Esta nota da continuidad a la publicada hace unos días. Se puede consultar en:

http://www.pressenza.com/es/2016/02/estadisticas-salvajes-en-un-sistema-social-cerrado-propuestas-humanistas/

Allí se decía:

“El resultado es que en un sistema cerrado no puede esperarse otra cosa que la mecánica del desorden general. La paradoja de sistema nos informa que al pretender ordenar el desorden creciente se habrá de acelerar el desorden. No hay otra salida que revolucionar el sistema, abriéndolo a la diversidad de las necesidades y aspiraciones humanas. Planteadas las cosas en estos términos, la revolución adquiere una grandeza inusitada y una proyección que no pudo tener en épocas anteriores” (Silo, Séptima Carta a mis Amigos). [i]

Vale la pregunta: ¿Cómo revolucionar este “sistema cerrado”? ¿Cómo abrirlo a las necesidades y aspiraciones humanas?

El estallido final de este “sistema cerrado” puede ser el simple aumento progresivo de las miserias actuales (hambrunas, guerras, migraciones masivas, terrorismo de todo signo y estallidos psico-sociales). Es decir, el continuo aumento del desequilibrio y la inestabilidad mundial. ¿Cuál es el límite? Difícil predecirlo. Otra posibilidad es el estallido abrupto. Posibles accidentes y situaciones de catástrofe regional o mundial están hoy presentes. Accidentes/guerra nuclear, estallidos financieros mundiales y accidentes energéticos a gran escala, son sólo algunos ejemplos. Como mencionaba un gran Maestro contemporáneo, es la aparición de un “gran susto” … el “imperio de las circunstancias”. Estas situaciones, lamentablemente, pueden llevar a la humanidad a retroceder uno o varios casilleros en el proceso evolutivo que la impulsa. Esto no es “ciencia ficción”. Es una descripción muy resumida del proceso del sistema social actual y sus posibles futuribles. Estadísticas y estudios serios y profundos así lo afirman.

Repetimos: de un “sistema mundial cerrado” en situación de colapso no se sale por “repetir” o “mejorar” a sus componentes. Algo nuevo debe nacer de su propio seno.

¿Qué tendencias operan hoy en el mundo? ¿Puede nacer algo nuevo de alguna de ellas?

Analicemos las tendencias que operan. Resumiendo y sintetizando al máximo (de eso se trata esta nota), observamos dos “fuerzas” que, como “extremos”, luchan por imponerse. Operan en “ciclos”, reemplazándose una a la otra. Por un lado, los que alimentan y fortalecen la situación actual. Los podemos llamar “conservadores”, “derecha”, “neoliberalismo”, “capitalismo salvaje”, etc…con todos los matices que ellos tienen. Por otro lado, en el otro “extremo”, los que intentan cambiar la situación local-regional-mundial, utilizando las mismas herramientas sociales y políticas que el mismo sistema les brinda. Aquí encontramos, nuevamente con miles de matices, a los llamados “progresistas”, “izquierdas”, “indignados”, etc.

Dejamos fuera a los extremismos más extremos, que al ser tan extremos, se juntan, se realimentan y son lo “mismo”. En este paquete englobamos a los fundamentalismos extremos y salvajes como los ISIS, los Donald Trump, los “Tea Party”, y otros de similares características que no admiten clasificación ni explicación, salvo que hablemos de una “caída al vacío de la prehistoria humana”. Pueden ser tema de otra nota.

Volvamos a las tendencias y extremos más influyentes. Resumiendo al máximo. El capitalismo salvaje, los “conservadores” del sistema, y en el extremo opuesto, “el progresismo revolucionario” que intenta cambiarlo.

Las propuestas “progresistas” se multiplican en todo el mundo. Los alienta el “espíritu del cambio” ante la injusticia. Miles de ejemplos en todo el mundo. La “primavera árabe” en múltiples países de África y Asia, los “indignados” en Europa, Asia y América, “SYRIZA” y el pueblo griego, los gobiernos de Lula, Dilma, Kirchner, Mujica, Correa y Evo Morales en América Latina. Son unos pocos ejemplos. Seguro me olvido de muchos.

Son como “estrellas y luces de esperanza” en un firmamento oscuro.

Pero, vamos viendo que esas “luces de esperanza” tienen su “ciclo”. Surgen, brillan, producen cambios positivos, crecen, contagian, se expanden… y luego decaen. Mucho se ha avanzado, pero luego se retrocede. Por diferentes razones, el “sistema cerrado” los absorbe. Un nuevo ciclo “conservador” tiende a reemplazarlos. Muchos ilusionados se preguntan: “¿Qué ocurrió?, ¿qué falló?”. Las respuestas coherentes no abundan. La des-ilusión se expande.

Entonces, ¿qué debería suceder para que esos movimientos esperanzadores superen esos ciclos y se conviertan en germen de lo “nuevo” que pueda reemplazar al sistema actual? No hay recetas. Algunas propuestas fueron esbozadas en la nota anterior. Algo seguro: deberían superarse a sí mismos. Superar los viejos valores de la política tradicional que tiende a imponerse. Incorporar en su seno valores de una nueva cultura, de una nueva humanidad, de una nueva espiritualidad, de un nuevo tipo de ser humano, solidario y no-violento. En síntesis, incorporar ese “Humanismo” que no reconoce fronteras de tiempo ni de espacio. Si esto sucede es porque también algo ocurre en el interior de cada persona que impulsa ese cambio. También, en esos casos, una nueva espiritualidad se estará expresando socialmente. Aquella cuya “Regla de Oro” nos dice que lo más importante es “Tratar a los demás como queremos ser tratados”. Esa simbiosis entre lo personal y lo social es multiplicativa. Esa simbiosis entre lo espiritual y lo social tiene una fuerza imparable.

No importa cuán grandes o pequeños sean estos movimientos. Cualquiera de ellos puede convertirse en el germen de lo “nuevo” que busca expresarse socialmente. La historia humana lo demuestra. Hay ejemplos en todas las culturas. Cualquiera de ellos puede producir ese “efecto demostración” que luego se multiplicará.[ii]

Resumiendo. Los movimientos “progresistas”, por darles un nombre muy genérico y que seguramente no es el más correcto, pueden ser el peldaño de algo nuevo y superador. Son como “luces de esperanza” que tienden a surgir en diferentes rincones del planeta. Pero, sepamos de antemano que esto no es suficiente para superar la crisis del sistema actual. Necesitan “algo más”… que un partido. Necesitan superarse a sí mismos para no ser fagocitados por el propio sistema violento que quieren cambiar. Necesitan incorporar los valores del Humanismo en su sentido más profundo personal, social y espiritual. No como simples slogans. No hay otras salidas.

[i] Silo: pensador, escritor y guía espiritual. Se puede consultar su obra en www.silo.net

[ii] “Efecto demostración”: concepto desarrollado por Silo en su libro “Carta a mis Amigos”.