Por | danielavms@gmail.com

Un ingreso básico de ₡300.000 para todas las personas del país serviría para eliminar la pobreza extrema y reducir la pobreza, además de mejorar la salud, la innovación y el cumplimiento de derechos laborales.

La entrega mensual de una renta básica universal (RBU) a todas las personas podría ser una alternativa a la pérdida masiva de empleos a causa del uso de inteligencia artificial para sustituir ciertos oficios, al tiempo que paliaría la pobreza y mejoraría la calidad de vida de los habitantes del país.

Eso asegura Andrej Badilla, el politólogo, investigador del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Estatal a Distancia e integrante de la Red por la Renta Básica Universal de Costa Rica.

Badilla conversó sobre el tema durante el foro “Renta Básica Universal: Retos, desafíos y propuestas”, organizado por el mismo CICDE y la Red por la Renta Básica Universal en Costa Rica.. En el espacio estuvieron también José Rafael Quesada, vicealcalde de Montes de Oca y especialista en Desarrollo Económico Local; y Silvia Lara, expresidenta del Instituto Mixto de Ayuda Social y exministra de Trabajo y Seguridad Social.

Durante el evento, que tuvo lugar el miércoles 3 de mayo en las redes de Onda UNED, Badilla y Quesada plantearon la necesidad de garantizar a todas las personas costarricenses (o que tengan estatus migratorio regular) mayores de 18 años un ingreso mensual de ₡300.000 sin condición alguna.

Con esto, afirmaron, se mitigarían los efectos de la pérdida de empleos que generará, inevitablemente, la automatización de diversas tareas, que se calcula, alcanzará los 14 millones en los próximos cinco años.

Un ingreso básico de ₡300.000 para todas las personas del país serviría para eliminar la pobreza extrema y reducir la pobreza, aseveran expertos.

¡Que trabajen las máquinas!

Según el informe “El futuro del empleo 2023” del Foro Económico Mundial en el siguiente lustro el mundo podría sufrir la pérdida de unos 83 millones de puestos de trabajo y el nacimiento simultáneo de unos 69 millones de empleos, lo que crearía un déficit de 14 millones de empleos.

Si bien el documento detalla que la automatización de las operaciones avanza a un ritmo más lento de lo antes pensado, sí prevé que en 2027 los niveles de automatización de las tareas llegarán a 42% en tareas comerciales y hasta un 65% en los procesos de información y análisis de datos, siendo la inteligencia artificial un impulsor clave para este desplazamiento.

Para Badilla, es evidente que la implementación de soluciones tecnológicas generará más crecimiento económico pues los robots ”no se enferman, no se embarazan y no hacen huelga”. Por eso, aunado a la pérdida de empleos, es previsible que se genere una mayor desigualdad.

“Pero entonces ustedes están planteando que la naturaleza del ser humano no está relacionada al trabajo y entonces, bueno, ¿que trabajen las máquinas?”, increpó Lara.

Badilla reconoció, entonces, que la propuesta implica un cambio de paradigma, aunque no descartó que el trabajo siga siendo relevante, mientras que Quesada indicó que efectivamente la propuesta incluye como postulado que “trabajen las máquinas” y destacó que en el entretanto, los seres humanos tendríamos tiempo para innovar, crear y vivir mejor.

Badilla, además, reiteró que la aplicación de la RBU promueve la innovación, la creatividad y la salud, como se ha demostrado en experimentos en otros países (ver recuadro: De Canadá a Finlandia: experimentos de Renta Básica tienen resultados iniciales que favorecen el bienestar humano).

Además, se dan mejoras en el cumplimiento de derechos laborales, pues las personas no tienen el hambre como “motor” para aceptar empleos con condiciones abusivas.

Es justamente en el contexto de eliminación de empleos —que sucederá con o sin la RBU— que para los estudiosos se vuelve urgente un ingreso suficiente —que alcance para vivir— y estable, que eliminaría la pobreza extrema y reduciría significativamente la pobreza.

Ingreso suficiente e incondicional

De aplicarse esta propuesta, cada persona mayor de edad costarricense o que tenga un estatus migratorio regular en el país, independientemente de su condición laboral o económica, recibiría un monto mensual aproximado de ₡300.000 (unos $500).

“Para que tenga los efectos deseados, el monto de la RBU debe ser suficiente, por lo que se estima en alrededor de ₡300.000, aunque podría ser más, y debe ir acompañado de una política fiscal progresiva que permita una tasa de retorno entre los sectores más privilegiados”, detalló Badilla y agregó que al monto se le deben rebajar automáticamente las cargas sociales.

Así, cerca de 5 millones de personas recibirían este monto de parte del Estado, lo que representaría una erogación mensual de cerca de ₡1.5 billones (cerca del 3.22% del PIB).

Badilla reconoció la importancia del peso de este rubro, al tiempo que comparó el mismo con el actual gasto tributario (5,57% del PIB), fraude fiscal (8,2%) y déficit fiscal (9,3%).

Adicionalmente, el estudioso detalló que para costear la RBU existen diversas fuentes de financiamiento que pueden explorarse, entre ellas, la aplicación de impuestos progresivos altos, el uso de recursos «libres» del Estado, impuestos a transacciones financieras, regulación (y consiguiente tasación) del mercado de las drogas y creación de impuestos al uso de robots en las empresas.

Lara cuestionó la “progresividad” de la entrega de la RBU a todas las personas “así fueran millonarias”, pero Quesada y Badilla detallaron que la propuesta es una transformación radical que garantice el derecho a la existencia mediante ese ingreso y, por lo tanto, debe darse a todas las personas. Además, detallaron, su universalidad impediría la politización de la entrega.

Badilla agregó que además, la misma aplicación de la medida implica crecimiento económico, pues hay más recursos para la compra de bienes y servicios, de modo que el mercado se mantendría más activo, generando mayor bienestar a todas las personas, según demostró la investigación “Modelización de los efectos macroeconómicos de una renta básica universal” realizada en Estados Unidos.


De Canadá a Finlandia: experimentos tienen resultados iniciales que favorecen el bienestar humano

 

En años recientes países como Noruega, Alemania, Finlandia y Canadá han discutido la posibilidad de implementar la medida y han realizado experimentos de pequeña escala para medir sus efectos. Si bien en la mayoría de casos no se trata de una renta universal y pagada por el estado, las experiencias con un ingreso suficiente y estable permiten inferir algunas conclusiones.

En Canadá, específicamente en Manitoba, el primer ensayo fue realizado entre 1974 y 1979, dando a familias que se suscribieran un monto mensual. El estudio concluyó que se dieron beneficios en la salud física y mental además de que se dieron mejoras significativas en los resultados escolares. Este proyecto y otros similares, sin embargo, fueron cancelados años atrás, con la llegada de sectores conservadores al poder.

En Alaska, el modelo no es de renta básica, sino que a cada persona se le dan entre $1.000 y $2.000 al año. El resultado ha sido, según sus mismos gobernantes, que la mayoría de las personas utiliza el ingreso para mejorar sus condiciones de vida, no para dejar de trabajar.

En Alemania el proyecto nació en 2014 cuando una ONG se dedicó a recaudar fondos para pagar cerca de $1.000 a unas 500 familias. Según la revista Fast Company una enorme mayoría de los beneficiarios dijeron que durante el período en que recibieron el monto se volvieron “más curiosos, menos ansiosos y listos para reimaginar lo que podría ser el trabajo».

Además, el 80% dijo que el ingreso redujo su estrés, más de la mitad que representaba un impulso para pagar su educación y el 35% que se sentían más motivados para trabajar.

Mientras tanto, el país donde más se ha discutido la RBU —Finlandia— desde 2017 se realizó un experimento brindando a personas desempleadas un estipendio. Los resultados, de acuerdo con el gobierno del país nórdico, fue menos síntomas de estrés, menor dificultad para concentrarse, menos problemas de salud, mayor confianza en el futuro y efectos positivos en diversos problemas sociales.