Javier Belda.-
El planteamiento del presente artículo consiste en señalar algunos aspectos relativos a una mirada humanista sobre la situación mundial actual a raíz de la guerra contra Irán.
Cada día que pasa, el mundo occidental se adentra en nuevas regiones psicológicas más profundas y oscuras. Los mandatarios ya no tratan de persuadir a las personas sobre su razonable gestión, en lugar de eso, tratan de dar a entender que sufren un delirio que los puede llevar a suicidarnos a todos en cualquier momento.
En occidente, para ser un líder no necesitas ser ningún erudito, ni interesarte por la historia o la cultura, solo necesitas ser ególatra y ser o parecer trastornado.
Ser abyecto ‘it’s fine’, ya se trate de Trump, Biden, Netanyahu, Milei, Macron, Merz, Kallas, Rutte o von der Leyen.
Pero un estilo irracional, real o no, parece cumplir alguna función: no existen patrones de los servicios de inteligencia de terceros países que puedan anticiparse a las acciones de los personajes caóticos. Aun así, su conducta contradictoria ha llegado a tal extremo que implica el desastre para sí mismos.

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La supremacía de la IA sobre el sentido común
Se dice que la Singularidad ocurrirá cuando la inteligencia humana se vea sobrepasada por la IA. Sin embargo, lo que estamos presenciando es que las máquinas aún no toman decisiones autónomas. No obstante, algunos gobiernos ejecutan, al pie de la letra, las proposiciones de la IA, convirtiéndose así en meras prótesis de las «máquinas pensantes».
Cuando EEUU atacó Irán el 28 de febrero, los mil objetivos del primer día no los eligió un general, los eligió un algoritmo: el sistema Maven Smart System, desarrollado por Palantir.
Claro que las declaraciones de Trump y Netanyahu o de Hegseth les son propias; no son el resultado de ningún algoritmo.
Entonces, en la pugna entre inteligencia humana y artificial, se diría que gana la segunda por simple rendición del ser humano, el cual decide autoexcluirse y no comportarse como humano. Se trata de algo que ocurre en los ámbitos de poder, no en la base social; la autoeliminación es por lo tanto de los individuos más destructivos.
Podemos ver en ello una manifestación de la «intención evolutiva» actuando en el plano histórico y social. Este vector ha sido a lo largo de la historia misterioso y desconcertante, y de una potencia que pone en sincronicidad a la mística y al cosmos.
Cada vez que la evolución entró en un nuevo callejón sin salida, ocurrieron cambios inductivamente increíbles que formaron sistemas de interacciones más complejos y, en ellos, nuevos mecanismos y leyes. Así fue hasta ahora en la historia de la humanidad, de la naturaleza viva y del cosmos; y si no se considera el factor creativo, la pronosticación global resulta lineal. Esta es una de las lecciones más importantes de la Megahistoria.[1]
Un ejemplo de la manifestación del fenómeno es la formación del campo magnético terrestre el cual sirve de escudo de meteoritos que podrían impactar el planeta y destruirlo.
A partir de la guerra contra Irán, la misma «intención evolutiva» parece estar produciendo la autoaniquilación del imperio hegemonista.
No insinuamos que la guerra contra Irán fuera algo deseable para el colapso de occidente, ya que el precio que se está pagando en víctimas humanas es muy alto, sino que Irán puede ser el talón de Aquiles de quienes nos tienen tan acostumbrados a sus agresiones.

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¿Bajo qué premisas la IA ‘resolvió’ que atacar Irán era una buena idea?
Racionalmente, era un plan fuera de lugar por varios motivos… Estaba más que previsto que agudizaría mucho más los graves problemas mundiales energéticos, económicos y geopolíticos, especialmente para los propios atacantes: Estados Unidos e Israel.
Irán no suponía ninguna amenaza nuclear, ni siquiera en términos de amenaza de guerra convencional, dado su talante pacifista y política de no invasión a otros países.
Tampoco la guerra parecía una buena premisa para Trump, por el impacto que tendría en la deuda nacional de EEUU (ya en 35 billones de dólares) y las elecciones de medio término de noviembre 2026, que amenazan el control republicano del Congreso.
Las cifras han superado con creces cualquier previsión. Desde que se inició la agresión a Irán, EEUU ha gastado alrededor de 175 mil millones de dólares, lo cual es más de la mitad de todo lo recaudado por los famosos aranceles de Trump.
Solo un 25% de estadounidenses apoyaba los ataques, esto sin considerar que empezaran a difundirse en los medios corporativos imágenes de soldados caídos, pérdida de aviones, barcos destrucción de las bases de Oriente Medio y subida del precio del petróleo, tal como ya ha ocurrido.
En cuanto al día seleccionado, el 28 de febrero de 2026, se consideraba improbable para el inicio de la guerra contra Irán porque en Israel se celebraba el Shabat Zajor, un día de descanso religioso estricto con lectura especial en sinagogas sobre vengar a Amalec y la prohibición religiosa que limita acciones bélicas no esenciales.
Además, el ataque de la coalición fue diurno en lugar del típico ataque nocturno que había sido la estrategia habitual en múltiples ocasiones, como en Sarajevo, Bagdad, Trípoli, etc.
El ayatolá Alí Jamenei se reunía ese día con su círculo íntimo más cercano, incluyendo altos asesores de seguridad como Alí Shamkhani y posiblemente Alí Larayani. El ataque conjunto de Israel y EEUU se sincronizó precisamente con esa reunión matutina (alrededor de las 10 a.m. hora local) para maximizar la sorpresa y eliminar líderes clave de un golpe, lo que resultó en la muerte de Jamenei y varios comandantes del CGRI como Mohammad Pakpour. En el atentado también perdieron la vida una hija, el yerno, una nieta y la esposa de Jamenei.
El otro objetivo seleccionado fue la escuela primaria Shajareh Tayyebeh en Minab causando 170 muertes. Iniciaron una investigación al respecto, más para tatar de crear confusión y exculparse que para averiguar nada, las pruebas son múltiples y la conclusión evidente: se trató de un objetivo preciso en el momento de relevo de entrada y salida de alumnas, realizado para causar el mayor número de víctimas. Resta decir que la táctica de atacar objetivos civiles como hospitales, ambulancias, escuelas, bancos o museos ha sido constante desde el inicio de la agresión a Irán, así como en el Líbano, en Gaza, etc.
Posiblemente a la IA le pareció una buena estrategia para producir conmoción en la población y así reactivar las revueltas en el país persa del pasado mes de enero, organizadas por las renombradas agencias secretas del sindicato del crimen EEUU-Israel.
A este tipo de revueltas se las conoce como revoluciones de color, las cuales en muchas ocasiones han logrado el objetivo de derrocar gobiernos, para sustituirlos por otros «gobiernos títere» al servicio de occidente.
Pero nada de eso se produjo, sino lo opuesto, lo cual no es ninguna sorpresa para la mayoría de analistas, incluso para el simple sentido común humano. Solo un descerebrado confiaría plenamente en un chat GPT para definir el destino del mundo.

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Las consecuencias económicas y geopolíticas para el imperio anglo-sionista son descomunales superando con mucho las peores predicciones. Casi deberíamos decir ¡Gracias Trump! En muy pocos días perdiste tus 27 bases militares en la región y ahora las petro monarquías del Golfo le dan la espalda a EEUU. El proyecto del «Gran Israel» que avanzaba aceleradamente hacia su consolidación por la vía del genocidio, ahora parece sucumbir buscando un nuevo emplazamiento planetario.
La inteligencia cibernética carece de conciencia, además de tener un sesgo ideológico inducido por quienes suministran las fuentes. La IA no inspira plena confianza ni siquiera a los estudiantes universitarios; saben que deben revisar bien la forma en que esta expone los datos y los relaciona.
Esta tecnología funciona como la profecía autocumplida de Robert Merton: alguien introduce previamente ciertos contenidos que son en esencia una «falsa definición de la situación».
Confundir a Irán con un simple gobierno al estilo de occidente, denigrado habitualmente con el término «régimen», implica un gran desconocimiento sobre su historia de 5 500 años y la compleja República Islámica del país persa.

Jalal al-Din Rumi, Showing His Love for His Young Disciple Hussam al-Din Chelebi / Wikipedia
Una mirada no-artificial sobre Irán
Irán es llamado el ‘país de la poesía’ porque la poesía está en el centro de su identidad cultural, de la vida cotidiana y de su memoria colectiva.
La literatura persa ha producido grandes poetas universales como Ferdousí, Saadí, Rumi, Hafez, Omar Jayyam o Attar, cuyos versos siguen vivos hoy. Obras como el Shahnameh de Ferdousí han configurado durante más de mil años la conciencia histórica e identidad del pueblo iraní.
Recitar poesía en círculo, con música y conversación, es un acto de sociabilidad de los iraníes, no solo una actividad literaria. Funciona como una forma de comunicación cotidiana para expresar emociones, criticar, aconsejar o bromear. Las tumbas de poetas como Hafez y Saadí en Shiraz son auténticos lugares de peregrinación donde la gente va a pasear, recitar versos, cantar y reflexionar.
Pero Irán ha sido a menudo tachado de régimen teocrático totalitario por occidente, no así el resto de países del Golfo Pérsico, alineados ‘hasta ahora’ con occidente.
Tengamos presente que los clichés propagandísticos, en los medios de comunicación corporativos y las redes sociales asociadas a ellos, siempre responden a cuestiones geopolíticas.
Desde el Nuevo Humanismo debemos interpretar mejor las cosas, teniendo presente que no vamos a visualizar coincidencias nítidas en las diversas corrientes religiosas y de pensamiento, sino tendencias y posibilidades evolutivas. Se requiere de una mirada intencional, no inercial.
En los apuntes de charlas y seminarios del Nuevo Humanismo sobre procesos revolucionarios y crisis de las instituciones de los años 80 y 90, se analizó el tema del «vacío del poder institucional».
Cuando las instituciones se descomponen o pierden legitimidad, aparecen fuerzas «míticas» o religiosas que llenan ese vacío. La revolución de los ayatolás en Irán es un buen ejemplo: al caer el sistema institucional del Sha Reza Pahlaví, el poder religioso ocupó ese vacío.
El Irán actual, habiéndose preparado durante muchos años para enfrentarse a la agresión del imperio del caos, ha despertado la admiración y los elogios de todo el mundo civilizado. Mientras que el mundo incivilizado no sale de su perplejidad al descubrir el complejo eje de la resistencia en la región asiática.
La nación persa ha alcanzado así un estatus de confiabilidad (algo que no ocurre con sus aliados cada vez más explícitos: Rusia y China, los cuales desempeñan otro papel en la construcción del nuevo mundo). Bastó que Irán dijera «nosotros no atacamos a los hermanos» para que los países vecinos le creyeran y distinguieran entre los ataques legítimos y necesarios a infraestructura militar y los ataques de falsa bandera del cártel del crimen EEUU-Israel. [2]

A Secret History of Consciousness / Wikipedia
Diferentes estados de la conciencia
Los tecnócratas occidentales, se emplazan en las antípodas de lo poético, se sumergen en la conciencia en fuga, como un estado de conciencia donde esta intenta romper la estructura inseparable «conciencia-mundo». No aspiran a comprender, sino a encontrar mecanismos mágicos para manejar el mundo.
Debido a la gran concentración de poder de estos tecnócratas todos somos rehenes de su locura.
En la conciencia en fuga se produce un rechazo de lo humano y una distorsión de la realidad. La conciencia fugada para no caer en cuenta de su situación, se sobrecarga de sensaciones (placeres, estímulos, drogas), lo que aumenta las ilusiones y alucinaciones. No es casual que hayan sido bautizados como la «coalición Epstein».
El fugado es afín a rituales ineficaces, maltrata su cuerpo, cae en dependencias y fetichismos. Se encamina así a la obnubilación, la locura y la muerte.
La fuga de la realidad es la premisa de la conciencia mágica que dominaba en el Imperio romano antes de su derrumbe.
Supeditarse a la IA es un ejemplo de conciencia mágica que busca el éxito sin tratar de comprender los significados profundos, enajenándose como seres humanos.
Opuestamente, ponerse en el lugar del otro, la compasión, la poesía, el arte, la búsqueda de aquello que pone en coherencia la existencia con el fin de la vida, lleva a estados elevados de conciencia.
Lo suave y sutil puede producir finalmente un registro de certeza sobre el significado de la existencia si se cultiva con cuidado y paciencia, lo cual escapa totalmente a los algoritmos de la IA. Se necesita una conciencia humana despierta para intuir las señales de una «intención evolutiva» actuante.
El Nuevo Humanismo define la no-pasividad de la conciencia como la concepción activa de esta, opuesta a la visión tradicional que la presenta como un receptor que simplemente refleja o absorbe el mundo exterior como una esponja.
Es oportuno en estos momentos el encuentro y el intercambio para favorecer el ascenso de la conciencia. [3]
1: Resumen de Futuro no lineal. https://www.parcodena.org/wp-content/uploads/2019/05/Resumen-de-Futuro-no-lineal-octubre-2019.pdf
2: Algunos términos utilizados por cualificados analistas de la geopolítica actual, en cursiva.
3: El domingo 8 de marzo celebramos una reunión convocada por Asamblea Humanista para abordar el tema de la guerra en Oriente Medio, con las siguientes preguntas planteadas en el temario: ¿La guerra en Oriente Medio nos lleva a la Singularidad? ¿Qué pensamientos, sensaciones o sentimientos tenemos? ¿Qué respuesta podemos dar a nivel de comunidad local, nacional o internacional? Dejamos abierta la participación en sucesivas para los interesados: movimientoasambleahumanista@gmail.com













