Por Agustín Pineau

Cuenta regresiva. A poco más de dos semanas para que comience el Mundial, a pocos días para que nuestras cabezas tomen forma redonda como una pelota y nuestro cerebro únicamente pueda asimilar información asociada al evento deportivo más importante del planeta, necesario es rebobinar un poco y recapitular lo sucedido en estos primeros meses del año y así poder pensar el comienzo del segundo semestre, que bien movidito se viene.

El equipo económico, luego de la devaluación durante el mes de enero, fijó el tipo de cambio a $8 pesos por dólar, logró la convalidación de los actores del mercado y así comenzó a transitar un proceso signado por la preservación de reservas.

El objetivo inmediato que exigía el escenario posdevaluatorio, estrictamente en materia cambiaria, era planchar la cotización de la divisa y consecuentemente comenzar a bajar la cotización ilegal. En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), forzó una de las mayores ofertas de divisas activando la circular A5536, que hace referencia a la posición en moneda extranjera de las entidades financieras. Esta normativa fija un tope máximo de un 30%.

La activación de la circular generó un vuelco al mercado de 3.900 millones de dólares durante los meses siguientes, ampliando de esta manera la oferta. Posteriormente, las grandes cerealeras reanudaron las liquidaciones de los volúmenes acopiados de la cosecha anterior y se comprometieron a iniciar un flujo normal en el volumen de liquidaciones. La política de suba de tasas por parte del BCRA le quitaba prensión al dólar y retiraba pesos en circulación. El equipo económico lograba una tensa pax cambiaria.

En paralelo a estabilizar los efectos de la devaluación en el mercado cambiario, los principales esfuerzos del equipo económico se focalizaban en atenuar el pico inflacionario y los impactos sobre los precios internos. Sobre este punto, debemos considerar una práctica regular en la industria alimentaria, en ajustar precios en relación a las variaciones cambiarias, aun cuando el rubro alimentos y bebidas no posea componentes importados.

Los valores de referencia que logró instalar la política de “Precios Cuidados”, contra toda campaña mediática que buscaba desacreditar los alcances de la misma, ayudó a controlar subas injustificadas y permitió al consumidor el uso de su poder de convalidación. La demanda creciente de la canasta de referencia, su ampliación en cantidad de artículos y el interés de nuevas marcas de incorporarse al acuerdo, demuestra el éxito de esta política.

Por otro lado, la devaluación, y consecuentemente el pico inflacionario, contrajo el salario real, enfrió la demanda de bienes y sigue aun amenazando los niveles de empleo, situación que preocupa particularmente en la industria automotriz, agudizado por la baja demanda de Brasil que representa el 75% del mercado del sector.

Ahora bien, algunos actores especulan que como consecuencia del impacto de los aumentos salariales vía paritarias, el mercado interno experimentará un efecto dinamizador durante la etapa pre-mundial, particularmente en el consumo de ciertos bienes durables. Por otro lado, hay que destacar la decisión presidencial de aumentar en un 40% la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las asignaciones familiares a partir de junio, que será otro factor dinamizador del consumo interno. Según estimaciones oficiales, el poder de compra de los beneficiarios se incrementará en un 60%.

 

En el frente externo, hay que destacar algunos avances durante los primeros meses del año, en función de normalizar las relaciones del país con los centros financieros internacionales. El acuerdo con la compañía Repsol representa un resultado favorable de la diplomacia económica, que comenzó a despejar el camino financiero y legal para el desarrollo de Vaca Muerta.

La resolución del litigio significa un cambio sustancial para recobrar posibilidades ciertas de financiamiento externo orientados hacia la inversión y que posibiliten alimentar el mercado local de divisas. Una de las estrategias del gobierno nacional fue utilizar las capacidades de YPF en el mercado financiero internacional para obtención de préstamos a tasas de un digito.

En ese sentido, hay que sumar las negociaciones con el Club de París, que se han llevado adelante durante estos meses. Durante esta semana comenzarán oficialmente las negociaciones con el foro de acreedores, para la cancelación de una deuda estipulada en alrededor de 10.000 millones de dólares. En las negociaciones con el Club, las posiciones más duras las sostienen Alemania y Japón, que requieren la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la aplicación de la cláusula IV del organismo, que consiste en una especie de auditoria de la economía argentina. La posición del gobierno argentino es incorporar en este monitoreo a otros organismos internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y/o al Banco Mundial (BM).

Desde finales del año pasado, el gobierno nacional, viene avanzando en diferentes operaciones para la normalización de las relaciones con los centros financieros. La presentación del nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (IPCNu) y el cambio en la metodología de medir el PBI, va en esa dirección.

Ante el contexto de restricción externa, se presenta la necesidad de mejorar nuestras capacidades en la obtención de créditos a tasas blandas, orientados a inversión y reducir los costos de financiamiento en el exterior de las empresas privadas. Desde ya, el gobierno nacional, descarta la obtención de créditos para gastos corrientes, como sucedió en épocas anteriores y en otros gobiernos.

Volviendo al frente interno, el ritmo de liquidación de las cerealeras, durante la semana pasada, vario significativamente. El movimiento al alza en la cotización del dólar en el mercado ilegal, despertaron las expectativas de una nueva devaluación en el corto plazo, que ocasionó una desaceleración en la liquidación. Además, hay que agregar que el BCRA dejó deslizar levemente el tipo de cambio oficial, y esto contribuyó a que los actores interpretaran esta señal como una vuelta a las minidevaluaciones.

La situación es la siguiente. La estrategia de subir las tasas de interés, que lograron atraer a los ahorristas para que sigan posicionados en pesos y de esta manera sacarle presión al dólar, comenzó a agotarse ya que las perspectivas inflacionarias son superiores a los rendimientos de los intereses en pesos que pueden ofrecer los bancos.

A partir de la contracción del crédito y el consumo, la posibilidad de bajar las tasas está siendo estudiada por el propio gobierno. Frente al enfriamiento del mercado interno abaratar el costo del dinero pudiera ser una posible pero momentánea solución, ya que generaría inmediatamente expectativas inflacionarias.

En este contexto, el equipo económico, deberá enfrentar durante el transcurso del próximo semestre, el duro desafio de generar un equilibrio virtuoso entre la estabilidad cambiaria y la tasa de interés, con el propósito de evitar el estancamiento económico y preservar el empleo.