Un día antes de la Junta de accionistas del BBVA que tendrá lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao, en la que se anunciará que en 2025 la entidad bancaria ha vuelto a batir su récord de beneficios alcanzando los 10.511 millones de euros, activistas del Grupo Antimilitarista de Bilbao KEM-MOC han realizado una acción para denunciar que parte de estos beneficios provienen de inversiones y negocios relacionados con las guerras y el genocidio de Gaza.

Para ello,las antimilitaristas han clausurado los cajeros automáticos de las sucursales del BBVA ubicados en el centro de la ciudad colocando carteles con mensajes como “Muy de BBVA: invertir en guerras, fabricar armas, financiar genocidios”, denunciando el papel de la entidad en la financiación de la industria armamentística”. Además, y como acto final de su acción de denuncia, han colocado un cartel de grandes dimensiones en el escaparate de la sucursal ubicada en la calle Ercilla de Bilbao en el que denuncian el papel de la entidad como financiadora de la industria armamentística, su rol en el origen de las guerras y su responsabilidad en el genocidio de Gaza.

Con esta acción, el Grupo Antimilitarista de Bilbao KEM-MOC ha querido dar a conocer que, en un contexto de aumento sostenido de las guerras en los últimos años – desde Ucrania hasta Irán, pasando por Gaza o Sudán, por nombrar sólo algunos de ellas – y que ha venido acompañado de un crecimiento sin precedentes del gasto militar a escala mundial, muchos fondos de inversión y bancos, entre ellos el BBVA, aprovechan para lucrarse invirtiendo en la producción del armamento que va a ser utilizado en estos conflictos.

En este sentido, han recordado que el BBVA ocupa el 2º puesto en el ranking de bancos españoles que financian la industria armamentística, y el nº 39 en el ranking mundial, destinando 4.752 millones de euros a este fin solamente en el periodo 2020-2022.

Además de esto, han querido denunciar la implicación de esta entidad bancaria en el genocidio de Gaza, financiando con 1.558 millones de euros en el periodo 2019-2024 a empresas que exportan armas a Israel y que se han utilizado en el genocidio de Gaza.

Entre estas inversiones, podemos citar, entre otras, las realizadas para la producción de armas que se ha probado que han sido utilizadas en el genocidio de Gaza, como los sistemas de guiado de bombas empleadas en el bombardeo de Jabalia; los sistemas de artillería utilizada para bombardear con fósforo blanco zonas civiles de Ciudad de Gaza, lo que está prohibido y constituye un crimen de guerra; los vehículos blindados terrestres utilizados en el ataque al hospital de Al-Shifa; o los helicópteros empleados para atacar a población civil en el campo de refugiados de Shati.

Finalmente, desde el Grupo Antimilitarista de Bilbao KEM-MOC denuncian que la financiación de la industria armamentística contribuye a perpetuar la lógica de la guerra y la violencia. En este sentido, señalan la responsabilidad de los grandes bancos en un contexto de aumento del gasto militar y de multiplicación de los conflictos armados, recordando que detrás de estos beneficios económicos hay destrucción, sufrimiento y graves vulneraciones de los derechos humanos.