Con más del 93% de actas procesadas, el país sigue sin definir quién pasará a segunda vuelta. Entre fallas logísticas, actas extraviadas, denuncias sin pruebas y una renuncia clave en la autoridad electoral, el proceso peruano revela una crisis más profunda: la erosión de la confianza en las instituciones.
Por estos días, el Perú no solo espera resultados electorales: espera certezas. A más de una semana de la primera vuelta del 12 de abril, el país continúa sin conocer oficialmente qué candidatos disputarán la presidencia en segunda vuelta.
Según el último avance de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 93,8% de actas procesadas, Keiko Fujimori lidera con alrededor del 17% de votos, seguida por Roberto Sánchez con cerca del 12%, mientras Rafael López Aliaga se mantiene en tercer lugar con una diferencia mínima de votos.
La disputa por el segundo lugar es tan estrecha —apenas unos miles de votos— que obliga a revisar actas observadas, votos impugnados y registros con inconsistencias. Este proceso, aunque legal, ha extendido el conteo más allá de lo habitual y mantiene al país en un limbo político.
Pero el retraso no es el único problema.
La jornada electoral estuvo marcada por fallas logísticas graves, especialmente en Lima, donde la entrega tardía de material obligó a extender la votación y dejó a miles de ciudadanos sin sufragar en condiciones normales.
A ello se suma un dato particularmente sensible: la propia ONPE reportó actas siniestradas y extraviadas durante el proceso, lo que ha alimentado cuestionamientos sobre la cadena de custodia electoral.
En paralelo, el escenario político se ha tensado con denuncias de fraude impulsadas principalmente por sectores en contienda. Sin embargo, hasta el momento, misiones de observación internacional, como la de la Unión Europea, no han encontrado evidencia de fraude sistemático, pese a las irregularidades logísticas detectadas.
Este contraste, (denuncias intensas sin pruebas concluyentes), ha generado un fenómeno más complejo: la instalación de una narrativa de sospecha que erosiona la legitimidad del proceso incluso antes de que concluya.
La crisis alcanzó un punto crítico con la renuncia de Piero Corvetto, jefe de la ONPE, quien dejó el cargo en medio de la presión política y cuestionamientos por la conducción del proceso. Su salida fue presentada como un intento de restablecer la confianza ciudadana antes de la segunda vuelta, aunque también evidencia la magnitud del desgaste institucional.
Mientras tanto, la tensión ya se siente en las calles. En los últimos días se han registrado movilizaciones y protestas que, en algunos casos, han llegado a exigir nuevas elecciones, reflejando un nivel de desconfianza que va más allá de los resultados.
¿Qué se espera en las próximas semanas?
El proceso entra ahora en una fase decisiva y delicada:
- El Jurado Nacional de Elecciones deberá resolver miles de actas observadas y recursos de nulidad, lo que definirá finalmente quién pasa a segunda vuelta.
- Las autoridades electorales han señalado como fecha tentativa mediados de mayo para los resultados oficiales, en medio de la presión política.
- La segunda vuelta presidencial sigue prevista para el 7 de junio, lo que deja un margen estrecho para reorganizar la campaña.
- Es probable un incremento de la conflictividad social si persiste la percepción de falta de transparencia.
- Y, sobre todo, se jugará un factor clave: la aceptación del resultado por parte de actores políticos y ciudadanía.
A nivel internacional, lo que ocurre en Perú no pasa desapercibido. Medios como Reuters y El País coinciden en un diagnóstico preocupante: más que un fraude comprobado, lo que se observa es una combinación de ineficiencia, polarización y desconfianza acumulada que amenaza con debilitar la legitimidad democrática.
Porque aquí está el punto incómodo: una elección no necesita ser manipulada para perder credibilidad. Basta con que no sea clara.
Hoy, el Perú no enfrenta solo un conteo lento. Enfrenta algo más profundo: una democracia que sigue funcionando en lo formal, pero que empieza a resquebrajarse en la confianza de sus ciudadanos.
Fuentes:
https://resultadoelectoral.onpe.gob.pe/main/resumen
Peru’s election agency head resigns over disputed presidential vote | AP News
Peru election chief resigns as vote count drags on | Reuters













