Por Sol Pozzi-Escot
- En la región de Cajamarca, la Granja Porcón ofrece una mimetización con la naturaleza. Es la historia de un pueblo que supo hacerse rey de sus dominios.
Lo que nadie vio venir
La Granja Porcón es la única cooperativa exitosa. Eso suele decirse. Sucede que a raíz de la Reforma Agraria ejecutada por el gobierno del General Velasco, entre fines de los 60 y mediados de los 70, y la debacle que eso significó para las haciendas y fundos posteriormente manejados por los antiguos peones, muy pocas cooperativas lograron surgir.
Es que Granja Porcón no le hace justicia a su nombre. Es más que una granja.
Para comenzar, en los años 70, a través de la cooperación internacional, los campesinos lograron plantar miles de pinos en los cerros de la zona que usualmente no son terreno propicio para árboles. Pero se hizo, esto con un objetivo de empleo a través del uso de la madera, además de, claro está, generar un microclima único y un paisaje visual de película.
Un negocio que mantiene viva una cultura
Es después de la Reforma Agraria, es decir en los 80, que Porcón realmente surge y se establece como el polo comercial y cultural cajamarquino que finalmente es. Se trabajan miles de hectáreas y comienzan los cultivos.
Así pasaron los años y, hasta hace poco tiempo, eran más de 150 familias las encargadas de sostener esta iniciativa. Hoy, deben ser muchas más.
Uno de los atractivos de la Granja Porcón, es su zoológico. Conserva animales como puma, venado gris, zorro andino, zorrino, vizcacha, conejo silvestre, perdiz serrana, zorzales y otras aves. Hay, incluso, leones y osos.
De todos estos, sin embargo, la gran estrella es Run Run, cuya historia se convirtió en un verdadero fenómeno social tras ser inicialmente confundido con un perro. Su caso trascendió lo anecdótico y lo posicionó como uno de los símbolos más visibles del tráfico ilegal de fauna en el Perú, una problemática que implica la extracción de miles de especies de su entorno natural para ser comercializadas en condiciones precarias.
El Estado dentro de todo esto
Todo esto, en principio, es supervisado y fiscalizado por el Estado. La Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley 29763) enmarca sanciones e instrumentos; y la línea de base forestal se publica para fines de bioseguridad (MINAM, 2019; SERFOR, 2022). Además, SERFOR promueve registro de plantaciones y asistencia técnica; cita cumplimiento de RDE N.° 165‑2015‑SERFOR‑DE y verificaciones en campo (SERFOR, 2023).
INDECI también mantiene un control del lugar, ya que es especialmente vulnerable a fenómenos naturales debido a su ubicación en la sierra, con pendientes pronunciadas y suelos que pueden volverse inestables ante lluvias intensas, como las que vienen azotando al país en esta temporada. Y no tenemos que retroceder mucho en el tiempo para constatar los riesgos que esta zona implica por su ubicación geográfica. El 2025, se reportó un incendio forestal de gran magnitud en el sector de la Granja Porcón, el cual afectó la cobertura natural del área y puso en riesgo a la fauna silvestre del zoológico, en el distrito y provincia de Cajamarca.
Pero veamos Porcón por lo que es
Es una maravilla de la naturaleza. Las condiciones potencialmente agrestes son naturales en el Perú y Porcón ofrece un respiro entre pinos, bajo un cielo que parece salido de un sueño, rodeado de amables personas que forman parte de esta comunidad.
Una comunidad que de las cenizas de una fallida pero necesaria reforma política en el sector agrario, levantó un imperio que persiste. Uno que, en el país y fuera de este, es reconocido como lo que la proyección en hermandad puede lograr.













