El domingo pasado se celebraron elecciones nacionales en Chile. Marianella Kloka habló con Pía Figueroa, miembro de nuestra oficina chilena, para que nos diera sus primeras impresiones del proceso y de los resultados, de cara a la segunda vuelta electoral prevista para el domingo 19 de diciembre.

¿Cómo fue la redacción de la Constitución «desde abajo», la Asamblea Constituyente, una exigencia del pueblo que se levantó en el 2019?

Antes que nada aclaremos que el despertar social chileno se dio por la confluencia de muchas luchas parciales y temáticas que de pronto fueron comprendidas como causadas por un mismo sistema. Así, quienes desde hace años luchaban por una educación gratuita y de calidad, quienes venían sosteniendo en las calles que no se puede seguir con el sistema de pensiones que tenemos, los que se movilizaron por el derecho al agua, lucharon contra las mega centrales hidroeléctricas en el sur del país, los de las zonas de sacrificio ambiental, las mujeres que dieron la larga batalla para conseguir un aborto en al menos tres causales, así como todas las variantes del amplio movimiento feminista y de desidencias que denunciaron al patriarcado, también quienes proponían hacer una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, en fin, todas las diferentes causas que venían manifestándose por sus propias reivindicaciones desde incluso años atrás, comprendieron -con la protesta encabezada por los secundarios que saltaron los torniquetes para no pagar los pasajes del Metro que habían subido 30 pesos- que no se trataba ya de un abuso en particular sino de los usos mismos de este sistema, comprendieron que el neoliberalismo era el problema, que traíamos 30 años de individualismo, competencia, distancia social y económica que segrega y discrimina. Por ello este despertar social fue tan incluyente, paritario, solidario, unos defendieron a otros, todos nos socorrimos ante la agresión policial, solidarizamos con la lucha de los demás y nos vimos a nosotros mismos como un solo pueblo, unidos, hermanados, inseparables, retomando en parte los ideales que habían quedado pisoteados por nuestra historia, así como levantando la esperanza de construir un nuevo tipo de sociedad.

En ese ambiente, la posibilidad de cambiar la Constitución también era muy importante, pero las movilizaciones sostenidas durante tres meses ininterrumpidamente en rigor, no fueron por eso. Fueron para transformar radicalmente al neoliberalismo patriarcal y depredador, en todas sus manifestaciones.

¿Qué pasó entonces?

Luego, la clase política se instaló como protagonista, sin que hubiese sido llamada a tomar parte, proponiendo el Plebiscito para dirimir si se quería o no una nueva Constitución y de qué manera hacerlo. Hubo mucha resistencia a esa iniciativa, incluso varios partidos se hicieron a un lado y no quisieron formar más parte de las propuestas cupulares. Pero el eco que dieron los medios de difusión y la manipulación política terminó por encauzar la protesta desde las calles hacia las urnas y se venció con amplia mayoría votando a favor de una Convención Constituyente que actualmente se encuentra redactando una nueva carta para Chile.

¿Cuál es el interés político que está en juego en estas elecciones en Chile?

Evidentemente la Convención ha sido muy resistida por las fuerzas conservadoras, y no sólo por ellas, ha tenido dificultades y sufrido varios embates. Pero si bien sigue adelante y probablemente llegue a emitir un documento fundacional más que interesante, abierto a nuevas formas de convivencia política y también a un nuevo modelo económico que permita avanzar hacia una sociedad ecologista y paritaria, todo ello deberá ser ratificado con un nuevo Plebiscito, para el cual la derecha ya se prepara a rechazar.

Entonces en estas elecciones de antes de ayer, de fondo hay una discusión por el modelo de país que se quiere. Y ya no se opone simplemente la derecha a la izquierda, sino que se ha sacado la careta el Pinochetismo de la derecha más ultra conservadora, venciendo en estas elecciones. Su oponente en la segunda vuelta será uno de los dirigentes estudiantiles que llegó al Parlamento y representa los anhelos de las nuevas generaciones así como de las izquierdas. Por cierto que Gabriel Boric hará todo lo posible -si llega a gobernar- para que tengamos una nueva Constitución, validada por un amplio triunfo en las urnas.

¿Qué muestran los resultados electorales actuales?

Pero los resultados actuales nos muestran un país fracturado, con una derecha inspirada en Trump o Bolsonaro, mucho más extrema que Piñera, que rescata la herencia de la Dictadura para frenar el proceso de avance histórico en manos de las nuevas generaciones, de las mujeres y de los pobladores. No es una fractura menor, se trata de fuerzas muy opuestas que van a una contienda sin que exista ya un centro político, sino una disputa por el poder político en un mundo en el que las instituciones sufren de una desintegración cada vez mayor y va primando aceleradamente la pérdida de credibilidad.

Además las elecciones de este domingo han dejado instalados en el Parlamento a bancadas que serán opositoras a uno u otro Presidente, sin que para ninguno de los dos vaya a resultar posible gobernar, sino enfrentados a una oposición muy dura. También esa fractura tensionada en dos grandes bandos se evidencia en la composición del Parlamento.

¿Así que el futuro no parece muy optimista?

Creo que -a pesar de todo- los grandes procesos históricos se abren paso y la humanidad, pese a sus crisis, avanza en sentido evolutivo y transformador. Me sostengo de esa creencia para poder esperar que efectivamente sea el momento en que los jóvenes, como generación a la que le corresponde hacerse ya del poder y ser capaz de orientar a esta sociedad, transformándola, puedan tomar en Chile el nuevo gobierno, apoyar la labor de la Convención Constitucional, dar forma a una nueva Constitución y encaminarse hacia una nueva forma de sociedad que descentralice el poder político, modifique el sistema económico mediante cambios estructurales que favorezcan a los más humildes, de sustentabilidad a los recursos naturales y asegure la continuidad del medio ambiente en las mejores condiciones. Creo en los jóvenes, los veo muy bien preparados, sólo que hace falta mucho ingenio para poder superar la inercia de las tendencias más regresivas y conservadoras.

¿Cómo interpretas el 52% de abstención en las elecciones del domingo pasado?

Me parece que desde que la clase política se dio empeño en canalizar la protesta hacia las urnas, mucha gente se fue restando del proceso movilizador. Esto ha ido avanzando y el descrédito de las élites es un factor que inmoviliza. Pero también en Chile hay mucha apatía, ignorancia, desinterés que hace que tantas personas se resten de los procesos electorales. La abstención puede ser en parte un rechazo intencional a la clase política, pero me parece que no es tanta esa repulsión como más bien la atonía de un pueblo poco comprometido con su futuro y poco consecuente. Muchos se quejan de lo mal que estamos, pero en nada contribuyen a salir de esta situación. No creo que quienes se movilizaron en las calles sean precisamente los que se abstuvieron de votar. La verdad, es muy difícil saber a qué se debe tanta abstención. Ojalá se pueda reducir en el próximo Balotaje y se comprenda la necesidad de optar por lo nuevo que surge, superando a lo viejo que tanto se resiste ante las fuerzas evolutivas.