El viernes 8 de septiembre de 2018, el Teatro Franco Parenti de Milán se llenó de gente; mucha gente siguió el evento sentada en el suelo o apoyada en las paredes. El chamán yanomami Davi Kopenawa se reunió con el público para hablar de la situación de su pueblo y del libro La Caída del Cielo, escrito por él junto con el etnólogo Bruce Albert. El encuentro comenzó con un discurso del director Marco Bechis, quien nos dijo que comenzó con su interés por el yanomami y luego se centró en la situación aún más dramática de los guaraníes kaiowá, que lo inspiraron para la película La tierra de los hombres rojos. Milán fue la última etapa de la gira italiana de Davi, después de Turín, Mantua y Rovereto. Aunque visiblemente cansado, Kopenawa habló con Alessandro Lucera y Alessandro Palmieri (traductores del libro de Nottetempo), con Fiona Watson (directora de Survival International), con el público presente que le hizo muchas preguntas.

El territorio tradicional de los yanomami fue homologado por Fernando Collor (entonces Presidente de la República Federativa del Brasil) el 25 de mayo de 1992, en vísperas de la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992. La gran victoria de los yanomami y sus aliados fue posible gracias a la fuerte presión internacional ejercida sobre el gobierno brasileño. Pero el reconocimiento federal de los derechos que los yanomami tienen sobre las tierras que tradicionalmente ocupan no es suficiente para protegerlos de la invasión; se suceden constantemente, angustiándolos. Davi destacó el hecho de que los buscadores de oro entran sistemáticamente en las zonas yanomami, la policía federal los expulsa e inmediatamente después vuelven a invadir el bosque, destruyéndolo, contaminando sus aguas. A las palabras de Davi, me siento obligado a añadir las mías. Los buscadores de oro son la última rueda del carro, también son explotados y utilizados: los que promueven la carrera por el oro y los minerales preciosos son los políticos, las oligarquías, los comerciantes, pero también los que utilizan las joyas de oro para mostrar la riqueza y el poder económico. Los indios Macuxi de Roraima, a través de la colaboración y capacitación que han solicitado a organismos públicos regionales y federales, han creado un cuerpo de guardias indígenas. Deseo para los yanomami la misma solución lo antes posible. ¿Quién mejor que ellos puede y debe controlar su territorio para preservarlo y protegerlo?

Reseña del libro La Caída del Cielo:

https://www.pressenza.com/es/2018/06/el-cielo-no-se-cae-por-los-no-ultimos-yanomamis/