Por Praveen S./Brasil de Fato / Traducción de Pressenza

Una de cada cinco personas del planeta sin acceso al agua vive en la India; el escenario es más grave en los barrios marginales y la zona rural

Cerca de 600 millones de indios sufren una aguda escasez de agua, es decir, acceden al recurso en un volumen insuficiente y necesitan racionarlo. Sin la posibilidad de lavarse las manos varias veces al día como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), se convierten en un blanco fácil para el coronavirus, incluso en tiempos de cuarentena.

El segundo país más poblado del mundo, con 1.300 millones de habitantes, la India está en el 28º lugar en el ranking de naciones con más casos de covid-19 publicado por la Universidad Johns Hopkins. Hasta ahora, ha habido casi 4.800 diagnósticos confirmados y 136 muertes.

La cuarentena está prevista hasta el 14 de abril, pero los expertos advierten que el problema podría durar meses. Después de todo, no hay información sobre el comportamiento del virus en los países subdesarrollados, con un perfil demográfico y males sociales comparables a los de la India.

«La mayoría de los países en los que el coronavirus se encuentra en una fase avanzada, son predominantemente urbanos, mientras que la población de la India sigue siendo rural en un 69%», recuerda el médico Yogesh Jain, que atiende a las comunidades vulnerables del estado de Chhattísgarh, al oeste del país. «El segundo punto es que, a pesar de nuestros recientes avances en agua y saneamiento, estamos lejos de ser una sociedad muy higiénica, especialmente en las zonas rurales.

En 2014, el gobierno indio lanzó el mayor programa de inversión en saneamiento básico, en la historia del país. Después de la construcción de 110 millones de baños, el número de personas que defecan al aire libre se redujo de 550 millones a 300 millones en 2017, según datos del Banco Mundial.

Jain es miembro de la organizaciónn Jan Swasthya Sahyog (JSS), cuyo nombre significa Grupo de Apoyo a la Salud del Pueblo. La entidad sin fines de lucro, actúa en un área de 2 millones de personas y ha hecho posible la instalación de miles de grifos colectivos en los alrededores de Bilaspur, la capital de Chhattísgarh. La región llega a pasar nueve meses seguidos sin lluvia, desde mediados de septiembre hasta mediados de junio.

«Hemos implementado un gran programa para garantizar los puestos sanitarios en cada casa. Esta es una idea en la que invertiremos aún más en las próximas semanas, no sólo para comprobar si se están utilizando correctamente, sino para mostrar esta propuesta como un ejemplo a replicar fuera de nuestra zona de acción», dice el doctor.

A pesar de inversiones estatales e iniciativas como el JSS, una de cada cinco personas del planeta sin acceso al agua potable, vive en la India.

Captura de video, Brasil de Fato

Extremos

La India es el país más afectado por los monzones, un fenómeno climático que agrava los problemas de acceso al agua. Durante el verano, de junio a septiembre, las masas de aire húmedo llegadas del océano forman nubes cargadas sobre todo el país y provocan tormentas e inundaciones. Al final de la estación, las masas de aire se desplazan hacia el océano, haciendo el clima extremadamente seco. En algunas regiones, las mismas personas que sufren la falta de agua también son víctimas de inundaciones y desbordes.

Nadie representa mejor esta doble tragedia que las 32.000 familias desplazadas por las lluvias de agosto de 2019 en el estado central de Madhya Pradesh. Se distribuyen en cientos de cobertizos de hojalata entre las ciudades de Dhar, Barwani y Alirajpur, y han estado sufriendo la disminución del suministro de agua y alimentos desde que comenzó la cuarentena hace dos semanas.

«Nuestros campos quedaron completamente sumergidos por el agua y nuestros animales murieron. Ahora no hay agua en los galpones y no tenemos forma de garantizar nuestra higiene ni de lavar el lugar», resume Devendra Singh*, un granjero que lleva seis meses viviendo de forma improvisada.

Singh dice que el cobertizo es estrecho y no permite la distancia física recomendada por el gobierno y la OMS. «Es difícil quedarse. Hay muchos mosquitos y los baños están sucios», concluye.

El gobierno de Madhya Pradesh admite la dificultad que supone la paralización de actividades, pero dice que está trabajando para garantizar el sustento de las personas que necesitan asistencia estatal.

Periferias

Jyoti Sharma, economista con un posgrado en gestión y activista, cree que el problema del acceso al agua es más grave en las periferias de las grandes ciudades que en las zonas rurales. Presidenta de la ONG Force, que se dedica a mejorar las condiciones de saneamiento e higiene en la India, llama la atención sobre la densidad de la población y la dinámica del abastecimiento público.

«En muchas favelas, la principal fuente de agua es el camión-cisterna suministrado por el gobierno. Cuando llega el camión, todo el mundo va hasta él para conseguir agua. Así que tienes a toda la población de esa comunidad corriendo al camión al mismo tiempo. En otras palabras, el distanciamiento social es imposible», se lamenta.

Una posible alternativa, según Sharma, sería la elaboración de una tabla de horarios de suministros, de modo que los residentes no se amontonen todos a la vez con sus cubos alrededor del camión. «Una familia obtendría agua a las 10:00, otra a las 10:10, y así sucesivamente», sugiere.

El escenario es aún más grave durante la pandemia, cuando los servicios públicos tienden a funcionar a un ritmo más lento. «Como hay una gran inseguridad sobre cuándo volverá el camión, la gente tiende a guardar agua, así es que se lava las manos con menos frecuencia de lo habitual», concluye.

Captura de video, Brasil de Fato

Tres de las cuatro metrópolis más densamente pobladas del mundo están en la India: Nueva Delhi, Chennai y Mumbai. Según el último censo, el 17% de la población urbana del país vive en barrios marginales y tiene dificultades para acceder a los servicios básicos. Alrededor de 1,8 millones son trabajadores sin hogar.

La activista añade que aunque el agua estuviera disponible en suficiente volumen para todos los indios, la lucha contra el coronavirus sería una tarea difícil.

«En los últimos años se han producido muchos avances en el país, impulsados por entidades no gubernamentales. Hemos realizado varias acciones en comunidades periféricas y escuelas para estimular la higienización de las manos», recuerda. «Una de las grandes dificultades fue mostrar a la gente que incluso cuando sus manos parecen limpias, no significa que estén realmente limpias. Es decir, que los organismos que amenazan la salud son invisibles».

Hoy en día, la mayoría de los barrios marginales del país tienen baños colectivos, con hasta 60 letrinas. «La mayoría usa los baños comunitarios para defecar por la mañana. Muchos dejan de hacerlo al aire libre, pero terminan sin lavarse las manos porque hay mucha cola o hacinamiento alrededor del grifo en ese momento», señala Sharma.

Ella dice que cualquier proyección basada en la lógica de la oferta y la demanda no permite vislumbrar un escenario optimista. En otras palabras, la demanda de agua y productos de higiene aumenta cada día, agravando el riesgo de desabastecimiento. Como resultado de este proceso, los más pobres se verán obligados a beber, cocinar y bañarse con «cualquier agua disponible», sin preocuparse si está tratada, filtrada o hervida.

«No podemos perder la esperanza, pero debemos prepararnos para el peor de los casos», resume el médico Yogesh Jain, añadiendo que el éxito de la lucha contra la pandemia dependerá de la capacidad del Estado para invertir en políticas públicas y en la asistencia a los más pobres.

Aparte de las medidas de emergencia, el coronavirus pone de relieve un abismo social que ya existía antes de 2020. Los indios que viven en las zonas urbanas gastan diariamente un promedio de 150 litros de agua por persona. Los habitantes de los barrios marginales disponen de un promedio de 30 litros de agua por día.


* El relato del agricultor de Madhya Pradesh fue obtenido por Newsclick.

El artículo original se puede leer aquí