La solidaridad no es querer hacerlo, sino hacerlo

En el último año, el Barcelona han pasado muchas cosas: entre todos los que nos conocimos en los campos de refugiados de Grecia, y junto al trabajo y el apoyo de miles de personas, entidades y medios, hemos sabido trasladar a la sociedad catalana la situación que viven tantas personas esperando a las puertas de Europa. Y la ciudadanía se ha movilizado. Se han sumado miles de voluntarios y voluntarias. Se han convocado cientos de actos en todo el territorio y hemos recogido cientos de miles de firmas que hemos entregado a las autoridades políticas.

Hemos ocupado los principales espacios en los medios de comunicación, hemos llenado el Palau Sant Jordi haciendo un concierto con más de 15.000 espectadores, hemos hecho mosaicos campo del Barça, hemos ido colegio por colegio y centros sociales. Son cientos de ayuntamientos los que se han adherido a la campaña. Puntos informativos, conferencias, teatros, conciertos y una manifestación que ha resultado ser la más grande del mundo en favor de la acogida de personas refugiadas con medio millón de personas en la calle, delante del mar. Donde sea necesario. Medio milion de personas en la calle.

Nuestra sociedad nunca podrá decir que no lo intentó por todos medios que tiene a su abasto.

En cambio, quien no podrá decir lo mismo son nuestros políticos. Cuando esta movilización ciudadana sin precedentes por los derechos de los migrantes ha traspasado a la esfera política, ha empezado la clásica cadena de excusas, sea cual sea el color político de los partidos que gobiernan las administraciones, que ha llevado al hecho que hoy por hoy, todavía, estemos muy lejos de acoger las personas que nuestros gobiernos se han comprometido a facilitar la llegada. A facilitarles rehacer su vida.

A pesar de la excepcional movilización, el Estado español solamente ha reubicado y reasentado el 7% de las 17.387 personas refugiadas que se había comprometido a acoger en un plazo de dos años. Y este plazo se agota el próximo 26 de septiembre. Nada hace pensar que se va a cumplir. Y esto es, en muchos sentidos, otro grave precedente histórico. Siempre lo hemos dicho: mientras tendríamos que estar haciendo una campaña para reclamar que las cuotas nos parecen, a parte de miserables, cortas, tenemos que estar trabajando para que nuestros gobiernos cumplan, como mínimo, aquello que se comprometieron a hacer ellos solitos.

Mientras todo esto ha ido pasando aquí, allí todo sigue igual que hace un año. Allí no ha pasado nada. Es la máquina del tiempo. La máquina del tiempo parado. De las vidas paradas. Un tiempo y unas vidas que se han hecho un poco más soportables, cabe decirlo, gracias al incansable trabajo de todos los voluntarios y voluntarias que también se han dejado sus vidas. Nuestros heroes.

El hecho de poder decir que «lo intentamos todo» no es suficiente. Por justicia con todas aquellas personas, por sus derechos, por nuestros derechos, no nos podemos quedar en el intento. Por ellos, por ellas y por nosotros, tenemos que poder decir que lo conseguimos. Porque la solidaridad no es querer hacerlo, sino hacerlo. Y hacerlo es responsabilidad de todos y de todas.

En este sentido, Casa nostra, casa vostra participará en la movilización del próximo 20 de mayo al lado de la plataforma «Nessuna Persona è Illegale». Las leyes nacionales, autonómicas o municipales sobre la migración son muy importantes para garantizar la dignidad de todas las personas migradas. En este sentido, consideramos que todas las administraciones tienen la posibilidad de mejorar, y mucho, sus políticas de acogida. Muchas de estas políticas, consciente o inconscientemente siguen siendo racistas y excluyentes.

Casa nostra, casa vostra: Ninguna persona es ilegal!

Italiano: https://www.pressenza.com/it/2017/05/casa-nostra-casa-vostra-barcellona-partecipera-alla-mobilitazione-del-20-maggio/