El país azul

13.01.2019 - Neuquén, Argentina - Gustavo Figueroa

El país azul
El azul del oriente por donde sale el sol y la cima del volcán Lanín. Neuquén, Puel Mapu. (Imagen de Gustavo Figueroa)

La representación de la naturaleza en el pensamiento mapuche y en las poesías de Charles Baudelaire: cercanías y contrastes.

Neuquén, Puel Mapu. “Hay que aprender a leer a la naturaleza”, invita e incentiva el poeta mapuche Elicura Chihuailaf desde el mundo contemporáneo del Abya Yala (lo que hoy se conoce como América). “¡Que sobre el mundo vuela y entiende sin esfuerzo la lengua de las flores y de las cosas mudas!”, responde Charles Baudelaire (1821–1867) desde el Romanticismo europeo. Ambos autores reconocen la literatura incorporada en la naturaleza –y por lo tanto reconocen también la vida de la misma–, pero el primero entiende un diálogo permanente y constitutivo del ser mapuche, mientras que el segundo reconoce, en esa naturaleza que lo secunda, un espejo en el cual reconocerse. Como otros poetas y escritores del Romanticismo, Baudelaire dedicó tiempo y esfuerzo a entender los sentimientos del ser en relación con la naturaleza. ¡Es necesario, para ello apagar la razón y despertar el sentir!, pareciera sugerirnos el poeta francés. Literalmente Charles Baudelaire experimentó con (psicotrópicos) los canales de comunicación que se despiertan en el individuo y que la razón no puede ver ni escuchar. Por otro lado, desde otra perspectiva atravesada por la sobriedad, la machi mapuche Francisca Linconao nos advierte: “Yo como machi tengo la capacidad de hablar con los ríos, los lagos y los cerros”. “Mi rol como machi no está separado de mi rol como poeta”, replica Adriana Pinda. Y aquí se establece otra similitud o cercanía entre la cosmovisión originaria y la literatura del romanticismo. Se creía, en este último caso, que el poeta era profético y que tenía un sabiduría cercana a la que puede tener un chamán. ¡El poeta romántico tiene la capacidad y la sensibilidad de reconocer el lenguaje de las cosas! Pero es en los sueños donde se vuelven a distanciar estas dos cosmovisiones, ya que mientras para el pensamiento occidental, el mundo onírico queda representado y alojado sólo en las fronteras del individuo (un pensamiento que al desarrollarse daría origen, más tarde, al psicoanálisis freudiano), la machi mapuche mantiene un diálogo con la naturaleza que se ve reflejado en los pewmas (sueños premonitorios); mientras para el primero los mensajes oníricos han concluido en meras caracterizaciones de su genio y capacidad individual, los sueños premonitorios mapuche han constituido las decisiones más importantes (guerras, nacimientos, roles jerárquicos)  de la historicidad de este Pueblo Nación.  En definitiva, existe desde el Romanticismo europeo una contemplación sobre la naturaleza, pero esa contemplación no es constitutiva de una identidad originaria ancestral milenaria, más bien responde a una forma mística de contemplar el mundo que deviene de la filosofía eclesiástica; es en definitiva, un ejercicio literario en donde la analogía cobra preponderancia y relevancia, contradiciendo el mundo de Dios (aunque no negándolo), pero también el mundo de la razón. Como escribe Marcel Raymond en su “De Baudelaire al Surrealismo”: “Por tanto, la tarea del poeta, de acuerdo con el sentido adivinatorio que hay en él, consiste en percibir analogías, correspondencias, que adoptan el aspecto literario de la metáfora, del símbolo , de la comparación y o de la alegoría”.  

Kiñe | Uno

El sueño premonitorio (pewma) representa un espacio de poder y relevancia dentro de la cosmovisión mapuche. Es en esta experiencia donde se pueden visualizar, a través de imágenes y escenas, el diálogo y los mensajes que emite la naturaleza a las personas y viceversa. En los pewmas hablan los che (gente) que no vemos, habla su püllü (espíritu). Son las machi¹ (autoridad espiritual) las que tienen la sensibilidad de leer estos mensajes que se reproducen en sus sueños o en los sueños de otras personas. Los sueños premonitorios son advertencias, pero son advertencias que no quedan recluidas en las aparentes fronteras del individuo y el inconsciente como propone Sigmund Freud. La cosmovisión mapuche entiende que las personas son parte de un todo, y que en ese todo están todos los elementos de la naturaleza; la naturaleza le habla a otro elemento natural (las personas), por lo tanto los mensajes no son enviados e inciden sólo en la persona; la persona que lee estos mensajes, es sólo un portador (rol de la machi dentro de una comunidad), pero el mensaje influye en todo el pueblo (incluida la naturaleza).

Desde los orígenes del pueblo mapuche el pewma ha representado un lugar de relevancia e importancia en las grandes decisiones de esta cultura milenaria, tanto en los tratados de paz como en los de guerra. Más aún, es conocido que muchas decisiones no se tomaban sin escuchar las lecturas de una machi (muchas de estas aseveraciones son parte del relato oral de hombres y mujeres mapuche que he podido entrevistar. La cultura mapuche aún hoy se sigue transmitiendo de forma oral. Si bien existen muchos autores que desarrollan conceptos e ideas, el conocimiento sigue estando en las personas mayores).

“Lleno está el sueño de magia”, comienza escribiendo Baudelaire en “Sueño parisiense”, reforzando la noción mística que tiene este poeta sobre el mundo onírico. Aunque es en “Paraísos artificiales” donde logra describir con mayor exhaustividad la imagen que tiene sobre el sueño:

“El sentido común nos dice que las cosas terrenales apenas existen y que la verdadera realidad sólo se da en los sueños. Para digerir la dicha natural, así como la artificial, hay que tener ante todo, el valor de tragarla; y los que acaso merecían la dicha son precisamente aquellos a quienes la felicidad, tal como la conciben los mortales, ha hecho siempre el efecto de un vomitivo”.

Baudelaire experimentó con drogas psicotrópicas. El fragmento anterior está dentro del capítulo “Opio y hachís” de su obra “Paraísos artificiales”. Es, finalmente, lo que consuma (“el valor para tragarlo”) el poeta lo que permitirá estar en contacto con el mundo que se escribe en los sueños, pero ese néctar alucinógeno sólo está predeterminado para algunas personas: “y los que acaso merecen la dicha”. En cambio dentro del pueblo mapuche se dice que los pewma aparecen en un contexto natural, en donde las personas estén en continuo contacto con los ríos, los lagos, los cerros. ¿No podría existir, entonces, comunicación alguna dentro de una gran ciudad? Es la relación con la naturaleza y las particularidades de la persona lo que determina esta clase de comunicación que se produce en los sueños (en un párrafo aparte debería explicar que sucede en contextos en donde el territorio padece grados extremos de contaminación). Volviendo a Baudelaire, este poeta profundiza su idea sobre el sueño proponiendo:

“Es cierto que una constante elevación del deseo, una tensión de las fuerzas espirituales hacia el cielo, sería el régimen más idóneo para crear esa salud moral tan brillante y gloriosa; ¿pero en virtud de qué ley absurda se manifiesta a veces después de culpables orgías de la imaginación, tras un abuso sofista de la razón, que es con respecto a su uso honesto y razonable, lo que los ejercicios de dislocación son con respecto a la gimnasia sana? Por eso yo prefiero considerar esa condición anormal de la mente como una gracia auténtica, como un espejo mágico donde se invita al hombre a verse embellecido, es decir, tal como debería y podría ser; una especie de excitación angélica, un llamamiento al orden en una forma halagüeña”.

El estado de exaltación y estímulo que propone Baudelaire tiene un valor profético. Es en el sueño –y no en la vigilia– y en la embriaguez –y no la razón– donde el ser humano accede a un estado de equilibrio. “Ese estado encantador y raro en que todas las fuerzas se equilibran”, escribe más adelante Baudelaire, coincidiendo con la noción de equilibrio que piensa la cosmovisión mapuche. Aunque, realizando una lectura más detallada, el pensamiento de Baudelaire se distancia, como ya advertí en la introducción de este trabajo, cuando propone que ese estado de exaltación asume un lugar profético sólo en las fronteras del individuo. No tiene el sueño y la embriaguez una implicancia social y política. “Una constante elevación del deseo”, describe Baudelaire haciendo alusión a lo que más tarde Sigmund Freud describiría en el psicoanálisis (represión del sueño). También Baudelaire menciona, en este pasaje, nuevamente el cielo, indicando que todas las fuerzas van hacia allá, y que es el ser humano el que despliega sus deseos hacia ese espacio estableciendo una comunicación entre el cielo y la tierra. En cambio, la cosmovisión mapuche entiende que hay fuerzas (negativas y positivas) en todas las cosas de la tierra: hay una fuerza distintiva en las piedras, los ríos, los bosques, y los lagos. Y que, además, hiciste una comunicación entre el cielo (wenu mapu) y la tierra (nag mapu), pero no sólo entre estos dos espacios, sino también con el espacio que está debajo de la tierra que habitamos (minche mapu). ¡La comunicación entre estos tres espacios es cíclica! El rewe (espacio ceremonial) es el lugar de encuentro para todos los mensajes y relatos que se suceden en estos espacios. La machi es la figura que comprenderá y podrá leer esos mensajes a la comunidad que espera atenta. Por esto es que resulta de tanta relevancia la figura de una machi para el pueblo mapuche, y a su vez resulta tan nocivo para el espíritu individual y colectivo que una machi no pueda estar en su rewe (como sucede con el machi Celestino Córdova detenido injustamente hace más de tres años en Chile), como así también para la construcción de la historia y la memoria de este pueblo ancestral milenario. “El pewma hace historia” definió elocuente la antropóloga Claudia Briones.

Epu | Dos

La representación de la serpiente

Baudelaire escribe y menciona a la serpiente. La define, y la define en función de sus atributos individuales. Las características de la serpiente son una metáfora del comportamiento (sospechoso y maligno) humano y viceversa. Pero ésta no es la única caracterización que hace Baudelaire de la serpiente. En el poema “La danza de la serpiente”, Baudelaire asocia a este ser, primero con la embriaguez y luego reconoce el mundo (de estrellas) que nace a partir de su veneno. Es este veneno un néctar del mal para que parece equilibrar a Baudelaire.

“como río que en su cuna engruesan
Glaciares rugientes,
Cuando el agua de tu boca sube
A flor de tus dientes,
Un vino amargo de Bohemia
Creo yo beber,
¡Un cielo líquido que siembra
De estrellas mi ser!”

Desde la cosmovisión mapuche se dice que las serpientes forman parte del origen de este Pueblo Nación y que en su figura reside el equilibrio del universo. Y es específicamente en la leyenda de Kai Kai y Treng Treng en donde puede reconocerse esta representación. Cuenta la historia que dos serpientes se enfrentaron. Una de ellas, Kai Kai, elevaba las aguas del océano poniendo en peligro la vida del pueblo mapuche. Treng Treng respondía elevando los cerros, donde este pueblo se refugiaba. Así se mantuvieron por varios días hasta que Treng Treng finalmente venció a Kai Kai. Sin embargo, durante este enfrentamiento muchas personas cayeron al agua. Algunas se convirtieron en piedras, otras en peces. También surgieron los custodios del mar (Shumpall).

La figura de la serpiente azul (kalfü Vilu) está presente constantemente dentro de la cosmovisión mapuche. La serpiente azul significa un equilibrio entre todos los elementos de la naturaleza: los ríos, los lagos, los cerros, los animales, los bosques, las personas. Pero no sólo la serpiente buena (por llamarla de algún modo) representa el equilibrio. La figura de la serpiente negativa (mala) forma parte del equilibrio de las cosas, “todas las cosas tienen un polo positivo y un polo negativo”, asegura Elicura Chihuailaf. En su poema “Las piedras”, el poeta pone de relevancia la existencia de vida en los elementos de la naturaleza, y la energía que en ella reside.

“Las piedras tienen espíritu
dice nuestra Gente
por eso no hay que olvidarse
de Conversar con ellas
Hay piedras positivas
que las Machi / los Machi ponen  
-para que dancen-  
en sus Kultrun
Y hay piedras negativas  
que brillan como vidrios  
y sólo dan sombras de luz.”

Küla | Tres

El azul

El azul es sagrado para la cosmovisión mapuche. “Nosotros venimos del Azul del Oriente y volvemos al País Azul cuando morimos”, asegura Elicura. Por su parte, grata sorpresa, Baudelaire en “La luna ofendida”, habla de este País Azul otorgándole un sentido equivalente. Dice Baudelaire:

“Oh luna que adoraban nuestros padres discretos,
desde el país azul en donde, harén radioso,
te seguirán los astros en tocado pomposo”.

¿Acaso Baudelaire cuando se refiere al país azul no está haciendo referencia al origen de las cosas, al lugar desde donde provenimos? ¿No se refiere al universo, al infinito, al azul del Oriente al que hace referencia Chihuailaf? Más definido aún, en “El alba espiritual”, el poeta escribe: “el azul intocable del Cielo Espiritual”.

Sin embargo, en otros pasajes Baudelaire describe con un sentido bíblico al azul, en este caso en referencia al cielo. En “Lo irremediable” Baudelaire cita al azul, asociado al cielo y a la figura católica de la creación de las cosas. Más concretamente, Baudelaire en este poema establece una tríada referencial entre el cielo, las serpientes y Satán. Primero Baudelaire dice:

“Una idea, una Forma, un Ser
Que del azul partió, caído
En estigio lodoso y plúmbeo
Del que al mirar del Cielo ha huido”.

Y aquí nótese que el autor personaliza (al mencionarlos en mayúscula) a: una Idea, una Forma, un Ser. Incluso al Cielo personaliza. ¿Para Baudelaire no sólo los seres (humanos) provenimos del azul del cielo, también el mundo de las ideas?

Más adelante, en el mismo poema, Baudelaire vuelve a citar a las serpientes, pero esta vez potencia la figura negativa de la misma asociando su presencia con el calvario propio de una maldición.

“Un embrujado sin ventura,
Que con tanteo deleznable,
Por huir de un nido de reptiles
La luz buscar quiere y el cable”.

Y por último, manteniendo la triada de cielo, veneno (serpiente) e infierno, Baudelaire define:

“Signos claros, cuadro perfecto
De una fortuna irremediable,
Que nos dan a pensar que el Diablo
¡Cuanto hace, lo hace irreprochable!”

¿El diablo no se equivoca? ¿Hay un destino en el mundo definido por la intervención del diablo y sus tentaciones (representado en la figura de la serpiente)? ¿Baudelaire se siente tentado por el mal? ¿O es el mal (en relación de la noción del bien y el mal bíblico) que equilibra sus actos?

Meli | Cuarto

La representación del cielo y el diablo

Baudelaire también habla o menciona el equilibrio que se produce entre el vínculo de el cielo y el infierno. Concretamente Baudelaire define a la belleza como la conjunción de estos dos espacios aparentemente antitéticos. En “Himno a la belleza” el poeta francés escribe: “¿vienes del hondo cielo o del abismo sales, Belleza? / Tu mirar, infernal y divino”. Nuevamente Baudelaire vuelva a personificar, en este caso un adjetivo: belleza. Más adelante Baudelaire insiste, formulando una pregunta retórica, “¿sales del negro abismo o bajas de los astros?”. Concluye con estas dos estrofas:

“¿Qué importa así del cielo vengas o del infierno,
Belleza, monstruo enorme, ingenuo y atrevido, si tu mirar, tu pie, tu faz me abren la puerta
De un infinito que amo y nunca he conocido?

De Satán o de Dios, ¿qué importa? Ángel, Sirena, ¿qué importa si me vuelves -hada de ojos sedantes,

Ritmo, perfume, luz, ¡oh tú, mi única reina! –
Menos odioso el mundo, más corto los instantes?”

¿Acaso, finalmente, Baudelaire no destruye esa figura de equilibrio (entre el cielo y el infierno) cuando se pregunta la relevancia de la misma en la figura de la Belleza? ¿Importa verdaderamente ese vínculo?, se pregunta Baudelaire.

En cambio, en el poema “La letanía de Satán”, Baudelaire reconoce su pertenencia o sentido de representación con esta figura del mal cuando escribe “Oh tú, Ángel sabio y bello, de alabanzas privado, / Dios que fue por la muerte adversa traicionado”. Baudelaire reitera su interpretación: lo bello es el mal. Baudelaire le escribe al mal y le ruega como si verdaderamente se tratará de una figura divina de adoración: “¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!”. Y más adelante define: “Tú, omnipresente rey de subterráneas vías / familiar curandero de humanas agonías”. Aquí Baudelaire reconoce el camino errante por donde transita. Lo periférico, el submundo, lo de abajo (under) tiene un lugar de relevancia dentro de la poesía de Baudelaire y de muchos poetas que lo precedieron, como así también fue inspiración para escritores y músicos que indagaron (en la posmodernidad) en el dolor, el padecimiento y la melancolía: Alejandra Pizarnik y Radiohead respectivamente por citar dos ejemplos -cercanos en el tiempo-. Charles Baudelaire, como asegura Raymont, fue inspiración de todas las generaciones que lo continuaron (incluido por supuesto el Surrealismo). “Hoy por hoy se coincide en considerar a las Flores del Mal como una de las fuentes vivas del movimiento poético contemporáneo”.

Kechu | Cinco

Las aves: el albatros y el avestruz

En la cosmovisión mapuche el avestruz es un ave importante, propia de este territorio. Durante el Choike Purrun (danza del avestruz) los hombres representan los movimientos del avestruz intentado seducir a una hembra. Estas danzas se realizan dentro de las ceremonias ancestrales (Nguillatún) del pueblo mapuche. Representa la comunicación con todos todos los che (gente) del territorio, tanto los que se ven como no se ven (en referencia a los espíritus de los elementos naturales y de los espíritus de las personas que ya no están en este plano de la vida). Resulta estas ceremonias constitutivas de la identidad territorial y ancestral del Pueblo Nación Mapuche. Se dice que al realizarlas las personas puede equilibrar su espíritu y comunicarse con esos otros che que conviven en el territorio. Representar un ave (en el choike purrun se representan a cinco animales) en un baile significa la relación cercana que existe entre el territorio y el ser: observar y contemplar como se comporta la naturaleza es y debe ser constitutivo de nuestra identidad. No podemos evolucionar omitiendo esta información – diálogo – comunicación.

Por otro lado, y ya si abordando el poema “Albatros” de Baudelaire, rápidamente uno puede encontrar la sensibilidad y el extrañamiento de Baudelaire ante la violencia que ejecutan los marines sobre el ave; una violencia que es sistemática, y que se ejecuta con el sólo propósito de divertirse a partir del dolor y el padecimiento del ave. ¿Acaso Baudelaire no intenta representar a una parte de la sociedad que lo estigmatiza, lo incrimina como hereje, formulando prácticas de violencia similares? ¿No es acaso esta violencia un sello de la cultura medieval? ¿Cómo trata la sociedad parisina a Baudelaire? ¿Baudelaire ve un espejo en el Albatros? ¿Se ve así mismo? ¿Padece igual que el Albatros que es derribado y no puede caminar?

“El Poeta es como ese príncipe del nublado
Que puede huír a las flechas y el rayo frecuentar;
En el suelo, entre ataques y mofas desterrado,
Sus alas de gigante le impiden caminar.”

El poeta errante (Baudelaire) es un desterrado que camina por una sociedad que lo rechaza. “Príncipe del Destierro, con quien se fuera injusto, y que vencido, siempre te yergues más robusto”, escribe Baudelaire en “Las letanías de Satán”, reconociendo su complicidad con esta figura bíblica y el destierro que siente padecer en su tierra, pero que a su vez ese padecer lo fortalece. Baudelaire es el hereje, el perdido, el errante. Es, más concluyente, en “Epígrafe para un libro condenado” en donde Baudelaire intentará ensayar un campo semántico para Baudelaire citando: loco, Satán, melancolía, hechizo, bucólico, saturniano, abismo, paraíso y maldición (“¡O te maldigo”).

“Lector apacible y bucólico,
hombre de bien ingenuo y sano,
tira este libro saturniano,
que es orgiástico y melancólico.

Si tu retórica no hiciste
con Satán, astuto decano,
¡tíralo! Me leerás en vano.
o creerás que a un loco leíste.
Más si su hechizo no te inmuta,
y el abismo tu mente escruta,
léeme y sabrás amarme, amigo;
alma curiosa que penando
tu paraiso vas buscando,

¡compadéceme! … ¡O te maldigo!”

Conclusiones

Cada una de estas imágenes que construyó el Romanticismo y que propone la cosmovisión mapuche representan signos visuales (tomando la conceptualización de Mijaíl Bajtín) que representan a una cultura y otra, mostrando, en comparación, cercanías y contrastes. ¿Por qué puede resultar relevante citar estas caracterizaciones? Primero, y fundamentalmente, porque poco se conoce de las culturas ancestrales locales, y resulta meritorio establecer estos contrastes y contrapuntos siendo un habitante del Wall Mapu (territorio mapuche). En segundo lugar, resulta significativo mencionar a un pueblo ancestral (en este caso el pueblo mapuche) cuando se habla y se menciona el vínculo, relación, diálogo del ser humano con la naturaleza dentro de la historia universal (una historia universal que resulta más europea que americana). Por último, y en tercer lugar, en relación al primer punto, es necesario atravesar todo lo aprendido por la realidad cercana que nos secunda (por lo menos eso es lo que me hacen enseñado desde el seno de la escuela occidental). Se dice también dentro de los manuales estilísticos que dentro de las conclusiones no se cita, pero yo me voy a permitir incorporar un poema, dado que lo escribí yo (dedicado a Camilo Catrillanca asesinado por carabineros recientemente en Chile) en nombre de esa realidad cercana que nos secunda. Maricheweu es un grito de guerra que significa diez veces venceremos.

Baila Camilo, hijo de la tierra, choike purrün.
Baila Camilo, para despertar a los püllü dormidos.
Baila Camilo, para recordar a los kuyfikeche que ya se han ido.
Baila Camilo, ahora en el País Azul.
Ni héroes ni mártires reconocemos entre quienes no se sienten superiores a una piedra.
Baila Camilo, para despertar a los püllü dormidos.
Baila Camilo, para fortalecer el piwke
Que en 500 años no se ha podido ultimar las balas ni el metal que derribe la ceremonia de la memoria.
Viaja Camilo, por el río de las lágrimas.
Baila Camilo, para despertar a los püllü dormidos.


¹ Aunque en esta nota se  hace referencia únicamente a la machi, en la cultura mapuche esta autoridad espiritual puede ser tanto mujer como hombre.

Categorías: Cultura y Medios, Opiniones, Pueblos Originarios, Sudamérica
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