Lula Libre: festival y denuncia de la izquierda contra el sistema judicial brasilero

31.07.2018 - Río de Janeiro, Brasil - Redação São Paulo

Lula Libre: festival y denuncia de la izquierda contra el sistema judicial brasilero
(Imagen de Valdir Silveira)

Por Patrícia Carvalho de Oliveira (Pagu)

Mientras escuchábamos Cálice, la canción hermosamente ejecutada por los consagrados Chico Buarque (su autor) y Gilberto Gil, sentíamos nuestras gargantas apretadas frente al actual escenario político brasilero. Y es que el 28 de Julio se realizó en los Arcos da Lapa, en Rio de Janeiro, el festival Lula Livre, con un cronograma de eventos que denuncian la arbitraria prisión del ex presidente del Brasil Luíz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia y con prisión preventiva decretada, aun cuando este último acto fuera inconstitucional.

El político

Lula, como se lo conoce mejor, evolucionó políticamente a partir del sindicalismo en el ABC paulista, consiguiendo negociar las condiciones de trabajo durante los años 70 y 80. Diplomado como tornero mecánico en el SENAI, ejerció su profesión hasta sufrir un accidente que mutiló uno de sus dedos y lo incapacitó para el trabajo en una fábrica automotriz. Siendo uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores en el Brasil en el año 1980, fue elegido diputado federal constituyente en 1986, perdió tres elecciones a la presidencia de la República –1989, 1994 y 1998 respectivamente– ganando la elección a presidente en el año 2002 y siendo reelecto en 2006, para lograr luego la elección de su sucesora Dilma Roussef en 2010 y 2014. (La ex presidenta Dilma Roussef sufrió un impeachment en el mismo 2016 sin haber cometido crimen de responsabilidad, según marca la Constitución federal brasilera de 1988).

En su gobierno el ex presidente construyó en el país 422 escuelas técnicas y 18 universidades; transformó el FUNDEF (Fondo de mantenimiento y desarrollo de la enseñanza fundamental) en FUNDEB (Fondo de mantenimiento y desarrollo de la educación básica) ampliando así el fondo de financiamiento de la educación, desde el nivel preescolar hasta el medio; amplió los programas sociales, sacando a miles de familias de la miseria y al Brasil del mapa del hambre; amplió el debate sobre la ley de cupos raciales que brinda equidad a la población afrodescendiente en el Brasil. Fomentó la ciencia y la tecnología para la industria (ejemplo: exploración de la plataforma continental a través de Petrobras), entre muchas otras acciones realizadas por su gobierno y que, si enumeráramos, nos quedaríamos un año recordando sus logros en la administración pública…

La condena a prisión

En 2014 comenzó el proceso que sería motivo de su prisión, ya que Lula también es procesado por otros delitos. Todos están basados en denuncias premiadas (denuncia de involucrados en los mismos delitos, con premios que disminuyen sus penas), y sin pruebas materiales de los actos de que se lo acusan. En 2017 fue condenado en primera instancia por favorecerse financieramente al comprar y no declarar la compra de un predio en Atibaia, interior de San Pablo, y un departamento triples en Guarujá, litoral paulista. Ambos patrimonios suman 2.800.000 reales. En enero de 2018 Lula fue condenado en primera instancia a aproximadamente 9 años de prisión. En abril de 2018 fue condenado en segunda instancia a 12 años y un mes de prisión en régimen cerrado, siendo ordenada inmediatamente su prisión por el juez Sérgio Moro. Todavía en abril, se presentó al STF un pedido de Hábeas Corpus ya que el decreto de la prisión es preventiva, no fueron agotados todos los recursos y el imputado colabora con la justicia. La votación del STF negó el pedido de Hábeas Corpus por 6 votos a 5. El día 5 de abril fue decretado un nuevo pedido de prisión contra el ex presidente bajo enorme conmoción popular, actos y manifestaciones por todo el país. El día 7, Lula se entregó a la policía federal.

Frente a la presión política, de la justicia y los medios, Lula se mantiene como el candidato con mejores condiciones de ganar en las elecciones de octubre de 2018, llegando a la presidencia de la república por tercera vez como resultado a su gestión en gobiernos pasados. Los partidos de derecha, entre ellos el MDB (que se favoreció con el impeachment a la presidenta Dilma) y el PSDB (de su opositor histórico Geraldo Alkimin), son beneficiarios directos del esfuerzo de los medios en descalificar la condición de líder mundial de Lula. Y aun así, no consiguen mejorar sus popularidades. La única forma de mantener a Lula fuera del sillón presidencial, es condenándolo en tercera instancia agotando todos los recursos de la justicia nacional, o desobedeciendo la constitución de 1988.

La opinión pública

Aun condenado en segunda instancia y preso, la justicia brasilera no puede prohibir su candidatura a una nueva elección presidencial, ya que para ser condenado de hecho, el acusado tiene que haber agotado todos los recursos de su proceso y perdido todos. Según la Ley de Ficha Limpia nº 135 aprobada en 2010 todavía durante la gestión Lula, no estando condenado en tercera instancia el ciudadano es apto para postularse a cargo público. Es el caso del ex presidente. Siendo así, el poder judicial estudia, dentro de la jurisprudencia, una forma de impugnar la candidatura del ex presidente.

Los medios, todas las redes sociales y encuestas encomendadas por institutos como IBOPE y FGV, apuntan que Lula resultaría electo frente a cualquier adversario, ya que su popularidad crece día a día. Según la red de televisión Globo, en caso de que Lula no pueda candidatearse, consigue que se elija “hasta un poste”. Dentro de ese escenario, crecen los robots de Internet favorables a los candidatos de derecha como Jair Bolsonaro, y noticias falsas o fakenews difamando a los candidatos de izquierda.

Apoyo de la población #LulaLivre

Ante varios aspectos consignados en este texto y algunos hechos no apuntados aquí, la población favorable a la candidatura de Lula –independientemente de si va a votarlo o no ya que hay otros candidatos de izquierda disputando las elecciones–, artistas, intelectuales, personas públicas del Brasil y el mundo, se han unido para denunciar una justicia que se mueve selectivamente y despierta desconfianza en lo que se refiere a perseguir la prisión del ex presidente Lula. Son varios los actos y manifestaciones para denunciar lo que es considerado como un acto arbitrario por esta gran masa. Fue por eso que en diversos lugares del mundo se está realizando el Festival Lula Livre, siendo su edición de Río de Janeiro en el lugar más popular entre los bohemios cariocas: bajo el acueducto histórico de la región de Lapa, en el centro de la ciudad, el 28 de julio. Con inicio a las 14:00 horas y fin en gran estilo a las 00:30, participaron más de 40 artistas e intelectuales y estuvieron presentes en el lugar más de 80.000 personas. En un clima relajado, con niños, juegos, manifestaciones artísticas como poesía y pintura, se denunció un golpe en marcha para desmantelar la industria nacional, duramente construida desde la década del 50 –gobierno de Getúlio Vargas– y la ejecución de un plan de gobierno que no fue votado en las urnas que busca el Estado mínimo, sacando de a poco los derechos sociales duramente conquistados en la constitución del pueblo brasilero.

¿A quién le interesa esta prisión?

Se suma también el control de las iglesias neo pentecostales sobre determinados sectores de la sociedad, entre ellos la “Bancada evangélica” que es parte de la cámara de diputados federales en Brasilia y tiene una pauta extremadamente conservadora, que discrimina y vota contra la cultura indígena y afro brasilera, discute la descriminalización del aborto y el uso de la marihuana entre tantos temas.

A partir del actual gobierno hubo un corte en educación y salud y una inversión alta en seguridad pública a fin de contener a la población que reivindica sus derechos. ¿La intención es mantener los privilegios de países ricos? ¿De familias tradicionales? ¿O la manutención del coronelismo regional que se enriquece año tras año con el lavado de dinero a través de la administración de la maquinaria pública?

Conclusión

Todo esto justifica la emoción frente a la canción Calese de Chico Buarque, ejecutada por su autor y Gilberto Gil, otro consagrado artista de la música brasilera.

Nota 1: El ex presidente Lula no está autorizado a recibir visitas de inmediato, inclusive de su familia, hecho que ha sido denunciado por sus abogados a los órganos internacionales de derechos humanos.

2: Su amigo personal, el teólogo y representando religioso que adhiere a la teología de la liberación, Leonardo Boff, junto al ganador del Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, vieron frustrada por la justicia la visita prevista al ex presidente Lula el día 18 del mes de su prisión.

Categorías: Cultura y Medios, Opiniones, Política, Sudamérica
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