La multitud de paneles solares sorprende en medio de un camino de tierra en una zona despoblada. Aunque se ubica a solo una hora en auto de Buenos Aires, el nuevo parque solar del municipio de Escobar está en un área de silencio y soledad, como un símbolo de las dificultades que enfrentan las energías renovables para abrirse paso en Argentina.

El de Escobar, inaugurado este mes, es el primer parque de energía solar con inversión y gestión municipal, en un momento en que la iniciativa privada prácticamente se ha retirado de los proyectos de energías limpias en este país sudamericano de 47 millones de habitantes. que vive desde hace años una profunda crisis económica y de financiamiento.

“Son 3700 paneles solares fotovoltaicos que producen energía eléctrica para ser vendida a una de las cooperativas eléctricas que distribuye en la zona. Con esta obra buscamos posicionarnos como municipio sostenible y acceder a financiamiento para nuevos proyectos”, dijo a IPS Victoria Bandín, directora de Innovación del Municipio de Escobar, mientras recorría el terreno del parque de seis hectáreas.

A 50 kilómetros de la capital argentina, con la que está conectado por una rápida autopista, Escobar es un municipio ubicado en el borde norte del llamado Gran Buenos Aires, gigantesca área metropolitana de 15 millones de habitantes donde se mezclan la mayor riqueza y la mayor pobreza del país.

Las extensas áreas verdes de Escobar han atraído en los últimos años a miles de familias que buscaron alejarse del cemento y el ruido de Buenos Aires y estimularon la construcción de decenas de urbanizaciones privadas con servicios de lujo y seguridad.

Escobar es además hogar de una importante comunidad boliviana, que se hace fuerte en la producción de frutas y hortalizas. De hecho, el mercado concentrador de alimentos frescos que abastece a los comercios de varios municipios de la zona lleva el nombre “Comunidad Boliviana”.

Al costado del mercado, que está muy cerquita del parque solar, sobresale la lona blanca e inflada de un biodigestor en el que se procesan los residuos orgánicos del mercado.

Eliseo Acchura está a punto de enviar al biodigestor que funciona en el mercado concentrador de frutas y verduras de Escobar los alimentos en mal estado que los puesteros desechan. El biodigestor, inaugurado el año pasado, produce biogás que luego se convierte en electricidad utilizada en el mercado. Crédito: Daniel Gutman

“Levanto casi una tonelada de fruta y verdura por día que los puesteros desechan y, después de entre 40 y 60 días de descomposición en el biodigestor, tenemos biogás”, dijo IPS el operador Eliseo Acchura, quien trabaja en el proyecto inaugurado el año pasado con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El biogás es utilizado para generar electricidad que abastece a parte del mercado.

“Tenemos zonas rurales y buscamos preservarnos como un lugar verde al borde de la gran mancha gris que es la gran área metropolitana”, afirmó a IPS Guillermo Bochatón, coordinador del programa Escobar Sostenible, que lleva adelante varias iniciativas relacionadas con el cuidado ambiental.

Auge y caída de las renovables

Argentina vivió una gran explosión de las energías limpias a partir de 2016, gracias al llamado Programa Renovar, con el cual logró atraer inversores privados nacionales y extranjeros.

El Estado nacional garantizaba por medio de este programa la compra de la electricidad por 20 años con una tarifa fija en dólares y constituyó un fondo de garantía con la participación de internacionales de crédito para dar seguridades de pago.

Así, el aporte de las fuentes renovables a la demanda total de energía eléctrica, que era casi inexistente en 2015, creció notablemente desde 2016 y alcanzó un récord en 2021, al cubrir 13% en promedio.

Hoy el sistema eléctrico de Argentina tiene una potencia instalada de casi 43.000 MW, de los cuales 5.175 son renovables. La principal fuente de generación es térmica (alimentada a gas natural y, en menor medida, a petróleo) con 59% del total y luego, los grandes proyectos hidroeléctricos, con 25% (sólo los aprovechamientos hidráulicos de menos de 50MW son considerados renovables).

Entre las renovables, la tecnología que contribuyó con mayor generación el año pasado fue la eólica (74%), seguida por la fotovoltaica solar (13%), los pequeños aprovechamientos hidráulicos (7%) y las bioenergías, de acuerdo a datos oficiales.

De los 189 proyectos de energía renovable en operación, 133 fueron habilitados durante los últimos cuatro años.

El biodigestor del mercado mayorista de frutas de Escobar fue inaugurado el año pasado y forma parte de las iniciativas amigables con el ambiente que se pusieron en marcha en este municipio cercano a la capital argentina. Crédito: Daniel Gutman

Las energías limpias hoy enfrentan dos grandes problemas en este país, según explica Marcelo Alvarez, miembro de la comisión directiva de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER).

Uno tiene que ver con la infraestructura por la saturación de las redes de transporte eléctrico que deben llevar la electricidad a las grandes ciudades. Otro es la ausencia de financiamiento, por las condiciones macroeconómicas del país.

“Incluso los emprendimientos de personas particulares en generación distribuida hoy están reservadas prácticamente solo a militantes ambientales, porque la falta de financiamiento y las tarifas eléctricas extremadamente bajas hacen que no sean rentables”, explicó Alvarez.

Alvarez afirmó que el país va camino a no cumplir el objetivo fijado en 2015 por ley, de que 20% de la matriz eléctrica nacional provenga de fuentes nacionales en 2025.

“Desde lo técnico, el potencial argentino para las energías renovables es enorme, porque tiene los recursos naturales necesarios. Y desde lo económico también, porque en el mediano plazo bajarían los costos de la producción de electricidad”, afirmó a Ecoamericas el especialista en energías renovables, Gabriel Blanco, de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN).

“El principal obstáculo es que no existe voluntad política, porque la decisión es apostar a los negocios energéticos de los combustibles fósiles, las grandes hidroeléctricas y las centrales nucleares”, completó.


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El parque solar de Escobar tiene una capacidad instalada de 2,3 MW y requirió una inversión de 260 millones de pesos argentinos (unos dos millones de dólares estadounidenses), que será recuperada con la venta de electricidad en un lapso de siete años, dijo el intendente Ariel Sujarchuk. “Luego quedarán entre 23 y 53 años más de vida útil de pura rentabilidad”, aseguró.

En la inauguración estuvo también el ministro de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, quien comprometió un aporte del Estado Nacional de 150 millones de pesos argentinos (más de 1,7 millones de dólares estadounidenses) para la ampliación del parque solar, que tiene un extenso terreno disponible para la colocación de más paneles.

En Escobar, Cabandié hizo un discurso en el que cargó contra los países industrializados por no incumplir con los aportes para financiar la transformación de las economías de los países en desarrollo, comprometidos en el Acuerdo de París sobre cambio climático, aprobado en la capital francesa en 2015.

El funcionario dijo que “el sector responsable de haber dañado al planeta está en el hemisferio Norte, no en el hemisferio Sur” y consideró que son los países del Norte los que deben asumir “la responsabilidad de financiar la transición a la sostenibilidad de los países del Sur”.

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