A principios de 2011 surge la COPEHU (Corriente Pedagógica Humanista Universalista), un movimiento pedagógico inspirado en el Nuevo Humanismo de Silo (Mario Luis Rodríguez Cobos, 1938-2010), pensamiento portador de una nueva concepción del ser humano y la conciencia.

Una nueva mirada que ve a cada ser humano llegando al mundo con una misión, irrepetible e intransferible, en dirección humanizadora. Una visión activa de la conciencia y del sujeto del aprendizaje. Una perspectiva desde la cual es clave el ámbito que la sociedad disponga para facilitar el aprender y la realización de tal misión personal en función de lo social. Una nueva concepción puesta a disposición de las nuevas generaciones, inspirados constructores de la nación humana de los nuevos tiempos.

Esta propuesta educativa surgió en Latinoamérica y se expande hoy por Europa y diferentes regiones del mundo. La COPEHU está integrada por educadores e investigadores actuantes en escuelas, centros culturales, institutos, universidades y organismos públicos a nivel internacional quienes trabajamos por la construcción de una Educación Humanizadora. En Ecuador está trabajando desde octubre del 2015.

COPEHU – ECUADOR (Corriente Pedagógica Humanista Universalista – Ecuador), acorde a su compromiso explícito con la cultura de la no violencia activa y como parte de sus actividades de vinculación con la comunidad, realizó el sábado 20 de mayo del 2017, en el local de Espacio No Violento, en Quito, un taller sobre “Las virtudes: otra forma de relacionarnos desde lo mejor de uno y de los otros”.

En este evento participaron 21 mujeres que conforman la Fundación FUNCADE, todas ellas interesadas en temas de educación y en cómo lograr mejores y más duraderos procesos de aprendizaje con los beneficiarios de sus acciones, que son niños, adolescentes, jóvenes y personas de la tercera edad.

Carmen Alcívar, coordinadora de COPEHU – Ecuador, nos comentó que la actividad se desarrolló en un clima afectivo de mucha cordialidad, alegría, confianza, interés e inquietudes por avanzar en el descubrimiento de nuestro mundo interno y nuestras mejores cualidades para lograr interactuar de mejor manera en el mundo de lo social.

Señaló que “a través de lo lúdico y de ejercicios psicofísicos, logramos una integración neuro fisiológica y corporal, predisponiendo de esta manera un fácil aprendizaje para la jornada y un tono afectivo suelto y armonioso.”

Explicó que mediante la expresión plástica, dibujos y pinturas, es posible plasmar las virtudes encontradas en uno mismo y en los otros, para luego trabajar en equipos en la construcción de siluetas humanas, donde fue posible evidenciar el valioso aporte que cada uno de los integrantes representa para el conjunto, emplazándose desde lo mejor de cada uno, donde el “yo” da lugar al “nosotros”.

Para finalizar realizaron “El Pedido”, una práctica sencilla, corta, con fuerte carga emotiva, que permite, que en el contacto con nuestro interior se despejen sentimientos e ideas, comprendiendo que lo más importante es lograr una vida de unidad interna y coherencia que fructificará cuando lo que se piense, se sienta y se haga vaya en la misma dirección. Los testimonios fueron conmovedores.