Cuando sufrimos la pérdida de un ser querido, todos nuestros cimientos se tambalean. Hay un sufrimiento emocional muy natural y necesario en el ser humano, que es diferente del dolor que se produce dependiendo de la relación con la persona que fallece. Vivir la muerte de un hermano/a es un proceso especialmente doloroso para el que no existe mucha información, ni espacios de apoyo al duelo específicos para esta pérdida. Este fue uno de los motivos por el que, desde Vida y pérdida, iniciamos los grupos de apoyo a hermanos/as en duelo.
Un/a hermano/a es esa persona con la que hemos crecido y compartido, por lo que constituye una parte importante de lo que somos en nuestra vida. Normalmente, se convive con las mismas creencias, valores, costumbres, nos conocen en lo familiar, en nuestra raíz y nuestro desarrollo. Es por esto que cuando mueren, algo de todo esto se pierde con ellos y en función del vínculo que haya existido a lo largo de nuestra vida, la pérdida resulta muy dolorosa.
Tal y como comparten en los grupos, es como si se rompiera una parte de su propia integridad y de su mundo familiar, del hogar en el sentido más amplio de la palabra. Quien vive esta pérdida, es natural que se vuelque en apoyar a sus padres, lo que a veces supone una gran responsabilidad que pesa. También sentir que nunca más van a ser los mismos, y poder aprender a vivir de nuevo con intensidad.
Todo esto y más, se aborda y trabaja en grupo en las sesiones mensuales que tenemos a lo largo del año. Se hace a través de tareas que se proponen para compartir de manera grupal y posteriormente, se anima a realizar un tiempo más íntimo a través de la escritura que se comparte por un grupo de correo electrónico entre sesiones. Junto con el grupo que se inició en el año 2023, a través de estas tareas estamos realizando una guía de apoyo al duelo por un/a hermano/a, que se presentará de cara al próximo curso 2026.2027 como un homenaje.
Marga, una de las hermanas de nuestros grupos, nos comparte su vivencia de duelo ante la muerte de su hermana Ester: “Y así estoy, aprendiendo a seguir sin ti, pero contigo. Escribo estas letras y me cuesta creer lo que hay tras ellas. Quiero pensar que continúas con nosotros de otra manera. Que vivirás mientras vivamos. Que nos acompañas y reconfortas como siempre lo has hecho”.
Puedes continuar leyendo su testimonio en el texto completo del blog mensual de Vida y pérdida













