Podemos se posiciona sin fisuras a favor de Fernando Haddad de cara a la segunda vuelta de las elecciones brasileñas

Las elecciones presidenciales que se celebraron ayer en Brasil arrojan un resultado muy preocupante. Jair Bolsonaro, líder del PSL, estuvo a punto de alcanzar la presidencia sin necesidad de segunda vuelta al obtener el 46,03% de los votos. Bolsonaro representa, en cada una de sus propuestas, una reacción radical contra la democracia: plantea un programa económico ultraliberal que profundiza las reformas llevadas a cabo por Temer y cuyas consecuencias serían la vuelta a la pobreza extrema de millones de personas; quiere militarizar y distribuir más armas en una sociedad en la que mueren asesinadas por arma de fuego más de 60.000 personas al año; afirma abiertamente y con orgullo su condición machista, homófoba y racista; defiende la dictadura militar, incluyendo la violación de derechos humanos y el aniquilamiento de la oposición que ésta supuso, llegando a afirmar, literalmente, que “El error de la dictadura fue torturar y no matar”.

En realidad el resultado electoral es consecuencia  de todos estos años de persecución y ataque sistemático al PT y a la figura de Lula. Son las élites económicas y el establishment brasileño los que han puesto en esta tesitura al país encarcelando e inhabilitando a Lula; construyendo un juicio político contra él plagado de irregularidades pero muy bien “acompañado” por los grandes grupos mediáticos; apoyando a Temer en su golpe blando contra Dilma Rousseff y justificando un programa de gobierno que no ha sido sino la antesala de lo que promete Bolsonaro. No se pueden olvidar estos hechos si queremos juzgar con honestidad lo que pasó ayer, ya que sin ellos no se entiende el hartazgo antipolítico que ayer expresaron los brasileños en las urnas. Tampoco deberíamos olvidar que desde España también se ha legitimado este proceso contra la democracia en Brasil. Eso hizo Mariano Rajoy al legitimar el Gobierno de Temer en cuanto salió triunfante del golpe, pero también el silencio del actual Gobierno ante la invalidación de la candidatura presidencial de Lula.

Llegados a este punto, no caben dudas: cualquier persona que aspire a defender la democracia debe apoyar a Fernando Haddad en la segunda vuelta. Haddad, ex Ministro de Educación y exalcalde de Sao Paulo que asumió la candidatura tras la inhabilitación final de Lula, ha obtenido el 29,28% de los votos. Es un buen resultado para un candidato que apenas era conocido hasta el mes pasado y que, en las semanas que quedan, tiene perspectivas de crecimiento y de aumento de su popularidad. Sus propuestas se basan en revertir las reformas antisociales de Temer, pacificar un país que está alcanzando cotas de violencia insoportables y recuperar la política del PT que sacó de la pobreza a más de 30 millones de personas.

El 28 de octubre, día en que se celebra la segunda vuelta, Brasil decidirá entre dos modelos de país radicalmente opuestos. Uno de ellos es violento, injusto y excluyente para las mujeres, las personas pobres, las personas LGTBI y la oposición política; el otro debe poner la democracia y la justicia social en el centro de su programa. A pesar de que las circunstancias son complicadas, existen visos de esperanza: la rapidez con la que Fernando Haddad ha alcanzando popularidad, en unas circunstancias en las que solo puede crecer; la fuerza de la movilización feminista contra Bolsonaro, que ha mantenido su oposición en el movimiento #EleNao y que sostiene un rechazo al líder reaccionario del 51% entre las mujeres; o el gran apoyo que, a pesar de los ataques, sigue recibiendo Lula y el recuerdo de los gobiernos del PT, especialmente en el Nordeste del país.

La disputa será dura y reñida, pero los candidatos Ciro Gomes y Guilherme Boulos ya anticiparon su apoyo a Haddad para conformar un Frente Democrático y Antifascista en esta segunda vuelta. Nuestra organización seguirá del lado de la democracia y la justicia social, y será firme en el apoyo a Fernando Haddad. Creemos que es obligación de todas las fuerzas políticas que afirman defender la democracia, tanto en Brasil como en España, estar en el mismo lugar. No hay espacio para la indiferencia. En Brasil no se juegan los resultados de unas elecciones, se juega la suerte misma de la democracia.