Más de tres mil personas participaron con bailes y acompañando a los 50 carros alegóricos que tiñeron de fiesta el centro de Santiago.
Santiago es Carnaval, en su segunda versión ha dedicado el evento a Violeta Parra en el marco de la celebración sus 100 años de vida. Sí, de vida, porque Violeta nunca fue de las que mueren, porque aunque se haya volado los sesos allá en febrero de 1967, la autora de Gracias a La Vida honró la misma padeciendo por amor hasta hacerse grito sobre huesos.

Dijo de ella su hermano Nicanor, el antipoeta:

Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra.
(…)
Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas.
(…)
Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.




La Violeta, mujer intensa, aguda, descomunalmente lúcida y honesta, de fuerte y claro discurso político de izquierda, quien entre tantas cosas, dijo cantando que “Arauco tiene una pena” y que a los mapuche “hoy son los propios chilenos los que les quitan su pan”, no sólo fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena y de las más grandes folcloristas de América del Sur, sino que fue además una gran investigadora, rescatadora y divulgadora de la música y la cultura popular de su país. Violeta Parra es un canto a la vida y a la muerte con igual pasión.


VIOLETA EN LETRAS
En esta nota les compartimos la letra de tres de sus canciones para que ella misma, la Violeta, siga diciendo…

Y ARRIBA QUEMANDO EL SOL
Cuando fui para la pampa
Llevaba mi corazón
Contento como un chirigüe
Pero allá se me murió;
Primero perdí las plumas
Y luego perdí la voz
Y arriba quemando el sol.

Cuando vide los mineros
Dentro de su habitación
Me dije mejor habita
En su concha el caracol
O la sombra de las leyes
Refinado ladrón
Y arriba quemando el sol.

Las hileras de casuchas
Frente a frente ¡sí señor!
Las hileras de mujeres
Frente al único pilón
Cada una con su balde
Y su cara de aflicción
Y arriba quemando el sol.

Paso por un pueblo muerto
Se me nubla el corazón
Pero donde habita gente
La muerte es mucho peor
Enterraron la justicia,
Enterraron la razón.
Y arriba quemando el sol.

Si alguien dice que yo sueño
Cuentos de ponderación
Digo que esto pasa en Chuqui
Pero en Santa Juana es peor;
El minero ya no sabe
Cuanto vale su dolor.
Y arriba quemando el sol.

Me volví para Santiago
Sin comprender el color
Con que pintan la noticia
Cuando el pobre dice no
Abajo la noche oscura,
Oro, salitre y carbón.
Y arriba quemando el sol.
Y arriba quemando el sol…


MALDIGO DEL ALTO CIELO

Maldigo del alto cielo
La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con sus bochornos
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
De los andes y de la costa
Maldigo señor la angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque me asiste un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano embustero
Maldigo profano…

ARAUCO TIENE UNA PENA

Arauco tiene una pena
Que no la puedo callar,
Son injusticias de siglos
Que todos ven aplicar,
Nadie le ha puesto remedio
Pudiéndolo remediar.
Levántate, Huenchullán.

Un día llega de lejos
Huescufe conquistador,
Buscando montañas de oro,
Que el indio nunca buscó,
Al indio le basta el oro
Que le relumbra del sol.
Levántate, Curimón.

Entonces corre la sangre,
No sabe el indio qué hacer,
Le van a quitar su tierra,
La tiene que defender,
El indio se cae muerto,
Y el afuerino de pie.
Levántate, Manquilef.

Adónde se fue Lautaro
Perdido en el cielo azul,
Y el alma de Galvarino
Se la llevó el viento sur,
Por eso pasan llorando
Los cueros de su kultrún.
Levántate, pues, Callfull.

Del año mil cuatrocientos
Que el indio afligido está,
A la sombra de su ruca
Lo pueden ver lloriquear,
Totora de cinco siglos
Nunca se habrá de secar.
Levántate, Callupán.

Arauco tiene una pena
Más negra que su chamal,
Ya no son los españoles
Los que les hacen llorar,
Hoy son los propios chilenos
Los que les quitan su pan.
Levántate, Pailahuán.

Ya rugen las votaciones,
Se escuchan por no dejar,
Pero el quejido del indio
¿por qué no se escuchará?
Aunque resuene en la tumba
La voz de Caupolicán,
Levántate, Huenchullán.

/Texto y Fotografías de Claudia Aranda A/