Cada 24 de abril, el mundo se une en un ejercicio de memoria sobre el Genocidio perpetrado por el Imperio turco-otomano contra el pueblo armenio. Sin embargo, para la República de Armenia Occidental, el reconocimiento moral ya no es suficiente. La memoria sin reparación es una justicia incompleta. Y una justicia incompleta no es justicia.

Hoy proponemos al concierto de las naciones un cambio de paradigma: el paso del reconocimiento simbólico a la restitución territorial.

El Genocidio consumado entre los años 1894 y 1923 no fue solo un plan de exterminio humano, sino una operación de ingeniería demográfica destinada al despojo total. Mantener el statu quo actual es permitir que el crimen de crímenes logre su objetivo final: la desaparición física de un pueblo autóctono de sus tierras ancestrales.

Es necesario que la comunidad internacional reconozca que:

La continuidad jurídica existe: La República de Armenia Occidental es el Estado continuador de la Armenia reconocida internacionalmente en 1920. No somos una diáspora en busca de consuelo, sino una nación con derechos soberanos vigentes sobre sus provincias originarias que están usurpadas.

La reparación es ante todo territorial: El derecho internacional no puede limitarse a lamentar el pasado. La verdadera justicia implica la devolución de la patria legítima a sus ciudadanos naturales, quienes hoy nos encontramos dispersos por el mundo como consecuencia directa de aquel aniquilamiento de lesa humanidad.

El mandato de restitución: Nuestra voz ante el mundo no es un ruego de memoria, sino una exigencia de derecho. La integridad de nuestra Patria no es negociable, pues el suelo que reclamamos fue legalmente asignado al pueblo armenio por la sentencia arbitral de la historia.

Exhortamos a las naciones a ver en los ciudadanos de la República de Armenia Occidental no a las víctimas de ayer, sino a los dueños legítimos de un territorio que espera justicia. La paz duradera en la región solo será posible cuando se restaure la legalidad y se revierta el despojo.

Armenia Occidental somos los herederos legítimos de un suelo que se ha puesto de pie y que aún espera justicia.

Dr. Guillermo A. Karamanian, Embajador de la República de Armenia Occidental en la República Argentina