El pasado 18 de abril, Estados Unidos vetó un proyecto de resolución con el de fin de recomendar a la Asamblea General de Naciones Unidas a Palestina como Estado Miembro (véase comunicado oficial de Naciones Unidas).

El proyecto de resolución, presentado por Argelia, bastante sencillo, se limitaba a dos simples frases únicamente (véase texto).

Este proyecto de resolución contó con 12 votos a favor, y dos abstenciones (Suiza y Reino Unido).

Por América Latina, votaron a favor Ecuador y Guyana.  En Asia, resulta notorio que Japón y Corea del Sur no sucumbieran a las intensas presiones norteamericanas, y votaran a también a favor del proyecto de resolución: de alguna manera el liderazgo de Estados Unidos en el mundo sigue decayendo y la dramática situación en Gaza desde la tarde/noche del 7 de octubre del 2023, contribuye grandemente a ello.

Hecho público el veto norteamericano en el seno del Consejo de Seguridad, es de notar que varios Estados se manifestaron oficialmente lamentando este nuevo tropiezo en el largo y tedioso proceso de admisión de Palestina como miembro de Naciones Unidas: véase al respecto el comunicado oficial de Bolivia, de Chile, o de México, o bien el comunicado oficial difundido por el aparato diplomático de Emiratos Árabes Unidos y de NoruegaAl tiempo que otros Estados enviaron a Nueva York el jefe de su diplomacia a apoyar la gestión a favor de Palestina, dirigiéndose personalmente ante el mismo Consejo de Seguridad unas horas antes de la votación (véase intervencióndel canciller de Brasil así como intervención del canciller encargado de Colombia y comunicado oficial del aparato diplomático colombiano).

 

Breve puesta en contexto

El pasado 2 de abril, el Estado de Palestina remitió una solicitud formal al Secretario General refiriendo  a su deseo de reactivar su petición de cara a su admisión como Estado Miembro: se trata de una iniciativa similar hecha en el 2011, a la que el Consejo de Seguridad no le ha dado curso desde entonces (véase texto de la carta del 2 de abril del 2024 y solicitud formal de setiembre del 2011).

Se puede considerar que, al menos en parte, la motivación de Palestina de reanudar con esta antigua solicitud irresuelta se debió a la profunda molestia que causó la máxima representante de Estados Unidos al adoptar el Consejo de Seguridad la resolución 2728 el 25 de marzo del 2024: en la explicación del voto de Estados Unidos (una abstención) sorprendió a muchos de sus homólogos dentro del Consejo de Seguridad (y a muchos más en las afueras…) refiriendo al carácter «non biding» de esta resolución (Nota 1).

Una resolución del Consejo de Seguridad exigiendo un cese al fuego en Gaza, adoptada después de tres intentos frustrados debido a tres vetos norteamericanos … ¿no vinculante? Así como se oye. Esta insólita posición de la máxima representante de Estados Unidos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York evidenció el grado de creatividad a la que están llegando los diplomáticos de Estados Unidos en aras de proteger a Israel en Gaza.Una reconocida jurista chilena no dudó en calificar la posición norteamericana de verdadera «leguleyada» (Nota 2).

Ante la ola de repudio generalizado causada, y la confirmación por parte de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de nuevas medidas provisionales contra Israel adoptadas el 28 de marzo (tan ignoradas por parte de Israel como las ordenadas el 26 de enero), las autoridades palestinas optaron por reactivar el proceso de admisión pendiente desde el 2011. Luego de una primera solicitud presentada formalmente el 2 de abril al Secretario General de Naciones Unidas, se iniciaron consultas al más alto nivel: el 9 de abril, fueron el Grupo de Estados Árabes en Naciones Unidas, el Movimiento de los No Alineados y la Organización de Cooperación Islámica los que respaldaron de manera conjunta la solicitud de Palestina de admisión como Estado Miembro de Naciones Unidas (véase carta colectiva).

El 15 de abril del 2024, un breve informe del Comité de Admisión de Naciones Unidas hizo ver las reservas de un Estado sin designarlo en particular (véase informe).

Recientemente, un cable diplomático confidencial filtrado (véase cable) dio a conocer el tipo de presiones que ejerció Estados Unidos sobre las autoridades diplomáticas de Ecuador, de cara al voto de este mismo proyecto de resolución en el seno del Consejo de Seguridad. Como detalle de interés – que al parecer algunos ignoran -Ecuador reconoce formalmente a Palestina como Estado desde el 24 de diciembre del 2010 (véase nota de la BBC). Es de suponer que otros integrantes del Consejo de Seguridad recibieron presiones similares, cuyo efecto fue bastante limitado si se considera que Ecuador y 11 Estados más votaron a favor del texto.

 

Alcances del veto norteamericano

Este nuevo veto solitario de Estados Unidos en el seno del Consejo de Seguridad observado este 18 de abril, viene a confirmar el aislamiento total de Estados Unidos, que el drama indecible que se vive en Gaza desde la tarde/noche del 7 de octubre acrecenta aún más ante el apoyo incondicional norteamericano a Israel; al tiempo que las abstenciones del Reino Unido y de Suiza plantean desde ya interrogantes muy válidas.

Es muy probable que ante este (nuevo) veto, algunos Estados opten por presentar un proyecto de resolución a la Asamblea General de Naciones Unidas esta vez (193 Estados Miembros), de manera a evidenciar aún más la posición aislada de Estados y de Israel.

Hace unos años, se procedió de esta manera cuando de manera solitaria, el 19 de diciembre del 2017, con ocasión de un texto propuesto por Egipto condenando el traslado de embajadas a la ciudad de Jerusalén (véase enlace  a documento S/2017/1060), el voto registrado fue de 14 votos a favor y un único voto en contra (Estados Unidos): véase acta S/PV.8139 (página 3).

Para este nuevo ejercicio en la Asamblea General de Naciones Unidas, Estados Unidos e Israel podrán contar con el núcleo duro de la «coalición» que acompaña usualmente a Estados Unidos y a Israel en el seno de la Asamblea General en este tipo de contiendas, a saber: Canadá, Islas Marshall, Micronesia, Palau, Nauru, a la que podría sumarse la irreconocible Argentina desde diciembre del 2023, así como algún Estado en Centroamérica.

Con relación a la resolución condenando los traslados de embajadas a Jerusalén por parte de la Asamblea General, el voto registrado el 21 de diciembre del 2017 (véase comunicado de prensa de Naciones Unidas) arrojó los siguientes números: 128 votos a favor, 35 abstenciones, 9 votos en contra (a la precitada «coalición» se unieron Guatemala, Honduras y Togo mientras que Canadá se desmarcó con una abstención) y con 26 delegaciones que optaron por el «No Show«. A continuación se reproduce el tablero de votación del 21 de diciembre del 2017:

No está de más señalar que el triste espectáculo de la diplomacia norteamericana al registrarse en el Consejo de Seguridad una votación de 14 votos a favor y un único veto norteamericano no debe ser entendido como un monopolio de la (también triste …) administración del Presidente Trump. Se observó este mismo fracaso diplomático de Estados Unidos en la sesión del Consejo de Seguridad del 18 de febrero del 2011, al proponerse una resolución condenando de manera vehemente la colonización ilegal israelí en territorio palestino ocupado: véase al respecto acta de sesión S/PV/6484 (página 3). En su explicación de voto, la representante de Estados Unidos no encontró nada más en aquel entonces que señalar lo siguiente (página 5):

«Si bien coincidimos con nuestros colegas miembros del Consejo, y de hecho, con el mundo entero, en cuanto a la insensatez y la ilegitimidad de la continuación de las actividades de asentamiento de Israel, consideramos que es poco prudente que el Consejo intente resolver las cuestiones fundamentales que dividen a israelíes y palestinos» (sic.).

 

El reconocimiento de Palestina como Estado

Más allá de las reiteradas exacciones de Israel en territorio palestino que la diplomacia de Estados Unidos se ha prestado a proteger, usando su derecho a veto en el Consejo de Seguridad, de los actuales 193 Estados Miembros de Naciones Unidas, 140 ya reconocen a Palestina como Estado y mantienen relaciones oficiales de Estado a Estado con las autoridades palestinas.

En América Latina, Panamá se distingue (a su manera) por ser el único Estado que aún no reconoce formalmente a Palestina como Estado: desde agosto del 2014, sus autoridades»evalúan» la posibilidad de reconocer a Palestina como Estado (véase nota de la Estrella de Panamá de agosto del 2014).

Cabe recordar que el reconocimiento de Palestina como Estado por parte de Costa Rica en febrero del 2008 vino a reactivar en  América Latina y en otras partes del mundo el apoyo a Palestina como Estado. Posterior al reconocimiento de Costa Rica, América Latina respondió a este llamado procediendo a similar gesto en favor de Palestina. En orden cronológico, se trata de Venezuela (abril del 2009), República Dominicana (julio del 2009), Bolivia, Brasil, Ecuador y Paraguay (diciembre del 2010), Perú y Chile (enero del 2011), Argentina (febrero del 2011), Uruguay (marzo del 2011), El Salvador y Honduras (agosto del 2011), así como Guatemala (abril del 2013). En agosto del 2018, Colombia procedió a reconocer a Palestina como Estado, siendo el último Estado en haberlo hecho en la región latinoamericana. Fuera de la región, resulta llamativo que, justo después de Costa Rica, Líbano reconociera a Palestina como Estado en noviembre del 2008 y Siria lo hiciera posteriormente, en julio del 2011.

Desde noviembre del 2012, la Asamblea General de Naciones Unidas le ha otorgado a Palestina el estatuto de «Estado No Miembro Observador«: esta calidad le ha permitido a Palestina suscribir y ratificar una gran cantidad de tratados internacionales auspiciados por Naciones Unidas, entre los cuales el Estatuto de Roma de 1998 que crea la Corte Penal Internacional (CPI). En caso de dudas y seudo argumentos (que nunca faltan …) sobre el punto de saber si, desde el punto de vista jurídico, un Estado no miembro de Naciones Unidas tiene esta capacidad legal, basta recordar que Suiza no fue miembro de Naciones Unidas sino hasta el 10 de setiembre del 2002.

 

Estados Unidos ante la insensatez de Israel en Gaza

El veto de Estados Unidos registrado este 18 de abril del 2024 será probablemente recordado como un grave error de apreciación de la diplomacia norteamericana: una abstención hubiese permitido que el texto pasara, tal y como ocurrió el 25 de marzo pasado con relación a una resolución exigiendo un cese al fuego en Gaza (resolución vinculante, pese a las insólitas declaraciones norteamericanas).

A su vez este grave yerro diplomático norteamericano puede incitar a algunos Estados que aún no lo han hecho a reconocer a Palestina como Estado: Barbados lo anunció 24 horas después de este veto (véase nota de Caribbean News) y es muy probable que otros Estados tomen la misma decisión.

Por su lado, las autoridades palestinas posiblemente decidan valorar este veto de Estados Unidos como otro capricho más de Israel al que se presta el aparato diplomático de Estados Unidos, y tomar las decisiones que consideren más oportunas: en los últimos meses, Israel ha perdido toda crebilidad y hasta sus más cercanos aliados en la sociedad norteamericana y en algunas partes de Europa están tomando sus distancias con las actuales autoridades israelíes.

Un reciente comunicado conjunto de expertos de Naciones Unidas – muy pocamente difundido y referenciado en los principales medios de prensa internacional – denuncia la destrucción deliberada de la frágil red educativa y universitaria existente, así como la deliberada dstrucción del patrimonio cultural e histórico en Gaza (véase comunicado oficial de Naciones Unids del 18 de abril), y señala que:

«These attacks are not isolated incidents. They present a systematic pattern of violence aimed at dismantling the very foundation of Palestinian society,” the experts said«.

A la poca difusión de este tipo de información en medios internacionales y en la prensa de Estados Unidos y de Europa, hay que añadir otro elemento: los esfuerzos recientes del New York Times para evitar el uso de ciertos vocablos en artículos de sus periodistas al escribir sobre la situación en Gaza (véase artículo al respecto del 15 de abril de The Intercept, cuya lectura se recomienda) ponen evidencia el tipo de relevos que círculos a favor de Israel poseen en los principales medios de prensa en Estados Unidos (y muy probablemente en otros medios informativos en otras latitudes).

Arrastrado por Israel, el incondicional apoyo norteamericano desde la tarde/noche del 7 de octubre contribuye a socavar gran parte de la credibilidad de Estados Unidos en diversas latitudes del mundo: se plantean (y se plantearán) dudas razonables cada vez que sus representantes invoquen en el futuro la defensa de reglas vigentes en el ordenamiento jurídico internacional y de valores y principios que los sustentan.

Por otra parte, las abstenciones del Reino Unido (previsible) y de Suiza (sorprendente) amenazan ahora con provocar un efecto muy similar, en particular para Reino Unido, que sigue supliendo de armas a Israel, al igual que Estados Unidos y Alemania, a pesar de la cantidad de información corroborada por Naciones Unidas sobre el uso que hace de ellas Israel en contra de la población civil palestina en Gaza.

Cabe destacar que desde la tarde / noche del 7 de octubre del 2023, la ofensiva militar israelí en Gaza no ha logrado alcanzar uno solo de los objetivos militares que se invocaron para justificarla: los principales líderes del ala militar del Hamás en Gaza siguen enviando instrucciones a sus subalternos, la capacidad militar del Hamás sigue resistiendo con cohetes artesanales enviados hacia Israel con cierta frecuencia desde Gaza y ataques a militares israelíes (que ya suman 259 fallecidos y 1582 heridos al 19 de abril del 2024), al tiempo que los ciudadanos israelíes capturados por el Hamás el 7 de octubre siguen escondidos en alguna parte de Gaza con sus custodios. El último informe de Naciones Unidas (al 19 de abril del 2024) refiere, desde el 7 de octubre del 2023, a más de 34.000 personas fallecidas en Gaza y a casi 77.000 heridas. Ante el rotundo fracaso de esta operación militar israelí, el intento por parte de Israel de desviar la presión mediática e internacional hacia otros escenarios en Oriente Medio resulta más que notoria. Tuvimos la oportunidad de advertirlo desde el mes de marzo, así como varios otros analistas (véase video de actividad realizada en la UCR, titulada «Historia y desinformación: perspectiva críticas sobre el conflicto Gaza-Israel«, min. 1:43:30).

El desvío de la atención como estrategia de Israel también se verificó cuando, horas antes de la lectura de la primera ordenanza de la CIJ en La Haya, el 26 de enero del 2024, Israel divulgó acusaciones contra una docena de funcionarios de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) a partir de un «informe de inteligencia«, acusándolos de haber colaborado con el Hamás el 7 de octubre. A la fecha de redactar estas líneas (19 de abril), Noruega, a diferencia de otros Estados, ha mantenido incólumne su financiamiento a la UNRWA, en espera de «pruebas contundentes» aportadas por Israel para suspender su contribución a la UNRWA (véase nota de prensa de Al Mayadeen).

 

A modo de conclusión: la insensatez de Israel en Gaza ante la justicia internacional

No obstante la estrategia de diversión de Israel (que ya no debería de impresionar mayormento) y el veto de Estados Unidos observado este 18 de abril, la presión de la comunidad internacional va a continuar ejerciéndose sobre Israel.

Y en particular, los diversos mecanismos jurisdiccionales previstos en caso de violación a las reglas del ordenamiento jurídico internacional que rigen las relaciones entre dos Estados y que encuentran plena aplicación a la situación en Palestina.

Estos mecanismos que fueron solicitados por distintos Estados ante el drama indecible que se vive en Gaza, empiezan a surtir sus efectos con relación a la situación en el territorio palestino ocupado.

Desde el 26 de enero del 2024 (Nota 3), una ordenanza de la CIJ indicando medidas provisionales solicitadas por Sudáfrica a Israel refiere al riesgo «plausible» de genocidio en Gaza por parte del aparato militar de Israel. Ante la actitud desafiante de Israel, una segunda ordenanza fue emitida por la misma CIJ el pasado 28 de marzo a solicitud de Sudáfrica (Nota 4).

Adicionalmente, en estos momentos la CIJ delibera sobre la solicitud urgente de medidas provisionales contra Alemania, presentada por Nicaragua por complicidad de genocidio en Gaza (Nota 5). En materia ya no contenciosa, sino consultiva, los jueces de la CIJ están también elaborando desde varias semanas la futura opinión consultiva solicitada por una abrumadora mayoría durante una votación en la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre del 2022 sobre los efectos jurídicos de la prolongada ocupación israelí en territorio palestino (véase solicitud). Nótese que por América Latina votaron dos Estados en contra: Costa Rica y Guatemala.

Con relación al precitado Estatuto de Roma y a la justicia penal internacional, precisamente este mismo 18 de abril del 2024, se informó en Israel de una reunión urgente de altos mandos políticos y militares ante la posibilidad que una solicitud de arresto sea emitida por la Oficina del Fiscal de la CPI en su contra (véase nota del Timesof Israel, un medio israelí usualmente bien informado, y esta otra nota del mismo día).

 

Nota 1: Véase al respecto BOEGLIN N., «Gaza / Israel: Consejo de Seguridad adopta una resolución exigiendo cese al fuego«, editada el 25 de marzo del 2024 y disponible aquí.

Nota 2: Véase ASTROZA P., «En Derecho las cosas son lo que son y no lo que se dice que son«, Agenda Pública, 1ero de abril del 2024. Texto disponible aquí.

Nota 3: Véase al respecto BOEGLIN N., «Gaza / Israel: a propósito de la ordenanza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)«, editada el 26 de enero del 2024 y disponible aquí.

Nota 4: Véase al respecto BOEGLIN N., «Gaza /  Israel: algunos apuntes con relación a las nuevas medidas provisionales urgentes ordenadas a Israel por la Corte Internacional de Justicia (CIJ)«, editada el 28 de marzo del 2024 y disponible aquí.

Nota 5: Véase al respecto BOEGLIN N., «Gaza / Israel: a propósito de la conclusión de las audiencias en demanda de Nicaragua contra Alemania por complicidad de genocidio en Gaza», editada el 9 de abril del 2024 y disponible aquí.

El artículo original se puede leer aquí