Como parte de la serie Género y sexualidades en Pandemia entrevistamos a Franco Fuica, activista trans masculino de la organización OTD Chile (www.otdchile.org)

 

Pressenza: ¿Te parece que te presentes para comenzar?

 

F: Mi nombre es Franco Fuica, soy actualmente coordinador de Legislación y Políticas Públicas de la organización OTD Chile (que significa Organizando Trans Diversidades). Trabajamos formalmente desde el año 2015. Antes formábamos parte de una organización que se llamaba Organización de Transexuales por la Dignidad y la Diversidad que partió el año 2005, pero estaba en Rancagua y solo podía actuar en esa zona. Así que nos cambiamos a Santiago y armamos OTD Chile. Trabajamos en varias áreas al mismo tiempo: por ejemplo, yo soy el encargado de Políticas Públicas, también está el área de Educación, que está a cargo de Kris Córdova, que actualmente es la presidenta de OTD, otra área de Salud, con Leonel Catoni, el área de Desarrollo Social está a cargo de Shane Cienfuegos, la sicóloga Carol Barragán lleva el área de Atención Sicológica y Acompañamientos, un área de Comunicaciones con Diósica Camacaro, un área de MaPadres, amigues y familiares, a cargo de Armando Escoffier, y otra área de Desarrollo Comunitario, que se encarga de hacer encuentros para la comunidad trans, a cargo de Christiana Andrades. Intentamos hacer un trabajo amplio porque las necesidades de las personas trans son así de amplias también.

La última unidad que creamos es la de Desarrollo Social, que se centra en enfrentar la pandemia y sus efectos en las personas trans, que han sido muy duros en cuanto a seguridad alimentaria y de higiene por la falta de apoyo específico para les trans por parte del gobierno de Chile y el ministerio de Desarrollo Social. Les trans somos un grupo específico, y aún más después de la entrada en vigencia de la Ley de Identidad de Género (21.120), el 27 de Diciembre de 2019. La gente tuvo tiempo entre el 27.12.2019 y el 18.03.2020 a hacer su cambio de nombre y sexo. Casi 2000 personas lo hicieron, obtuvieron su carnet de identidad que reflejaba eso, pero el Estado, por haber dedicado toda su atención a la pandemia, no actualizó esos datos en todo el resto de los servicios públicos (Ministerios de Salud, Educación, Trabajo, la Superintendencia de AFPs, Registro Social de Hogares, etc.). Incluso hoy, después de haber hecho tanta presión por tantos canales, el carnet del COVID, en el que constan tus vacunas, sigue estando con el nombre anterior de la persona.

 

Pressenza: Una persona es trans cuando no se siente del nombre determinado al nacer, ¿no?

 

F: Normalmente es así. Hay gente que casualmente tiene un nombre ambiguo, como Michelle, Pascal, Ariel, etc. y cuando se hace el cambio, lo mantiene, y lo único que cambia es su género registral. Pero en la gran mayoría de personas no ocurre eso, y hay que trabajar para que se reconozca en todos los espacios su nombre social. Por otra parte, la Ley 21.120 no reconoce el derecho de les menores de 14 años. Hay algunos resquicios para hacerlo, como por ejemplo a través de tribunales civiles, pero muchas veces eso se vuelve complicado.

 

Pressenza: Hablando de eso, ¿hay instancias de apoyo a les padres de hijes trans?

 

F: Sí, hay grupos de apoyo para padres y madres de personas trans. OTD tiene una unidad de MaPadres, que se encarga de eso. Su contacto es mapadres@otdchile.org. Quizás para que se entienda mejor, las personas trans tienen súper claro que lo son, y las dificultades con que encuentran es que muchas veces el entorno no es amigable, que directa o indirectamente está diciendo que ser trans está mal. Es malo, pecaminoso, perverso, es “contra natura”. Entonces la persona que se decide a iniciar el tránsito, aunque esté muy segura, siente inseguridad por el entorno, por qué van a decir los vecinos, el padre, la madre, en la escuela, en los baños, etc. Eso se debe a que vivimos todavía en una sociedad muy binaria, lo que probablemente sea más marcado aquí en Latinoamérica, entre otras cosas por la fuerte marca binaria de género de nuestro idioma. En muchos casos el padre, la madre, les hermanes violentan más duramente a sus hijes trans, algunas veces llegando a la muerte. Es justamente por eso que son necesarios estos grupos, pues suele ocurrir que son las personas aledañas las que necesitan transitar, incluso más que les trans mismes. Muchas veces lo que vivimos las personas trans son consecuencias y secuelas de este entorno tan agresivo.

 

Pressenza: ¿Cuáles son las principales dificultades de les persones trans acá en Chile y, en particular, de les migrantes trans?

 

F: Lo primero es la visibilidad, aunque cada vez es un problema menos difícil. Hubo bastante visibilidad de las personas trans en los tres años previos a la Ley de Identidad de Género, entre el 2015 y el 2018, y luego la película “Una mujer fantástica” ayudó mucho en eso. También están los youtubers y la televisión, donde hay varios modelos trans, programas con invitades trans, incluso una ex presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Emilia Schneider, era trans. Y en las últimas elecciones a constituyentes hubo al menos tres candidates trans, con perfiles muy bien aspectados. Lo que sí es difícil es acceder en igualdad de condiciones que las personas cisgénero a derechos fundamentales, como por ejemplo el acceso a la educación: no se da de la misma forma, no en todas partes hay dispositivos para mantener a les estudiantes trans en las escuelas… todavía hay altos niveles de deserción. No se entienden como estudiantes vulnerables, lo cual podría ser una solución, para recibir apoyo sicológico o de orientación por escuela o municipalidad específico a fin de prevenir esta situación. Eso se va traduciendo en menores niveles educativos y, automáticamente, en bajos niveles de empleabilidad. A eso hay que sumarle que incluso personas con altos niveles de educación tampoco tienen trabajo, debido a la discriminación. Ahí tenemos discriminación por expresión de género, lo que se conoce como “cispassing”: qué tanto paso como persona CIS, o me sigo viendo muy trans. En este último caso eso se castiga en nuestra sociedad con violencia en distintos espacios, no solo el laboral, sino también cultural, en que se te diferencia si no te ves como el resto espera que te veas. Las personas que deciden tener un aspecto más cuir asumen eso y también suelen tener una actitud más autónoma y diría que desvergonzada, porque para afrontar ese escarnio social hay que tener mucha fuerza.

Otra dificultad importante es el acceso a la salud: exagerando las cifras, puede ser que haya 10 especialistas en salud trans en todo el país. Médicos o cirujanes que puedan hacer cirugías de reasignación genital, quizás 2 o 3. Es muy poco frecuente encontrarse con ese tipo de profesionales a la hora de hacer el tránsito de un género al otro. También hay profesionales no necesariamente capacitados que ofrecen servicios como, por ejemplo, extracción de mamas, a precios baratos pero con muchos riesgos. Afortunadamente no ha ocurrido nada hasta el momento, pero sobre todo en estos tiempos de redes sociales y del boca a boca, es un fenómeno que está en ascenso. Y también está la salud común y corriente: una persona que tiene COVID, por ejemplo, siempre tendrá más barreras que pasar para ir a un establecimiento de salud. No es solo el SOME, o pedir hora, es responder preguntas, dar explicaciones, incluso que no te atiendan. No sé si te acuerdas, tres semanas atrás, Isidora que fue baleada con perdigones y perdió sus ojos, y al atenderla se perdió un tiempo precioso dilucidando si era hombre o mujer, cuestiones que en realidad no vienen al caso a la hora de dar primeros auxilios. Lo mismo pasó con María Rita, estudiante de Literatura en la Universidad de Chile y socia de OTD en ese tiempo. Ella tuvo un aneurisma mientras dormía con Vicente, su novio, que también era trans y es tartamudo (esto lo digo para contextualizar). Cuando se le produjo un derrame cerebral a causa el aneurisma, comenzó a sufrir convulsiones y a vomitar. Llegó la ambulancia y le hicieron varias preguntas a Vicente, y él se puso mucho más nervioso que de costumbre… no podía responder y le empezaron a preguntar si es que él sabía que ella era hombre. Obviamente, por ser pareja ambos sabían que eran trans. Durante al menos 15 minutos se hicieron muchas preguntas innecesarias. Quizás si se le hubiera dado los primeros auxilios en esos 15 minutos ella podría haber sobrevivido.

Son ejemplos de cómo las personas trans estamos supeditadas a lo que el resto pueda pensar de nosotres. Otro tema relacionado con la salud en que nuestro sistema también es binario: hay exámenes destinados a hombres y no a mujeres, y viceversa. Por ejemplo, yo, trans masculino, necesito hacerme un papanicolau, un examen al útero. Si bien hoy es una prestación abierta a personas de ambos sexos, es posible que tenga más dificultades que una mujer CIS para hacérmelo. Y no solo en salud: hace poco me llegó una denuncia de una persona trans mayor de 18 años en el sur a la que en el registro civil le habían negado un cambio de nombre y género porque tenía que llevar una sentencia judicial. Entonces, ¿qué pasa ahí? O el funcionario o funcionaria no fue capacitado, o dio una respuesta errónea. Y ¿qué pasa si la persona trans no tiene más redes donde consultar? Se queda con esa respuesta porque el funcionario del registro civil de alguna manera es una autoridad dentro de la comuna. Entonces, siempre estamos muy supeditadas a la falta de capacitación y sensibilización de las personas que tienen que darnos un servicio.

De todas formas, en Chile, con todos los avances y problemas al respecto, estamos más avanzados que en otros países. Eso se puede ver, por ejemplo, al viajar. En los rayos X del aeropuerto se puede ver claramente si una persona usa prótesis o, en mi caso, que no tengo pene. ¿Por qué esta persona no tiene pene? O por qué tiene cicatrices, o cualquier cosa. Incluso un compañero recién operado de su útero y sus ovarios, y cuyo cuerpo se estaba adaptando a esos cambios, fue detenido por varias horas en el aeropuerto por sospecha de que portaba drogas en esa cavidad de su cuerpo. Le hicieron preguntas muy violentas hasta que tuvo que decir que es trans.

Y tú me preguntabas acerca de las personas migrantes: son casos bastante particulares y que tienen varios matices. Si un migrante trans viene de Europa, Canadá o Estados Unidos tiene muy pocos problemas al ingreso. Pero si viene de Venezuela, por ejemplo, en la actualidad va a tener muchas dificultades. Por otra parte, hay varias formas de entrar a Chile y de estar en el país. Una es con visa de turista por 3 meses. Otra es con visa humanitaria que creo es por 2 años. Otra es con visa de trabajo, que es la que normalmente usa la gente trans que entra a Chile, busca un trabajo, le hacen un contrato y puede tener la visa sujeta a contrato. Pero se da la dificultad de que, si ya para una persona trans chilena es difícil encontrar trabajo, más lo es si es migrante. Tal vez te consigas que alguien te haga un contrato falso… Y la otra opción es que la gente venga y pida refugio en Chile, en cuyo caso la persona debe demostrar que está siendo perseguida en su país de origen. En la legislación no se explicita que una causa de persecución sea la orientación sexual ni la identidad de género. Por lo general se entiende por razones ideológicas, o por huir del narcotráfico, etc. Muchas veces el tema de las pruebas es el causante de que esto no funcione tanto. En relación al cambio de nombre y sexo de las personas extranjeras trans en Chile, sí se puede hacer, pero el proceso se vuelve engorroso en el sentido de que la persona tiene que contar con por lo menos 2 documentos antes: su partida de nacimiento original y apostillada para inscribirla en el Registro Civil chileno. Sin embargo, hay varios países, sobre todo en América Latina, que no tienen esta documentación, por ejemplo, Haití. Otro país con dificultades, no porque no lo tengan sino porque es difícil contar con el papel moneda en que lo hacen, es Venezuela, a lo que hay que agregar el alto nivel de corrupción que hay allá. Es súper difícil conseguir ese documento para una persona venezolana que está en Chile, y puede costar hasta 1000 dólares por todas las coimas que hay que pagar para conseguir el papel. De otras partes del mundo puede ser que sea más simple, pero siempre el Sur Global va a tener más problemas. Y luego, el otro documento que necesita una persona trans migrante acá en Chile es el documento de permanencia definitiva. Si logras juntar los dos documentos exigidos, solo puedes moverte dentro de Chile. Puedes obtener una cédula (tarjeta de identificación) con tu nombre social, pero ya cuando salgas al exterior tienes que volver a usar tu documento de identidad con tu nombre anterior, independiente de cuál sea tu expresión de género. En esas situaciones las personas trans sufren las mayores vejaciones, justamente en pasos de frontera. Entonces, de alguna manera, las personas que hacen su cambio de nombre y sexo en Chile se ven sentenciadas a quedarse en el país debido a su identidad. Hay varios países de origen que no ofrecen la posibilidad de hacer ese cambio. En América Latina se puede hacer en Bolivia, Colombia, Ecuador, en algunos estados de México, Brasil, Argentina y Uruguay.

 

Pressenza: Mirando hacia el futuro y en el contexto de las elecciones a constituyentes [para crear una Constitución que reemplace a la de 1980, impuesta por la dictadura pinochetista], ¿cuáles son las alianzas que proyectan ustedes en OTD, considerando que salieron electos 3 constituyentes de las disidencias sexuales, pero lamentablemente ningune de la comunidad trans?

 

Franco: Ninguna de las compañeras trans salió, y para nosotros esa es una gran espina en el corazón. Es un dolor que está ahí porque lograron buenas cifras, y creemos que fue más bien una táctica de acarrear votos a través de las disidencias. Una suerte de instrumentalización de las personas trans. Por ejemplo, la Emilia [Emilia Schneider, ex presidenta trans de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile] acarreó muchísimos votos a la lista donde estaba, en el caso de la Constanza Valdés [destacada abogada trans] y la Alejandra Toledo [dirigenta trans de la Fundación Acuarela, que busca la inserción laboral de las personas LGTBI+], igual. Hubo muchas complicaciones entre los subpactos. Tal vez se las debería haber puesto como cabezas de lista para garantizar que fueran electas, ya que sacaron la segunda mayoría en sus listas, pero no se hizo así. Y entonces gente que tuvo menos votos que ellas está adentro, por la lógica del sistema D’Hondt. Quizás eso nos enseñe a, como se dice coloquialmente, “acabronarnos más” al negociar posiciones en listas electorales. Creo que ahora que hay elecciones a diputados y senadores hay que pensarlo de esa forma.

Con respecto al futuro, creo que estamos en el momento más propicio para pensar una Constitución feminista que pueda darnos derechos sociales y reparación a las personas trans. Pero también tengo mucho temor de la derecha: la encuentro muy “ordinaria” [en jerga chilena, se usa esta palabra para descalificar a una persona por tener mal gusto, poca consideración al otro y, en general, una actitud ávida y egoísta hacia los demás], muy violenta, muy que no le importa nada y que cuando se siente amenazada responde de manera muy agresiva. Ahí creo que tendremos que dar una lucha importante. A fin de cuenta, apuntamos a los logros que se han ganado para las minorías de todo tipo, sexuales, funcionales, pueblos originarios, en países que les garantizan sus derechos económicos, sociales y culturales. Un tema importante aquí es la concretización de la libertad de credo, ya que muches trans viven en un contexto de rechazo en un entorno católico o evangélico: el estado chileno tiene que volverse totalmente laico y la vivencia de las religiones se debe mantener en el ámbito privado, no en el público, y eso debe determinarse en esta nueva Constitución. Ese es un salto que hay que dar y que va a tener que ver con nosotres.

 

Pressenza: En nombre de Pressenza te agradezco enormemente esta entrevista, Franco. ¿Quieres cerrar con algunas palabras?

 

Franco: La lucha de las personas trans es una lucha que no solo les sirve a ellas, sino para otras personas que van a ser mucho más libres. Si te das cuenta, están apareciendo grupos de personas no binarias, personas de género no conforme, etc. Si vemos en la calle gente que se viste de manera diversa y con libertad, eso es en parte consecuencia de la lucha de las personas trans. Muchas personas trans luchan de una forma bastante binaria: de hombre a mujer o de mujer a hombre, pero en ese lapso, ese momento histórico en que se ha hecho posible, hemos abierto el camino a personas que no quieren eso, sino simplemente fluir, sin tener un mandato de género. Y eso creo que colabora con la lucha feminista de ir en contra de las opresiones.

 

El siguiente es un video educativo tomado del canal de OTD Chile en YouTube, donde hay más de 100 videos sobre el tema trans: