Por: Zenaida Espinosa Cabrera

Continúan los asesinatos sistemáticos de líderes y autoridades indígenas en el país. Al finalizar la tarde del 17 de marzo, la comunidad del Municipio de El Placer, en el departamento del Putumayo y, principalmente los 15 pueblos indígenas de la región, sufrieron consternación por el asesinato de la líder Indígena María Bernarda Juajibioy, Alcaldesa del Cabildo Camentzá Biyá, de la vereda La Esmeralda, quien fue asesinada por sicarios que irrumpieron su paso cuando se transportaba en una motocicleta junto a su hija y dos de sus nietas menores de edad. En los hechos también falleció su nieta Jazzlin Camila Luna Figueroa de tan solo un año y cinco meses de edad. También resultaron heridas su hija Paola Patricia Pujimuy de 22 años y la otra nieta, Sofía Solarte de 9 años de edad; esta última menor es hija de Duberney Solarte, actual Inspector de Policía de la localidad.

Esta población es recordada a nivel nacional porque hace un par de décadas la guerra entre guerrilleros y paramilitares la convirtieron en pueblo fantasma, luego de que los paramilitares, bajo el mando de Arnulfo Santamaría Galindo, conocido con el alias de “Pipa”, incursionaron en la plaza central y ordenaron a los presentes tirarse al piso, mientras disparaban a los que trataban de huir. Esa incursión ocurrida en noviembre 7 de 1999 dejó un saldo de 11 asesinatos, entre ellos una mujer en embarazo. Desde esa fecha hasta el 2006, ese comando paramilitar hizo presencia en el lugar, sosteniendo varios combates armados con guerrilleros del frente 48 de las FARC, que ocasionó muertes de ilegales y de civiles, sumando desplazamientos de familias enteras que no pudieron regresar a sus territorios.

María Bernarda era reconocida, tanto por las comunidades indígenas como por la población, por su entrega al servicio de su pueblo azotado por la violencia, recrudecida en los dos últimos años. Precisamente, grupos al margen de la Ley que se auto denominan “comandos de frontera”, una alianza criminal entre disidencias de las FARC, paramilitares desmovilizados del Bloque Putumayo y otros pertenecientes a grupos al servicio del narcotráfico, incursionaron hace algunos días.

De acuerdo con reporte de la Red de Derechos, en el mes de febrero se conoció un video en el que se ve a integrantes de ese nuevo grupo paramilitar, vestidos con camuflados y portando armas largas y realizando rondas de control en la población de Siberia, municipio de Orito, frontera con La Esmeralda, donde María Bernarda ejercía como Alcaldesa del Cabildo. En la región conocida como el bajo Putumayo, hay una disputa por el control territorial entre grupos ilegales como los “comandos de frontera” y el “Frente Carolina Ramírez” de las disidencias de las FARC. Los Comandos de Frontera han venido amenazando a Jani Silva, representante legal de la Asociación de Desarrollo Integral Sostenible de La Perla Amazónica (ADISPA) y a Fernando Angarita, quienes han participado e impulsado activamente el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos en esa zona de la amazónía.

Pese a que hay fuerte presencia militar de la Brigada XXVII de selva del Ejército Nacional, la comunidad y organizaciones defensoras de Derechos Humanos, aseguran que no hay ninguna intervención del gobierno nacional que garantice la vida y permanencia de las comunidades en el territorio y, esto se hace hoy más evidente, pues desde septiembre del 2020 los pobladores de la comunidad de Peneya, zona rural del Municipio de Puerto Asís, denunciaron el asesinato del moto taxista Segundo Ramírez, el día 5 de ese mes y dos días después se presentó otro asesinato en la humanidad de un joven identificado como Emerson Gómez Álvarez, hecho denunciado por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.