Irioweniasi, el hilo de la luna es una producción de Inmaculada Jorge Barbuzano e Inmaculada Antolínez Domínguez, que habla de la trata de mujeres africanas que buscan una vida mejor en Europa y cómo se enfrentan a aquélla. Se trata de un documental que pone una mirada humanizadora sobre estas jóvenes y mujeres y acerca de la realidad que viven.

Entrevistamos a la co-directora, Esperanza Jorge Barbuzano, quien ha recogido el premio en el acto de entrega de galardones del Festival Internacional de Cine por la No Violencia Activa, que ha tenido lugar en Madrid el día 2 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de la No Violencia.

 

Vídeo de Álvaro Orús/Fotos de Ariel Brocchieri

Antropóloga, investigadora y activista, Esperanza Jorge nos muestra en este documental y en esta entrevista, con una sensibilidad e inspiración especiales, el mundo de la trata de personas, a través de mujeres nigerianas que han hecho el “camino” de miles de kilómetros hacia Europa para intentar tener una vida mejor. Mujeres vinculadas a la trata, mujeres que se han convertido de “no ser en ser, en un ser transformador, un ser que confronta la trata [de personas] desde una mirada colectiva”.

Esperanza ¿Qué hay detrás de este título tan sugerente?

El hilo de la luna es lo que significa Irioweniasi. Irioweniasi es el nombre que le dio un familiar a una de las jóvenes con las que hemos trabajado, porque en Nigeria cada familiar, cada persona puede darle un nombre a la persona que nace. En este caso, su abuelo le da el nombre de Irioweniasi, queriendo  decir que nadie va a ser tan fuerte como para hacerle daño, porque nadie es tan fuerte como para tirar del hilo de la luna y bajarla.

¡Qué bello! Y ¿Cómo llegas tú a esta historia de tragedia pero también de apertura de futuro?

Mira nosotras llevamos, digo nosotras porque somos Inmaculada Antolínez y yo, y también otras compañeras como Nuria Cordero  o la ilustradora… tenemos un equipo detrás maravilloso

¿Todas sois mujeres?

No, también hay algún hombre maravilloso, feminizado (risas)

…Y hemos trabajado cuatro años. Esto mucho más que un proyecto de investigación/acción, es un compromiso de vida. Hemos trabajado con 272 mujeres y jóvenes en Nigeria, Marruecos, el estado español. Y ellas han querido hablar, han querido decir, han querido confrontar la trata de seres humanos, y yo creo que la película es un ejemplo de cómo ellas nos piden ser escuchadas en esta temática; ellas tienen mucho que decir porque tienen fuerza, no solo para enfrentarse a la trata, sino para construir un futuro.

Aquí pueden ver la entrevista en vídeo

 

…Han saltado esa valla, han saltado fronteras de discriminación y se han colocado no solo en el ser, sino en el ser transformador, en ese ser que confronta la trata

¿Es una historia de denuncia, es una historia de esperanza de futuro… de qué va esta historia?

Lo que hemos pretendido con el documental es dar un espacio a todas esas jóvenes y mujeres de origen nigeriano con las que hemos trabajado para que cuenten cómo ha sido su viaje, cómo han ejercido su derecho migratorio, teniendo muchas veces que hacerlo a través de la vinculación a la trata de seres humanos.

Por desgracia, tenemos que hablar de un mundo fraccionado, en el que las fronteras delimitan pobreza, delimitan estatus social, y delimitan al ser y al no ser. A ellas les ha tocado, las hemos impuesto ese espacio del no ser. Y yo creo que en el documental y en su vida misma, con nosotras, han saltado esa valla, han saltado fronteras de discriminación y se han colocado no solo en el ser, sino en el ser transformador, en ese ser que confronta la trata; estamos hablando de uno de los  tres negocios más importantes del mundo; un negocio que es capaz de mirar y hacer de los cuerpos de las personas y, en concreto de las mujeres, mercancía. Pues contra ese gran gigante, ellas se han enfrentado a base de voz, de palabra y de futuro. Y eso es lo que hemos pretendido reflejar en el documental, a ellas y a su construcción del futuro.

¿Es un proceso que hacen de modo personal, grupal, personal y grupal? ¿Cómo es?

Nuestra metodología pretende adaptarse a esta metodología en la que ellas no pueden normalmente contar, no pueden siquiera ser visionadas porque tienen que tener una protección, porque la trata conlleva amenazas, posible daño posterior; y nuestra metodología ha pretendido cubrir, de alguna manera, este impedimento tan grande, y trabajar con ellas su construcción de discurso pero a través del arte, de la creatividad, en el que han podido contar más a través de los cuidados que de la trata. Han hablado de sus cuerpos y los cuidados de ellas, y nosotras podemos leer y leemos con ellas trata.

Hemos trabajado a nivel individual, grupal; dependiendo de los espacios, hemos trabajo en fronteras, en asentamientos de mucho riesgo, por ejemplo, en la frontera con Argelia; hemos ido a Nigeria, hemos trabajado en prostíbulos, en institutos, centros de acogida acá… Pues a ese reguero de 272 mujeres y jóvenes hemos ido a buscarlas allá donde estaban, lugares donde a veces han elegido estar y otras donde les ha tocado estar.

Nos pidieron ‘Cuenten la verdad’

¿Qué consecuencias ha tenido o quiere tener el documental para ellas?

La semillita de este documental se planta en Marruecos cuando vamos allá para trabajar con las mujeres. Y teníamos pensado ir a Nigeria, la segunda nacionalidad más importante de trata en el estado español y en Europa con fines de explotación sexual, y les preguntamos a las chicas “¿Qué podemos hacer nosotras en Nigeria? ¿Qué piedrita le podemos poner a este monstruo que es la trata de personas, ahora que vamos?” Porque íbamos como investigadoras, como antropólogas, con el proyecto del documental, pero queríamos también hacer una pequeña zancadilla a esto, y ellas nos dijeron “cuenten la verdad”. En ese momento, dijimos, “la verdad la tienen ustedes y nosotras lo que podemos es comprometernos a llevar las verdades de ustedes”.

Entonces, en lugar de dos ya éramos tres, nosotras y la cámara, y en cada sesión siempre les proponíamos si querían mandar un mensaje a sus compañeras, a sus hermanas de Nigeria,  y decir que no hubo un solo taller en el que no hablaran, en el que no se pusieran delante de la cámara, con todo el riesgo que eso implica pero con ese maravilloso compromiso amplio que tienen.

¿Cuál es el mensaje que más te ha impactado cuando se ponían delante de la cámara y hablaban a sus hermanas de Nigeria?

Probablemente el “cuídate” amplio, “ellos mienten, ellos te pueden vender, ellos te van a violar, cuídate. Escúchame, escúchame, no es verdad lo que te dicen. Y cuídate, y no dejes de venir, no dejes de hacer lo que quieres hacer, lo que sueñas hacer, y si eso implica venir a Europa, no dejes de hacerlo pero cuídate y cuídate conociendo, conociendo lo que te puede ocurrir y eso te puede permitir decidir qué hacer y cómo cuidarte”.

Deciden migrar desde un compromiso colectivo… que hace que algo duro se convierta en un paso más hacia la esperanza de un futuro mejor.

¿Qué habéis aprendido con este proyecto?

¡Ellas tienen tanto que enseñarnos! Llevamos cuatro años aprendiendo de mujeres y jóvenes. Esto es lo que hemos hecho durante estos cuatro años, dejarnos  permear por su fuerza y su sabiduría, y uno de los grandes aprendizajes es ese compromiso colectivo. Muchas de ellas saben que van a vivir una situación muy dura, que Europa no es la leche y miel que les han dicho que es… Probablemente no sepan el nivel de explotación que van a vivir, probablemente no imaginan el sufrimiento que significa día a día el camino, y año a año, porque vergonzosamente tenemos que hablar de años en el camino y en las sombras de nuestras fronteras, ocultando los horrores que esconden  las fronteras pero…  deciden venir o decide un familiar que ellas tienen que venir. Deciden migrar desde un compromiso colectivo, ese compromiso colectivo que es más fuerte que todo y que hace que algo duro se convierta en un paso más hacia la esperanza de un futuro mejor.

¿Algunas consiguieron ese futuro mejor?

Sí, probablemente no el que soñaron porque tenemos la facilidad en este sistema capitalista de engañar y de ofrecer humo, pero sí que construyen, se construyen [ese futuro] muchas de ellas; como esas grandes mujeres con las que hemos tenido la suerte de trabajar, grandes mujeres en proceso, dispuestas a ser parte de nuestra sociedad. Qué no nos olvidemos que quieren, que son parte de la sociedad.

No podemos seguir viviendo encima de la miseria ajena…

¿En qué te ha cambiado este documental?

Me ha cambiado muchísimo. Me ha regalado reconocer el audiovisual como una herramienta bellísima de proceso, de proceso para ellas, todo el proceso vivenciado de construcción de historia de vida, de construcción de diálogo social, a través del documental ha sido una herramienta nueva, maravillosa, el arte desde detrás del objetivo.

Y el trabajo con ellas ¡no tengo palabras!. El trabajo con Nigeria, en Nigeria, con sus mujeres, con sus jóvenes, enseñándonos vida, mundo, otras formas y, sobre todo, que este mundo no se sostiene. No se puede sostener un mundo a costa de las demás. La humanidad es muchísimo más bello que vivir encima de las demás. No podemos seguir viviendo encima de la miseria ajena y eso nos lo recuerdan ellas, no solo con su sufrimiento sino con su sonrisa y con su fuerza.