Humanistas de la CAN, del continente y el mundo defendamos la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
El 3 de enero de 2026 la mayor potencia mundial ha perpetrado una invasión y ha capturado al presidente Maduro Moro, los pueblos del mundo somos testigos de una nueva y grave agresión contra el orden jurídico internacional, contra la soberanía de los Estados y contra el derecho inalienable de los pueblos a decidir libremente su destino. Estas acciones constituyen una expresión contemporánea del neocolonialismo fascista, de la Administración Donald Trump, que pretende imponer por la Violencia Bélica y una Criminal suma de sus intereses geopolíticos, económicos e ideológicos sobre naciones soberanas y poblaciones civiles indefensas.
Desde la posición humanista, afirmamos con claridad que el ser humano es el centro, eje y el fin último de todo Estado y política internacional, y que cualquier sistema de poder que sacrifique vidas humanas, pueblos enteros o culturas en nombre de la dominación, invasión para apropiarse de sus recursos como petróleo, oro y tierras raras, es moralmente ilegítimo, éticamente inadmisible y políticamente criminal.
El humanismo no es neutral frente a la opresión: la condenamos y luchamos contra todo signo de violencia. Denunciamos que estas prácticas de injerencia, guerra, ocupación y exterminio reproducen las lógicas más oscuras del colonialismo histórico, hoy revestidas de discursos inventados de seguridad y narcotráfico. Condenamos el patrocinio, la complicidad y el respaldo activo a políticas genocidas, particularmente aquellas que se ejercen contra poblaciones civiles. El exterminio, el desplazamiento forzado y la deshumanización de pueblos enteros no son hechos colaterales: son crímenes contra la humanidad, como está sucediendo en los países del Oriente Medio, en particular el Genocidio en la Franja de Gaza. Rechazamos de manera categórica toda forma de violencia, piratería, fascismo internacional, toda alianza imperial que normaliza la muerte, y toda ideología que legitima la violencia estructural y el exterminio bajo banderas religiosas, étnicas o estratégicas.
Desde esta posición ética y política, exigimos al Estado peruano un pronunciamiento claro, firme y coherente con el derecho internacional, la tradición antiimperialista y los principios democráticos. El silencio frente al genocidio y al neocolonialismo es complicidad. Advertimos que estas agresiones ponen en riesgo la paz global, la democracia y la vida misma, erosionando los fundamentos que permiten a las naciones existir libres y soberanas.
No hablamos desde el odio, sino desde la defensa irrestricta de la humanidad. No invocamos la violencia, pero rechazamos con firmeza toda forma de barbarie institucionalizada. Frente al neocolonialismo fascista, levantamos la autodeterminación. Frente al genocidio, afirmamos la vida. Frente a la imposición, defendemos la libertad de los pueblos.
¡El humanismo nos obliga a no callar!
¡El humanismo nos exige resistir!
El humanismo nos convoca a defender a las Naciones Libres!
¡El humanismo nos convoca construir una nueva civilización humana universal!
¡El humanismo nos invoca: la lucha es humanismo vs anti humanismo!
Lima-Perú, enero del 2026.
German Altamirano Zúñiga
Vocero del Humanismo Andino













