta o con la pesca industrial en las Islas Galápagos. Más allá si es China o u otro país industrial.

Creemos en la lucha por la Tierra por lo tanto debemos radicalizarnos en este escenario pospandémico, desacelerar nuestras economías de consumo fortaleciendo las economías comunitarias de intercambio. Un verdadero buen vivir. Una real soberanía alimentaria.  Creemos en la legalización de la tierra comunitaria mediante las expropiaciones.

Proponemos la deconstrucción como un ejercicio permanente crítico y autocrítico de descolonizarnos, de destecnologizarnos, desurbanizarnos, despatriarcalizarnos,  descomplejizando nuestras sociedades, abrazando la filosofía del buen vivir de nuestros pueblos originarios donde la tierra es nuestra gran madre y está viva, y todo lo vivo es sagrado, ella nos cuida nos pide que nos cuidemos, todos somos cuidadores, somos una gran comunidad de singularidades con el deber de construir sociedades basadas en  el cooperativismo comunitario, en equilibrio con el resto de seres vivos y la  madre  naturaleza.

Esta entrevista es parte de la serie «Voces de Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador», realizada por Silvia Arana y Libertad Gills. Enlaces a algunas entrevistas previas:

https://rebelion.org/con-la-union-del-campo-y-de-la-ciudad-saldremos-de-la-crisis/

https://aqui-tenemos-otra-pandemia-la-pandemia-del-hambre/

https://rebelion.org/sin-justicia-no-hay-orgullo-lgbtq/

https://rebelion.org/frente-al-recorte-del-presupuesto-educativo-nos-movilizamos-en-defensa-de-la-educacion-publica/

Categorías: Derechos Humanos, Entrevistas, Política, Salud, Sudamérica
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