Entre el 4 y 7 de abril próximo se realizará en Bogotá, Colombia, el «Congreso: Neutralidad. Una estrategia para la estabilización mundial» (*) el que es convocado por organizaciones sociales y de paz de Colombia, como también Internacionales.

El encuentro será  realizado en un contexto mundial de alta precaución por la crisis y el genocidio que vive la población en Palestina y por la continuidad  de la guerra, entre otras, que se libra en Ucrania con la participación indirecta de otros actores como la OTAN y EEUU.

Entrevistamos a Alfonso Insuasty Rodríguez, del grupo Kavilando, uno de los organizadores de esta importante reunión.

– ¿Cómo surge la idea de hacer este Encuentro de Neutralidad?

El Encuentro Internacional sobre Neutralidad, surge de una apuesta en común, de una apuesta compartida, entre varias organizaciones, que frente a la situación internacional, del aumento de las guerras, de la conflictividad, de la inversión en armas, la que ha aumentado muchísimo en el mundo, y de los impactos que esto tiene en la sociedad, y que pareciera ser que supera, incluso, a los órganos internacionales; que aparentemente nada pueden hacer frente a esta avanzada.

Entonces nos dimos a la tarea, varias organizaciones, grupos, redes, cercanos, y se han ido sumando una serie de organizaciones, para pensar un escenario, para pensar estrategias.

Una de esas estrategias es la figura del derecho internacional que habla de “neutralidad” después de la II Guerra Mundial. Pensarnos desde allí, sea esas u otras estrategias, una manera de pensarnos distinto frente a esta oleada de incremento de la violencia y de las confrontaciones con mayor poder destructivo. Necesitamos, como sociedades, poner un freno, y encontrar la ruta. Por ahí nació.

Ya habíamos hecho un primer encuentro virtual, y vimos la necesidad de hacer un encuentro presencial a corto plazo; o sea, ya este sería nuestro encuentro presencial en la ciudad de Bogotá del 4 al 7 de abril de este año.

– Algunos analistas políticos han caracterizado este momento de reordenamiento mundial y de “incertidumbre”. Hay conflictos con China, con Rusia…  Macron ha señalado que se podrían enviar tropas de la Unión Europea a Ucrania lo que sería muy peligroso por la posibilidad, en el peor escenario, del uso de armas nucleares ¿Cómo ves lo que está pasando en el plano internacional?

Creo que hay varios factores que se van sumando: uno de ellos es que efectivamente estamos en un giro, en un cambio, de lo que llamaríamos “orden mundial”, de una hegemonía, de un unipolarismo a un multipolarismo, o múltiples actores que están “compitiendo”, si así se quiere, el control total del mercado, del comercio, de las rutas, entonces eso ha tensionado mucho las relaciones globales.

En Ucrania es un ejercicio, pero en África también hay otro, en Asia-Pacífico es otro escenario clave, en donde se está movilizando demasiado armamento nuclear, submarinos nucleares, se está reposicionando toda una estrategia de guerra y en América Latina también hay una suerte de militarización y de convulsión social, y de explosión de grupos que llamarían de criminalidad internacional, pero que hace que las decisiones militares se tomen en función del control de regiones.

Entonces, lo que mencionas sobre Macron, efectivamente esa es una tensión, una de varias tensiones que tiene que ver también con la injerencia que ha tenido Rusia de manera directa o indirecta con toda la ruta del Sahel, toda la región del Sahel de África, que es de total interés para Francia en términos de energía, sobre todo por el abastecimiento del uranio. Entonces es una guerra que se libra de diversas maneras. Ahora estamos escuchando de los ataques a las redes de internet de Asia en el mar, y del tema de Palestina, sin duda alguna, del genocidio.

Entonces, es un gran componente de un mundo que está girando, que está convulsionando, que está en emergencia de un nuevo orden, pero en esa emergencia del nuevo orden, todos están jugando a mostrarse los dientes, y los que estamos sufriendo las consecuencias somos los pueblos, las organizaciones sociales, organizaciones técnicas, populares, y la naturaleza misma.

Entonces, es un asunto, como decía un compañero, David Barrios, aquí nos estamos jugando la vida en cada acto que permitamos o que dejemos de hacer.

– El presidente Petro propuso el año pasado la idea de una Conferencia por la Paz para intentar resolver el  conflicto en Ucrania y Palestina ante la limitación que tiene hoy la ONU… También se ha mencionado esta idea en la convocatoria al encuentro sobre Neutralidad…

Sí, es precisamente porque hay unos marcos que creó el mundo pero estas normas ya no funcionan, se tiran al traste. Lo que está sucediendo en Palestina es una humillación para el mundo, para todos los seres humanos, y es una muestra de lo que no puede suceder, de lo que no podemos aceptar como sociedad.

Hay una suerte de desesperanza por la imposibilidad de detener a un monstruo. Un monstruo apoyado por potencias, EEUU, por la Unión Europea, que están apoyando un genocidio, y es un apoyo directo, con armas, con dinero, hasta apoyo político. Entonces, son asuntos que desbordan las mismas reglas del juego, los mismos derechos humanos; toda esa infraestructura internacional pues queda en el suelo, queda en el piso, lo cual diríamos entonces regresamos al mundo de la barbarie, del más fuerte, del que se impone. Es un mundo que tenemos que reevaluar, y tenemos que ponernos en esa tónica.

Hay más que pareciera ser que este problema no hace parte de la agenda, es decir, es como un escenario televisado, lo vamos viendo en Twitter, en televisión, en los medios, pero el mundo cotidiano continúa con su dinámica, y como que no hiciera parte de la agenda especial, esencial, central de los pueblos, de las organizaciones, de los estados, y eso tenemos que presionarlo; es decir, reunirnos, encontrarnos, buscar alternativas, mirar qué podemos hacer, cómo nos podemos articular para aportar en que esta locura se detenga.

– El gobierno del presidente Biden dijo también, para justificar su nueva solicitud de dinero para armas para Ucrania que esta era una inversión que estaba dando trabajo a personas y empresas estadounidenses. Sabemos que detrás de la guerra está el poder profundo, el mercado…

Sí, desafortunadamente el mercado está por encima, y el mercado capitalista y el mercado salvaje del control del petróleo, el control de la distribución del gas, el control de las energías, el control del mercado, y eso es lo que está en realidad en juego detrás de las acciones bárbaras. También tenemos dentro de ese escenario de guerra la manipulación de los medios de comunicación.

Entonces, la verdad de lo que está ocurriendo en realidad no la tenemos. Lo que tenemos es una suerte de información como para mover emociones: odiar o querer a alguien. Ese es un pensamiento pueril, de infancia, de creer que el niño sólo necesita saber si es amado o no, que no tenga posibilidades de tener un pensamiento complejo, y creo que hacia allá nos quieren llevar en los medios de comunicación: que no tengamos la capacidad o la suficiente información para poder entender ese engranaje, y esa serie de intereses ocultos.

Ahí tenemos también el mercado de alimentos. La FAO emite un informe fuerte de la necesidad de la captura de las tierras disponibles para la producción de alimentos, pensando en el 2050, y el Banco Mundial asume esa tarea pero desde una perspectiva del mercado.

Entonces, ahí hay también una captura de tierras, un control del gas, un control del petróleo, pero ¿quiénes son los que sufren? Pues los pueblos, claro, y ¿qué nos ponen a pensar a nosotros? Quién es bueno y quién es malo; ahí hay que ver los intereses que hay detrás, y cuáles son los hilos que se están moviendo, y si vale la pena en realidad eso: destruir tanta gente, destruir tantas vidas, en ese “juego geopolítico” perverso.

Entonces, creo que los pueblos tenemos que tomar postura frente a ello, porque los pueblos somos los que estamos también en alerta máxima. Es decir, también hay un etnocidio que está sucediendo en todo el mundo, con los pueblos mapuche, con los pueblos indígenas de Brasil, con los pueblos indígenas campesinos y negros de Colombia, en todo el mundo. Entonces, creo que hay que luchar por esa articulación, y esa fortaleza de los movimientos para poder poner un freno y poder tener posturas comunes frente a ello.

– Finalmente, quiero rescatar de la convocatoria y que me parece muy importante que la defensa de la paz también implica que haya “justicia social”

Sí, la inversión militar, lo decía ahorita, al principio, ha aumentado mucho, ha aumentado desbordadamente, incluso la OTAN ya no pone como tope el 2% del PIB, sino como base el 2%, ¿sí? Decir, de ahí para arriba. Estamos hablando de cifras extraordinariamente grandes pero, claro, esta expansión militarista está en qué mundo, en qué contexto: un mundo desigual. Estamos hablando de un 1% acaparando un 70% o más de la riqueza, en un mundo que ya llegó al límite en tema climático. Es decir, tenemos unas alertas fuertísimas, y deberíamos estar preocupándonos e invirtiendo en eso.

Es decir, el dinero que nos gastamos en la guerra, en matarnos, debería estar siendo invertido para la vida, para vivir bien; como los pueblos en Latinoamérica lo promulgan: el vivir bueno, el vivir sabroso, el vivir bien, y para eso se necesita inversión en salud, en educación, en investigación, para lo que llaman pues una transición energética, pero una transición buena, loable, sostenible, sustentable; bueno, que no esté dentro de los marcos del mismo mercado del mismo negocio.

Entonces ahí hay una suerte de necesidad racional, ¿cierto? y creo que también la razón se perdió en el mundo occidental. Un mundo occidental que se jactó de ser el mundo de la razón, pues nos está demostrando que no, que la razón tal vez, la razón y el corazón están en los pueblos del sur.  Entonces ahí necesitamos que esa inversión militar se destine más a eso: a cuidar la vida, a cuidar la naturaleza, a cuidar los pueblos.

 

* El Encuentro en Colombia será presencial y virtual. Inscripción en: https://actionnetwork.org/events/neutrality-congress-april-4-7-bogota-congreso-de-neutralidad-4-al-7-de-abril-bogota/