Documental pone a flote la red de corrupción enquistada en el Estado hondureño.

El pasado 17 de noviembre, se estrenó en Tegucigalpa el largometraje Al borde de las sombras (pueden verlo aquí), un documental que refleja entramados de corrupción, impunidad, despojo territorial y violencia que vive el pueblo hondureño, obligado a enfrentarse a planes perversos que operan desde las sombras.

Luís Méndez, miembro del colectivo La Cofradía que realizó el documental, explicó que el objetivo de la obra es mostrar a la ciudadanía como están conformadas y como se articulan las redes de corrupción en Honduras.

En dichas redes están involucrados políticos, funcionarios públicos, fuerzas de seguridad, militares, grupos económicos nacionales y transnacionales.

Se juntó un grupo de cineastas dedicados a la realización de audiovisuales y con un alto compromiso político, y comenzaron a darle forma al proyecto para que pudiera ser presentado antes de la jornada electoral.

El documental aborda cuatro ámbitos que son cruciales: el saqueo del Seguro Social y la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19, el despojo de territorios y bienes comunes, la cooptación del sistema de justicia y su colusión con la corrupción, el crimen organizado y la criminalización de la protesta.

Un cuarto elemento tiene que ver con el concepto de democracia en un contexto de institucionalidad colapsada como es el hondureño.

A través de personajes claves y expertos, y con la participación de Luis Javier Santos, actual titular de la Unidad fiscal especializada contra redes de corrupción (Uferco), atando cabos, la obra le mueve el piso y sacude la conciencia de la gente.

«El documental evidencia como Honduras esté controlada por una red criminal que ha gobernado desde el golpe de 2009, enquistándose en el aparato estatal.

Su visión provoca decepción, enojo, rabia, pero también deja la sensación de que no estamos vencidos, de que es posible luchar, como lo hacen muchas organizaciones y personas desde los territorios», dijo Luis Méndez.

“Aunque con una institucionalidad quebrantada, un Estado capturado y generador de violencia, un sistema de justicia que protege a los corruptos y criminaliza a quien protesta – continuó el cineasta – hay resistencia y lucha.

Como decía Berta (Cáceres), los pueblos saben hacer justicia y lo hacen a partir de su trayectoria, de su resistencia, de su lucha para emanciparse. No se dejan vencer».

En este sentido, las elecciones de este domingo 28 de noviembre representan una pieza muy importante en el tablero político y social hondureño. Un evento que enfrenta un modelo desgastado, corrupto y generador de pobreza con la esperanza de que otra Honduras es posible.

Después de su estreno en la capital, el documental ya se puede visionar en línea y será presentado en diferentes ciudades a nivel nacional.

 

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