Pronunciamiento de un humanista, que ojalá compartan muchos
El bombardeo perpetrado por Estados Unidos contra Venezuela y el posterior secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa son un acto de barbarie y constituyen un hecho delictivo que merece el más amplio repudio de la comunidad internacional.
Del mismo modo, el extenso historial de invasiones e injerencias del país norteamericano en distintos países y continentes, son prueba irrefutable de su ilegítima pretensión de arrogarse derechos que violan toda norma de respeto y buena convivencia entre las naciones.
Son, en definitiva, la prolongación de actitudes colonialistas que en nada se condicen con las aspiraciones de libertad y autodeterminación de los pueblos.
Rechazo enfáticamente y exhorto a abandonar este tipo de actitudes, que bajo justificación alguna colaboran con el avance de la paz y los derechos humanos universalmente consagrados.
Estamos ante la decadencia de un largo ciclo civilizatorio de dominaciones imperiales sucesivas y teniendo en cuenta la íntima interconexión e interdependencia de las naciones en el momento actual, afirmamos que ha llegado la hora de encarar una nueva etapa de la humanidad, alejada de toda pretensión de supremacismo y dominación.
Invitamos a reflexionar en profundidad sobre los caminos que se abren ante nosotros. ¿Seguiremos por la vía de la conquista y del conflicto que solo acarrean destrucción y violencia o abordaremos con valentía la posibilidad de superar la venganza y el sometimiento, pasando a construir relaciones de colaboración, cooperación y hermandad entre pueblos y culturas?
Como humanista no tengo dudas de cuál es el mejor camino.
Rechazamos los afanes imperialistas y abrimos la puerta a un mundo de iguales oportunidades y derechos para todos los pueblos de la Tierra.
Deploramos la discriminación, la exclusión y el belicismo en cualquiera de sus formas y nos proponemos dejar atrás los atavismos violentos mediante una conducta coherente en lo personal y en lo colectivo guiada por el principio universal de tratar a los demás del mismo modo en que pretendemos ser tratados.
Instamos a todas las organizaciones de la tierra a trabajar en pos de la desnuclearización, el desarme mundial y la construcción de un sistema económico que permita a todas las personas sin distinción alguna una vida digna para desarrollar plenamente su infinito potencial.
Exigimos a los actuales liderazgos políticos alinearse con estos objetivos o dejar libre el camino para que se exprese el clamor de las mayorías por un mundo más fraterno, solidario y creativo.
Exclamamos a viva voz:
¡No más imperios! ¡No más dominación! ¡No más guerras, genocidios ni ecocidios!
¡Sí a la resolución no violenta de los conflictos! ¡Sí a la reparación de los errores cometidos y a la reconciliación!
¡Sí a la Humanización del mundo!













