Florencia Bentivenga, Valencia, España.

La moda no es solo desfiles en París ni revistas de alta costura, porque vestirse no es un acto neutro: a través de la ropa expresamos identidad, pertenencia, estatus y creatividad. Por ello, la moda es un lenguaje social que habla de quiénes somos y de cómo queremos ser vistos. Sin embargo, desde la Revolución Industrial, ese mismo lenguaje ha quedado atrapado en un modelo productivo basado en la producción acelerada y el consumo desechable.

Al día de hoy, la moda se ha consolidado como una de las industrias más influyentes del mundo. Para que se pueda dimensionar mejor, podríamos afirmar que si esta industria se midiera como un país, sería la séptima economía del mundo, con un valor estimado de 2,4 billones de dólares.

Sin embargo, este rubro es uno de los más contradictorios. Mientras construye identidades y tendencias, al mismo tiempo degrada ecosistemas y precariza a millones de personas a lo largo de su cadena de producción. En este modelo, el bajo precio de la ropa no es casual ya que se se sostiene, en gran medida:
Ajustando a la baja la variable salarial,
Excluyendo los costes de contaminación
Desplazando la producción a países con costes laborales mínimos y debilitando los derechos de las personas trabajadoras.

Contaminación: el impacto ambiental de fabricar ropa

Antes de llegar a tiendas y armarios, cada prenda deja una huella ambiental significativa. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente 2023-2024, la industria de la moda es responsable de entre el 8 % y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero –una cifra similar a la de la aviación y el transporte marítimo combinados.

Asimismo, el impacto hídrico es igualmente alarmante. La Comisión Europea bajo actualizaciones del 2024, sitúa al sector textil como el tercer mayor consumidor de agua del mundo, debido al cultivo intensivo de algodón y a los procesos de teñido y acabado.

A esto se suma la contaminación invisible de generación de hasta el 35 % de los microplásticos primarios liberados al medio marino, principalmente por el uso masivo de fibras sintéticas derivadas del petróleo, entre muchas otras formas de contaminación ambiental.

Fast fashion: producir más, usar menos, explotar más

Tal como se ha mencionado, este impacto ambiental está directamente vinculado al modelo de fast fashion y economía lineal: producir-usar.desechar. Según datos de Business Waste, cada año se generan 92 millones de toneladas de residuos textiles a nivel global, una cifra que podría alcanzar los 134 millones en 2030 si el sistema actual no cambia. En paralelo, el consumo se acelera y estudios recientes indican que la mayoría de las prendas de fast fashion se usan sólo unas siete veces antes de ser descartadas.

Pero el problema no es solo ambiental. La presión por producir rápido y barato tiene consecuencias sociales profundas. La Organización Internacional del Trabajo estima que millones de personas trabajan en la industria textil en condiciones precarias, y que el sector sigue estando vinculado a trabajo infantil, especialmente en las fases de producción de materias primas y confección en países de bajos ingresos que cuentan con una normativa débil al respecto.

Los grandes desafíos de la moda actual

Por lo tanto, la industria de la moda se encuentra ante un desafío sistémico que va más allá de corregir impactos puntuales. El modelo dominante, basado en la economía lineal y el fast fashion, ha demostrado ser insostenible en sus tres dimensiones fundamentales. En el plano ambiental, la sobreproducción y la contaminación química e hídrica, entre muchas otras. En el ámbito social, millones de personas sostienen esta industria en condiciones de precariedad, desigualdad y, en algunos casos, explotación infantil, lo que cuestiona la legitimidad de un sistema que genera empleo sin garantizar derechos. Y desde la perspectiva económica, la paradoja es evidente: se crea un enorme volumen de negocio mientras se destruye valor a gran velocidad, con prendas diseñadas para durar poco y costes sociales y ambientales que no se reflejan en el precio final.

A estos retos se suma una dimensión menos visible, pero igualmente crucial: el lenguaje social con el que nos identificamos y nos representamos. Convertir la ropa en un bien efímero y desechable no solo degrada ecosistemas y condiciones laborales, sino que empobrece el valor simbólico de aquello con lo que expresamos quiénes somos como sociedad. El desafío de la sostenibilidad en la moda no consiste únicamente en producir de forma diferente, sino en redefinir el equilibrio entre identidad, empleo y límites ecológicos. En ese punto se juega no solo el futuro del sector, sino el tipo de relación que queremos mantener con lo que vestimos y con el mundo que habitamos.

Datos de interés:

  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP)
    Sustainability and Circularity in the Textile Value Chain (2023–2024)
    → Datos sobre emisiones (8–10 % del total global), presión ambiental del sector y necesidad de transformación sistémica.
  • Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA)
    Textiles and the Environment – the role of design in Europe’s circular economy (actualización 2024)
    → Impacto del textil en agua, suelo, clima y microplásticos (hasta 35 % de microplásticos primarios).
  • Comisión Europea
    EU Strategy for Sustainable and Circular Textiles (2022, seguimiento 2024)
    → Consumo de agua, presión ambiental del sector y diagnóstico del modelo lineal.
  • Banco Mundial
    How Much Do Our Wardrobes Cost to the Environment?
    → Estimación de que el 20 % de la contaminación industrial del agua procede del teñido y tratamiento de textiles.

👕 Fast fashion, producción y residuos textiles

  • Business Waste
    Textile Waste Facts & Statistics (2024–2025)  92 millones de toneladas de residuos textiles anuales; proyección de 134 millones para 2030.
  • Ellen MacArthur Foundation
    A New Textiles Economy: Redesigning Fashion’s Future (2017)
  • Agencia Europea de Medio Ambiente
    Textiles and the Environment (2024)  → Consumo medio de ropa en Europa (≈19 kg/persona/año) y generación de residuos (≈16 kg).

🧑‍🏭 Condiciones laborales y explotación infantil

  • Organización Internacional del Trabajo (ILO) Global Estimates of Child Labour (2023)
    Decent Work in the Garment Sector (2023–2024) → Persistencia del trabajo infantil y condiciones laborales precarias en la cadena textil.
  • Fortune Business Insights
    Fast Fashion Market Size, Share & Trends (2024–2025) → Valor del mercado fast fashion: 148.000 M$ (2024) y previsión 162.000 M$ (2025).
  • McKinsey & Company / The Business of Fashion
    The State of Fashion (ediciones 2024 y 2025) → Peso económico global del sector moda y tendencias estructurales.
  • BigFrenchies (compilación de datos sectoriales, 2024) → Estimación de la moda como séptima economía mundial (~2,4 billones de dólares).