La mentira mediática del gobierno y el sufrimiento migrante.
Kast puso en marcha una zanja en el desierto del norte que avanzó 2 kilómetros en un mes, su gobierno dura 48 meses, serían 96 kilómetros sobre una extensión de 1110 kilómetros de frontera, además, los ventarrones típicos de la zona los taparán con la arena que se desplaza con ellos. Acaban de enviar de vuelta en un vuelo a 40 personas migrantes “irregulares”, sobre un total aproximado de 360.000 personas en esa situación (la ultraderecha en el poder dice que incrementaran a un vuelo semanal). No sabe la ciudadanía si reírse o llorar. Pero Kast sale en televisión contando estos logros de su gobierno, es realmente insólito, y al parecer no saben de matemáticas básicas o no tienen ningún empacho en seguir adelante con sus falsedades, por decirlo suavemente.
Mientras, la violencia que padecen las comunidades migrantes en Chile son cada vez mayores, y a la luz de los discursos de la ultraderecha que gobierna, tal situación seguirá deteriorándose. Se pueden encontrar más de 30 estudios detallados que dan datos duros de esta tragedia humana, en https://sjmchile.org/incidencia-y-estudios/informes-y-estudios/
La migración y la mano de obra que necesita la elite chilena.
Kast no advierte o esconde, que la población migrante en Chile representa cerca del 8,7% a 8,8% de la población total, con una tasa de participación laboral del 78,8%. A octubre de 2025, la tasa de desocupación extranjera fue del 8,1%, con un aumento de trabajadores en sectores como agricultura, pesca y servicios de comidas. De hecho, toda la actividad de cosechas en distintas regiones del país, en múltiples productos agrarios, cada año depende de la fuerza laboral migrante. Los extranjeros tienen una mayor proporción de personas trabajando o buscando empleo. Sin embargo, enfrentan mayores tasas de informalidad, a menudo llegando al doble del promedio nacional, este abuso laboral se viene naturalizando y no existe una supervisión que proteja esta actividad laboral migrante, ni menos una real valoración del impacto positivo en la economía nacional, y la derecha insiste en su criminalización. El 26,4% de los trabajadores extranjeros lleva menos de 5 años en Chile, grupo que presenta una tasa de informalidad del 50%, mientras que aquellos con 5 años o más de residencia bajan al 21,2%.
A pesar de tener, en promedio, mayores niveles de educación superior que la población nativa, los migrantes a menudo acceden a trabajos de baja cualificación. Los procesos migratorios no son dinámicas aisladas de un modelo de acumulación que se basa en la explotación de la fuerza de trabajo remunerada y no remunerada- al menor costo posible.
Mientras en sus países de origen las condiciones materiales no permiten la subsistencia, en los países de destino como Chile, se arman mercados precarios de empleo para ocupar a la población migrante en tareas que buscan abaratar costos de fuerza de trabajo, incrementando la plusvalía de las grandes y medianas empresas agrícolas, por ejemplo. La población migrante resulta en los hechos, la víctima perfecta, sin protección laboral por su situación migratoria administrativamente pendiente, lo que permite a la patronal pagar lo menos posible por el trabajo realizado y garantizar su tasa de beneficio, trasladando la crisis del capital a los hogares, especialmente los de las periferias. (datos oficiales de ENE del INE, y de CASEN).
Migrantes, la natalidad y envejecimiento de la población chilena.
Kast no tiene en consideración que Chile enfrenta un acelerado proceso de envejecimiento poblacional acompañado de una sostenida caída en la natalidad, configurando un escenario que tensiona el recambio generacional y el mercado laboral. En este contexto, la migración se ha consolidado como un elemento clave para amortiguar estos efectos. Según datos recientes, en 2022 el 18,9% de los nacimientos en el país corresponden a madres extranjeras, una cifra que casi triplica el 6,9% registrado en 2017. Entre ellas predominan las mujeres de nacionalidad venezolana (20,3%), seguidas por peruanas (10,6%) y haitianas (10,0%). Este fenómeno ha contribuido a contener parcialmente la caída de la natalidad nacional, influida por la postergación de la maternidad y el aumento del costo de vida.
El impacto de esta tendencia se vuelve más relevante en un país cuya tasa de fecundidad alcanza apenas 1,17 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (fallecimientos-nacimientos). Paralelamente, Chile avanza hacia un marcado envejecimiento: se proyecta que para 2050 el 32% de la población tendrá más de 60 años, frente al 19% estimado para 2024. Incluso, para 2028 se espera que el número de personas mayores de 64 años supere al de menores de 15. En este escenario, la población migrante —que ya representa el 8,8% del total nacional— cumple un rol estratégico al aportar mayoritariamente población joven, lo que contribuye a rejuvenecer la fuerza laboral. Su incidencia también se refleja en la economía, con una participación del 10,3% en el PIB durante 2024, superando su proporción demográfica.
No obstante, el aumento sostenido de la migración desde 2017 ha traído consigo nuevos desafíos. Más del 70% de los migrantes llegó en los últimos años, transformando rápidamente el perfil demográfico del país. A ello se suma un incremento de los ingresos irregulares desde 2021, en paralelo a una disminución de las solicitudes de visado formal, lo que ha sido parte de lo que la ultraderecha denomina “crisis migratoria”. Los expertos coinciden en que el principal desafío radica en avanzar hacia políticas de integración efectivas que permitan evitar tensiones sociales y reducir desigualdades. En síntesis, el gobierno no puede hacer oídos sordos a que la migración no solo se mantiene como un fenómeno persistente, sino que también se posiciona como un factor estructural en la evolución demográfica y económica de Chile, en un contexto donde el envejecimiento y la baja natalidad seguirán marcando la agenda en las próximas décadas.
Ningún Ser Humano es ilegal.
Bajo el signo xenófobo de la actual administración, se requiere que las diversas organizaciones sociales y movimientos internacionalistas intensifiquen en Chile la difusión de la consigna “Ningún ser humano es ilegal”, un principio que busca defender la dignidad de migrantes y refugiados, rechazando su criminalización por condición administrativa. Nuestro país, si busca una sociedad mejor, tendrá que promover una mirada centrada en los derechos humanos, la interculturalidad y la noviolencia. Desde este enfoque, plantear sin ambigüedad, que ninguna persona puede ser considerada ilegal, sino que, en todo caso, puede encontrarse en una transitoria situación migratoria irregular.
Nuestra sociedad necesita con urgencia cambiar la narrativa predominante sobre la migración, priorizando la condición humana por sobre las categorías legales. En esa línea, enfatizar la necesidad de avanzar hacia una sociedad más inclusiva, solidaria y respetuosa de la diversidad cultural. En Chile, tiene especial relevancia en los últimos años, resguardar a las comunidades migrantes, en medio de un contexto global de creciente movilidad humana. Es menester promover que las organizaciones migrantes y antirracistas adopten como eje central visibilizar la urgencia de procesos concretos y verdaderos de regularización y el respeto irrestricto a la dignidad de las personas, más si se tiene en cuenta el impacto positivo en la esfera laboral y demográfica.
Asimismo, levantar el rechazo a la criminalización tanto de migrantes como de organizaciones de la sociedad civil que brindan apoyo a refugiados, subrayando que la protección de los derechos fundamentales debe prevalecer sobre enfoques punitivos; avanzando decididamente en una corriente ciudadana que aboga por la libre circulación como un derecho humano esencial, destacando que el mensaje central de esta narrativa humanizadora apunta a reconocer a las personas antes que a su estatus migratorio, promoviendo un horizonte de convivencia basado en la igualdad, la diversidad y la superación de las fronteras excluyentes..
Redacción colaborativa:
M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada, Sandra Arriola Oporto
Comisión de Opinión Pública
Partido Humanista













