Entrevistamos a Marcel Solá, curador del Museo del Estallido Social chileno, iniciativa autogestionada que reúne una gran variedad de objetos, videos, esculturas y audios relacionados con la primavera insurrecta de 2019, en un completo esfuerzo de documentación que abarca tanto lo físico (como la escultura original del Perro Matapacos, el gran icono de la revuelta) como lo virtual, a través de documentales y testimonios grabados de sus protagonistas, además de hacer publicaciones y establecer vínculos con otras organizaciones.

Parte de la energía del estallido desembocó en la actual Convención Constitucional, encargada de redactar una nueva Constitución para Chile que reemplazara a la espuria Carta Magna de 1980, impuesta por la dictadura pinochetista y reajustada por los sucesivos gobiernos de transición. Se trata de un verdadero cambio de paradigma: baste decir que hasta ahora ninguna de las Constituciones de la vida republicana chilena ha ido redactada democráticamente por la ciudadanía.

Cabe señalar que la Convención Constitucional no es lo mismo que la Asamblea Constituyente que pedía la calle, y que la CC se acordó entre cuatro paredes con la mayoría de los partidos políticos de oposición el 15 de noviembre de 2019, cuando la situación de represión y deslegitimación del gobierno era crítica. Ese «Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución» en su momento se sintió como una traición a las causas que llegaron a movilizar a dos millones de chilenos alrededor de la Plaza Dignidad (ex Plaza Baquedano) el 25 de octubre de ese año, en lo que fue considerada como «La Marcha más Grande de Chile». Desde entonces y hasta el comienzo de la pandemia la cita fue cada viernes, pero también los demás días de la semana hubo por meses protestas que eran brutalmente reprimidas. Solo entre octubre de 2019 y marzo de 2020 más de 400 manifestantes lesiones oculares, algunos con pérdida de uno o ambos ojos.

En las manifestaciones del 18 de octubre de 2019, ocurridas en todo el país, convergieron las demandas de diferentes movimientos sociales (allegados, pensionados, docentes, estudiantes secundarios y universitarios, feministas, diversidades sexuales y funcionales, y un largo etcétera) que desde entonces han organizado asambleas territoriales y temáticas en todo el país. Fue un proceso que venía anunciándose desde por lo menos el 2009, con las manifestaciones estudiantiles, las marchas por pensiones dignas, las multitudinarias protestas del Colegio de Profesores, las de los pueblos originarios, y tantas otras.

Solo la pandemia del COVID-19 fue acallando el clamor, que se desplazó hacia los distintos teritorios y temáticas que fueron alimentando las candidaturas a delegados constituyentes y se expresaron en los contundentes resultados de las elecciones del 15 y 16 de mayo de 2021, en que además de ser electos muchos miembros de movimientos sociales, también (por primera vez en Chile) hubo escaños reservados para los pueblos originarios y paridad de género. Las fuerzas conservadoras ni siquiera obtuvieron el 1/3 de los escaños, que le habría permitido (según la normativa acordada ese 15 de noviembre) obstaculizar cualquier propuesta que fuera en contra de sus intereses.

La Convención Constitucional se constituyó formalmente el 4 de julio en un ex Congreso rodeado de Carabineros (policías) que impedían el acceso a los miles de manifestantes que al mismo tiempo celebraban el inicio de una nueva era republicana y reclamaban la liberación de los presos políticos de la revuelta y medidas de reparación y justicia a las víctimas de la represión de Carabineros. AQUI se puede leer una nota al respecto. Resulta muy simbólico que Elisa Loncón, académica y lingüista mapuche, haya sido electa como su Presidenta.

Como Pressenza Chile hicimos en el Museo del Estallido uno de los lanzamientos del libro «Muros que hablan: Memoria gráfica del despertar social en Santiago de Chile», que recoge la explosión de creatividad que llenó las murallas de Santiago y muchas otras ciudades del país, así como testimonios de los mismos grafiteros y de figuras del mundo cultural y de los activismos. La noticia se puede ver AQUÍ.

El Museo (https://museodelestallidosocial.org) abre de martes a viernes entre las 16 y las 20 hrs, y se encuentra en Dardignac 0106, barrio Bellavista (esquina Constitución). La entrada es con aporte voluntario y tiene una tienda con libros y objetos alusivos al estallido. Su fachada es una reproducción del notable «Guernica chileno», del grafitero Miguel Angel Kastro.