Les voy explicando, hay que hablar en Megawats (MW) porque así es la cosa.
Cuba no depende sólo del petróleo, pues en colaboración con China, avanza en un plan acelerado de instalación de energía fotovoltaica, superando los 1,000 MW de capacidad instalada a inicios de 2026 mediante la sincronización de múltiples parques fotovoltaicos. Se han concluido decenas de parques de 21,8 MW cada uno, lo que ha permitido mejorar la generación diurna y reducir el consumo de combustible.
Lo que se consume
Horario diurno: 3000 MW
Horas pico de 18 a 21 horas 3500 MW
La generación disponible se queda por debajo de los 2,500 MW, lo que provoca déficits de entre 500 MW y 1,000 MW, y genera los desagradables «apagones».
Para que el sistema sea saludable, Cuba necesita tener instalada y disponible una capacidad de aproximadamente 4,000 MW a 4,500 MW.
¿Por qué más de lo que se consume? Pues para reservas operacionales, mantenimiento, y otras necesidades imprevistas.
Para que todo el país esté cubierto y se acaben los apagones, se requiere una inversión masiva en sistemas de almacenamiento (baterías) de gran escala que son muy caras.
Sin embargo, se están incorporando sistemas de acumulación de energía en parques seleccionados (ej. La Habana, Holguín, Granma) para mejorar la estabilidad del Sistema de Energía Nacional (SEN) y permitir el uso de energía solar fuera de las horas de sol.
Estado Actual y Proyecciones (Febrero 2026):
Capacidad y Sincronización: A principios de 2026, Cuba reportó tener sincronizados al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) más de 45 parques, superando los 1,000 MW de capacidad instalada total.
Objetivo 2026: El país proyecta añadir otros 100 MW de generación fotovoltaica en 2026, manteniendo el ritmo de crecimiento del año anterior.
A pesar de estos avances, los apagones persisten, especialmente en la noche, debido a la alta dependencia de los combustibles fósiles y la lenta implementación de baterías a gran escala.
Pero los cubanos son optimistas y confían en su revolución, que ha superado situaciones mucho peores. Ahora todo el mundo los está ayudando.
Y para que vean, les voy a contar una anécdota: yo tenía un amigo cubano muy simpático, dicharachero y optimista sempiterno, ya fallecido desgraciadamente, que me decía:
“Estamos muy bien porque ahora, a veces tenemos ALUMBRONES.”













