Cuando nos encarcelan a los amigos –por cierto, ilegal e ilegítimamente-; cuando se enferman; cuando no pueden cubrir sus necesidades básicas; cuando el desánimo los tambalea… necesitamos contar con mecanismos de respuesta inmediata, necesitamos acelerar urgentemente el proceso que nos está llevando del YO al NOSOTROS*.

Y este camino del YO al NOSOTROS, necesitamos vivirlo también desde la óptica de la protección.

 

La Humanidad está pasando por un momento muy complicado. El antihumanismo avanza aceleradamente y ha llegado tan cerca que va tiñendo nuestras vidas y las de quienes llamamos “los nuestros”.

El individualismo loco está facilitando la destrucción en innumerables aspectos y especialmente en lo que hace a las relaciones personales, en registrar la separación del otro, la ausencia del otro… y esto nos afecta también a nosotros, los humanistas de todo el mundo. Al mismo tiempo, sin duda, cada día nos sentimos más conectados con la TOTALIDAD y avanzamos como conjunto hacia la bondad y la compasión. Y pese a que nos cueste todavía poder experimentar a la humanidad entera del mismo modo, y que cualquier ser humano nos importe tanto como nuestros propios hijos, vamos en esa dirección, sin duda.  ¡Vivimos momentos de una gran paradoja!

Corren tiempos difíciles sí, también para nosotros. Y necesitamos sentir, experimentar, comprobar que eso de “no estás solo en tu pueblo, en tu ciudad, en la Tierra y en los infinitos mundos” es cierto, empezando por los más cercanos. Necesitamos romper cualquier duda al respecto. Necesitamos experimentar que formamos parte de un NOSOTROS, que lo que le pasa a un amigo nos importa tanto como si lo experimentáramos en carne propia.

Son tiempos de asegurarnos que ese NOSOTROS nos protege. Necesitamos tener la certeza de que ocurra lo que ocurra en nuestras vidas, formamos parte de un cuerpo y que el cuerpo va a responder entero ante cualquier dificultad de una de sus “células”.

Siempre el conjunto, el NOSOTROS, fue más sabio que el individuo, que el YO. Y es seguro que además es más fuerte y, sin duda, más bondadoso por efecto de una acción que nos sobrepasa y que es mucho más que una suma, porque produce un efecto multiplicador.

¡Protejámonos fomentando el NOSOTROS para fortalecer a cada UNO!

 

*Dedicado al NOSOTROS HUMANISTA.