Por lavaca

El viento dobla los paraguas, llueve a cántaros, y las madres no se mueven.

Son las once de la mañana y como cada segundo miércoles de cada mes las Familias Sobrevivientes de Femicidios llegan a Plaza de Mayo y traen un grito: hagan algo.

Desde Mar del Plata vinieron Marta, mamá de Lucía Pérez, y Blanca, mamá de Agustina Fredes. Desde Pompeya Rosana, mamá de Carla Soggiu. Y desde San Martin Ana María, mamá de Melina Romero, y Mónica, mamá de Araceli Fulles.

En ronda comienza el ritual que consta de dos actos: la conversación y la entrega de una carta al Presidente de la Nación, la tercera.

Marta, mamá de Lucía, relata sus últimos días en la ciudad costera donde acompañó a una mujer golpeada salvajemente por su pareja. Resume así ese acompañamiento: “No existe nada. No funciona nada. Me pueden matar que nadie hace nada. Yo hago lo mejor que puedo, las chicas son como mis hijas, pero no sé si lo estoy haciendo bien. Hay gente que cobra para hacerlo”.

El diagnóstico es compartido. Blanca, mamá de Agustina, cuenta como recién detuvieron al femicida de su hija después del primer encuentro del colectivo en Plaza de Mayo y cómo la policía y la justicia no hizo su trabajo. Ahora espera nuevas pericias que ella misma mandó a realizar.

La ronda enumera todo lo que las familias tienen que hacer para obtener justicia: investigar, preguntar, buscar, acompañar, y un sinfín de tareas más que van desde pagar el cajón de sus hijas hasta el yogurt que todas las mañana toman sus nietos y nietas, a quienes ahora cuidan.

Foto Verónica Ape/lavaca

Rosana, mamá de Carla lo sintetiza: “La justicia no ve que los nenes comen y van a la escuela todos los días”. Rosana y su marido están a cargo de sus dos nietos.

Ayudada en su bastón llega Ana María, mamá de Melina, y dice claramente: “No hay justicia, lo que hay no sirve. Como mi hija hay muchos casos antes y después. Y nadie está haciendo nada”. Marta suma: “Necesitamos cambios en la justicia”. Y es Mónica, mamá de Araceli, la que sintetiza: “Tienen que atendernos. Encima que nos matan a nuestras hijas tenemos que estar mendigando justicia y que nos atiendan”.

Entre quienes escuchan está Maria Rachid, titular del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que propuso el armado de una mesa de trabajo con funcionarios de distintas áreas y las familias para dar respuesta a las demandas urgentes y diseñar políticas públicas de largo plazo. “Cuando ocurre un femicidio surgen necesidades para seguir la causa en la justicia, dar respuesta a les niñes que queden huérfanos de ese femicidio, un montón de demandas que deben involucrar al Estado de manera integral, con funcionarios de distintos Ministerios. Yo estoy convencida que el Presidente las va a escuchar, y mientras tanto les propongo hacer una mesa en la Defensoría del Pueblo para llamar a distintos funcionarios que escuchen esas demandas. Evidentemente las respuestas que se articularon al momento no son suficientes ni oportunas y hay mucho para mejorar de lo que se hizo en su momento y hay mucho por hacer que no se hizo. La lamentable experiencia de estas mamás tiene que servir para hacer lo que no se está haciendo y mejorar lo que se haya articulado en su momento».

¿Qué van a hacer concretamente?

Las defensorías están como articuladoras con el Estado. Lo que vamos a  hacer con Alejandro Amor es convocar a cada distrito de país para que se convoque a funcionarios y funcionarias a sentarse a pensar las respuestas que necesitan estas familias: funcionarios de Ciudad, de Nación, a la defensoría de la provincia de Buenos Aires y del resto de país.

Foto Verónica Ape/lavaca

La carta completa

Buenos Aires 11 de marzo 2020

Señor Presidente de la Nación

Dr. Alberto Fernández:

Nosotras, Familias Sobrevivientes de Femicidios reiteramos por tercera vez el pedido urgente de que el Estado que usted preside implemente las políticas públicas necesarias para contener, prevenir y erradicar las violencias que están destrozando las vidas de mujeres y travestis. En las dos anteriores cartas enumeramos una serie de medidas simples, concretas y necesarias. En esta oportunidad no queremos seguir sumando una lista de exigencias, sino sintetizar en una sola lo que se impone ante la grave situación reinante: hagan algo.

Atentamente,

Familiares de víctimas de femicidios.

El artículo original se puede leer aquí