Nosotros, miembros de la Asociación «Abolición de las Armas Nucleares», hacemos un llamado urgente a todos los Estados para que firmen y ratifiquen el TNP. De hecho, estamos ansiosos por ver que el TNPentre en vigor y luego se convierta en un «Derecho consuetudinario», ¿por qué?

Porque este Tratado desempeñará al menos dos funciones esenciales:

1) Hará que las armas nucleares sean definitivamente ilegales en virtud el Derecho Internacional (como ya lo habían sido las armas biológicas y químicas) estigmatizándolas para siempre y, por lo tanto, a todos los actores que están decididos a mantenerlas y a modernizarlas constantemente (líderes políticos y militares, institutos de investigación, industrias, bancos, etc.).

2) Una vez que estas armas sean eliminadas, el TNP tendrá la función crucial de asegurar su irreversibilidad.

Por otra parte, hacemos un llamado a los Estados que poseen de armas nucleares y a sus aliados para que inicien un proceso de desarme eficaz antes de que sea demasiado tarde. ¿Por qué?

Porque actualmente existe un riesgo cada vez más real de que estalle una guerra nuclear regional y/o global. De hecho, según los científicos del “Reloj del Apocalipsis”, ya estábamos a «dos minutos de medianoche», incluso antes de toda la serie de iniciativas catastróficas de Donald Trump desde principios de 2018, incluida la salida de Estados Unidos del Acuerdo de Viena con Irán sobre su programa nuclear, así como del Tratado INF (Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio) de 1987.

Sin embargo, los verdaderos enemigos de cada Estado no son otros Estados: los verdaderos enemigos son comunes a todos los Estados (clima, medio ambiente, injusticia social, epidemias, terrorismo,…) y el enemigo común nº 1 es el riesgo de que estalle una guerra nuclear en algún lugar del mundo, sabiendo además que los «países equipados» serían el blanco privilegiado.

He aquí dos sugerencias:

Renegociar el Tratado INF, abriéndolo también a otros Estados que no sean los Estados Unidos y Rusia (China,…).

Formar un grupo de trabajo (GT9), compuesto principalmente por expertos reconocidos de los 9 países «equipados», para que se pueda definir un plan de trabajo realista para un desarme nuclear multilateral, que se lleve a cabo antes de que sea demasiado tarde.

Esta iniciativa debería ser ejecutada por los más «ilustrados» de los Estados nucleares.

En este punto ya no habrá ningún obstáculo que impida que los Estados «equipados» firmen y ratifiquen el TNP.


Traducción del francés por Rosalía Briones