A 20 años de la presentación del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, conversamos con Manuel Burga, historiador y director del Lugar de la Memoria en Lima, sobre el impacto de este documento para la política y la historia del Perú, así como para la construcción de la democracia.

Por Delsy Loyola – Ojo Público

MEMORIA. «Conflicto armado interno es un término jurídico internacional usado por Naciones Unidas y se usa en un periodo de justicia transicional», recuerda Burga.

Este 28 de agosto se cumplen 20 años de la presentación del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR): un documento que permitió conocer y entender los dolorosos hechos provocados por el conflicto armado interno en el Perú, que inició la organización terrorista Sendero Luminoso.

Esta época del terror en el Perú –entre 1980 y 2000– ocasionó muchas más víctimas y afectados que las dictaduras de Argentina, Chile y casi tantos como en las guerras civiles de países de Centroamérica. La investigación de la CVR estimó que el 46% de las afectaciones fueron provocadas por Sendero Luminoso, 30% por agentes del Estado (Fuerzas Armadas y la Policía) y el 24% por rondas campesinas, comités de autodefensa, el MRTA, grupos paramilitares o agentes no identificados.

Este informe marcó un hito sin precedentes en la historia y la memoria del país. Su legado modificó la forma de entender la violencia y derivó en varios procesos judiciales. De los 53 casos entregados al Ministerio Público, 22 concluyeron con una sentencia condenatoria contra los responsables, 23 continúan en proceso judicial y en ocho casos se absolvieron a los procesados.

Para analizar su impacto en la memoria colectiva y en la construcción democrática, OjoPúblico conversó con el destacado historiador Manuel Burga, director del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), quien lidera este espacio desde agosto de 2018.

A 20 años de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y en una perspectiva más histórica, ¿cuál considera que fue el mayor impacto de este documento para la sociedad?

Creo que el impacto más importante de la Comisión de la Verdad fue la decisión del gobierno de autorizar a esta Comisión la búsqueda de la verdad. Habían muchas verdades, habían muchas memorias y la CVR las puso en las audiencias públicas, dio la oportunidad de que los afectados pudieran presentar testimonios en las audiencias públicas. Por primera vez, el país, el Perú, la República tenía frente a los 12 comisionados a víctimas que exponían sus desgracias, sus reclamos, sus demandas y sus requerimientos de justicia.

Eso fue inédito en la historia del país y creo que la mayor consecuencia es que había una comisión nacional representativa de muchos sectores de la sociedad peruana, de las iglesias, de las universidades, que se propuso, con equipos técnicos, llegar a la verdad, conocer los hechos ocurridos tanto en el campo de las luchas subversivas encabezadas por Sendero, el MRTA, así como en el campo de las luchas contrasubversivas encabezadas por la Policía, el Ejército y los comités de autodefensa. Entonces, la verdad comenzó a abrirse paso y los descubrimientos fueron incorporados en 2.500 páginas, en nueve volúmenes que fueron entregados al gobierno el 28 de agosto del año 2003.

EL IMPACTO MÁS IMPORTANTE DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD FUE LA DECISIÓN DEL GOBIERNO DE AUTORIZAR LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD».

¿Y cuál considera fue el impacto en la vida política del país?

Creo que, en esos años, el Perú, que salía de años de una década de dificultades políticas, económicas, sociales, buscó la unidad. Había una suerte de consenso, de acuerdo entre los peruanos. Si las décadas de la violencia del año 1980 al 2000 significaron enfrentamientos, a partir del 2000, en el gobierno de transición del presidente Valentín Paniagua, lo que todos los peruanos querían era ponerse de acuerdo. Y, para eso, era necesario conocer la verdad, saber qué había ocurrido, quiénes eran las víctimas y quiénes los victimarios. La Comisión de la Verdad fue un paso adelante para eso.

¿Por qué considera usted que, si este informe documentó las violaciones de derechos humanos por parte de las organizaciones terroristas y las fuerzas militares, aún 20 años después esta verdad sigue generando controversia entre un grupo de políticos?

Porque ahora estamos en una coyuntura diferente, en una coyuntura política y social muy diferente; más bien ahora no prima el acuerdo, sino más bien priman las diferencias, las confrontaciones, la diferencia entre el centro y las regiones, la diferencia entre las demandas de las regiones y las dificultades del centro para escuchar esas demandas. Creo que vivimos un momento diferente y la historia es así, la historia no marcha de manera rectilínea, como pensaba San Agustín, si no en zigzag, de un lado hacia el otro.

Pero tengo la sensación de que, en ese camino, el Perú va avanzando porque las personas afectadas, las víctimas que sufrieron afectaciones, son ellas las que están reclamando, son ellas las que están dando origen al Lugar de la Memoria en Lima, al lugar de la memoria en Huancayo “Yalpana Wasi”, al lugar de la memoria en Ayacucho, de Anfasep (Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú); es decir, como que, en la multitud de personas afectadas, lo que todos quisieran hasta este momento es que no se vuelva a repetir. Y esa es una aspiración y una obligación de todos los peruanos, que deberíamos atender.

Tomos del informe de la CVR

HISTÓRICO. El informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación consta de nueve tomos. Se presentó el 28 de agosto de 2003 en una ceremonia realizada en el Palacio de Gobierno.
Foto: OjoPúblico/ Giuseppe Vicente

Usted decía que ahora no prima el acuerdo, como antes. Durante los primeros años de la CVR, hubo una aceptación colectiva sobre sus hallazgos. Pero, con el tiempo, algunos sectores que, entonces permanecieron en silencio, ahora niegan sus conclusiones y rechazan su aporte a la memoria del país. ¿Cómo llegamos a este punto?

Este libro clásico del siglo XVIII de Giambattista Vico, Ciencia nueva, se menciona que la historia avanza así, a la derecha, a la izquierda, a la derecha y a la izquierda corsi e ricorsi, y yo tengo la impresión que el mundo está ahora en un ricorsi, y lo que los peruanos tenemos que hacer es tener conciencia de ello y escuchar a los afectados, como escuchó Alemania, como escuchó África del Sur, no olvidarlos, no olvidar sus memorias, no olvidar sus demandas, e igualmente no olvidar a las regiones. Si lo que se produjo durante los años 80 al 2000 afectó fundamentalmente a las regiones altoandinas y amazónicas como Ayacucho, San Martín, Junín, Huánuco, Huancayo, Huancavelica, lógicamente hay que preguntarse por qué los afectó fundamentalmente a ellos, por qué Ayacucho tiene el 40% de fallecidos del total y por qué Lima el 2,5%. Tengo la impresión de que hay demandas creadoras de las regiones, las regiones demandan reivindicaciones regionales, la defensa de sus poblaciones.

¿Y, actualmente, cuál considera usted que es el impacto de esta negación de los hechos en las regiones más afectadas? 

La verdad más importante es el derecho del ciudadano al reclamo, y al reclamo no solamente social, sino al reclamo político. Yo estuve muy impresionado cuando vi, por ejemplo, que en las marchas que provenían de Puno, los grupos de Uros [pueblo indígena cuyos miembros viven sobre todo en el altiplano andino], pedían más derechos para las regiones peruanas. Reclamaban, no en su condición de uro, sino en su condición de peruanos y eso le debe alegrar a cualquier peruano, el hecho de que ellos se sientan peruanos con derechos ciudadanos, eso es lo que esta situación nos ha permitido descubrir. Si bien hay confrontación, que puede ser una lectura, pero otra lectura es entender que también hay demandas y reclamos de ellos como ciudadanos del país, que es lo que sucede en todas partes del mundo.

LA VERDAD COMENZÓ A ABRIRSE PASO Y LOS HALLAZGOS DE LA CVR FUERON INCORPORADOS EN 2.500 PÁGINAS, EN NUEVE VOLÚMENES».

¿Cuánto puede afectar a la historia oficial del país y a la democracia la negación de los hechos, como los crímenes por parte de las fuerzas del orden durante los años 80 y 90, y la responsabilidad política que tuvieron los gobiernos de turno?

Las regiones altoandinas fueron las más afectadas entre 1980 y 2000, nuclearmente Ayacucho y Huancavelica, pero también Apurímac, Junín, Huánuco y San Martín. Lo que yo he notado es que respecto a las afectaciones de las décadas de la violencia, lo que ellos quieren es no olvidar para que la memoria se convierta en un derecho ciudadano y la memoria les permita tener reparaciones, tanto simbólicas como políticas y materiales. Y, en eso, también se ha avanzado y se ha avanzado mucho gracias a la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

En los últimos años, el LUM ha sido víctima de ataques basados en mentiras y desinformación. ¿Cómo defender la verdad en este contexto hostil? 

El Lugar de la Memoria siempre tuvo dificultades desde su nacimiento. El LUM nace como un esfuerzo de la cooperación internacional y a partir de la apuesta de un país en particular, que es Alemania, que decidió recordar el fascismo para que nunca más se vuelva a repetir. Por eso, apoyó la creación del LUM con el gobierno de la época y se inauguró el 17 de diciembre de 2015. Vamos a cumplir pronto ocho años. Ahora, se ha intensificado un poco la confrontación y el negacionismo, pero el negacionismo no es un invento de la actualidad, es algo persistente y lo que lo alienta es la memoria salvadora, la memoria de los que triunfaron sobre los subversivos, pero los lugares de memoria no conservan la memoria de triunfadores ni de los subversivos ni de los contrasubversivos, sino la memoria de las víctimas de esa confrontación, y esa es la función que cumple el LUM en respeto de los derechos ciudadanos.

¿Cómo construir memoria colectiva entre tantos ataques?

Bueno, siempre hay ataques y lo que hemos hecho es publicar una colección de 12 volúmenes de Narradores de memorias [una colección de 12 libros testimoniales de víctimas del periodo de violencia 1980-2000 en el Perú] y acabamos de publicar un nuevo volumen que se llama Memorias de dolor y resiliencia. En ese volumen decimos que sí recordamos los momentos de dolor, pero para ponerlos en el pasado y asumir un presente diferente, sin cambiar el pasado, guardando la memoria.

Eso es un acto de conciencia que han hecho muchos países y que aquí, en el Perú, lo ha hecho un gran sector de la población. Ninguna población podría vivir en Ayacucho si no resuelven el problema de la confrontación. Ayacucho estaba partido en mitad subversivos y mitad contrasubversivos y, después, tuvieron que hacer una cura de conciencia, ellos lo llaman pampachanakuy, la ceremonia del perdón. Esa ceremonia del perdón es la que deberíamos trasladar a todos los peruanos y no estar negando realidades innegables.

Porque un grupo de políticos cuestiona, incluso, el uso del término conflicto armado interno.

No, no hay discusión en eso. Conflicto armado interno es un término jurídico internacional usado por Naciones Unidas y se usa en un periodo de justicia transicional. En el Perú hubo un conflicto armado interno, ese es el término que usó la Comisión de la Verdad y que usan muchos juristas y muchos entendidos en la materia. El otro término, lo que usa el Lugar de la Memoria, es “años de la violencia” porque, evidentemente, hubo violencia, pero los otros sectores hablan del terrorismo. No podemos ocultar las cosas por el uso de categorías que diferencian a unos de otros, pero creo que técnicamente todos usan el término conflicto armado interno, en Colombia, en Chile, Argentina.

Ese mismo sector de políticos señalan que la narrativa del LUM debe ser más balanceada, pero los hechos y la verdad no pueden ser el resultado de un consenso, son los hechos los que se narran.

La Comisión de la Verdad no tomó partido por nada, que yo entienda. Por eso, es de la verdad. Antes, en la Comisión de la Verdad, se hablaba mucho de los actos subversivos, de los actos terroristas de la subversión y después se vio que era mucho más complejo y que el término era conflicto armado interno porque habían fuerzas en conflicto, armadas, y que usaban métodos terroristas, como el MRTA y Sendero Luminoso; y, eso, creó una respuesta contrasubversiva, se crearon comandos políticos militares en Ayacucho y en otras regiones, el poder civil caducó. Eso es un tema muy complejo que los espectadores de OjoPúblico sí lo deben saber. Los invito a que vengan aquí al Lugar de la Memoria para que puedan hacer una reflexión, todas las guerras son enormemente complejas y dejan enormes huellas en los cuerpos y en las almas de las personas.

El Perú está marcado por las dos décadas de violencia y, cuando digo el Perú, me refiero a la nación peruana, a los que integramos el país. No todos conocemos los hechos, pero todos lo podemos imaginar, hay 20.000 desaparecidos, a muchas familias no nos ha afectado esas desapariciones y lo que tenemos que cultivar en los próximos años es la empatía con todos ellos que fueron las víctimas de la violencia, ponernos en el lado de ellos, asumir su congoja, su dolor.

CONFLICTO ARMADO INTERNO ES UN TÉRMINO JURÍDICO INTERNACIONAL USADO POR NACIONES UNIDAS».

Desde la historia se asume que la memoria histórica de un país ayuda a entender el presente y planificar el futuro. Dos décadas después de la recuperación de la democracia y de un periodo tan violento como el del conflicto armado, en Perú 49 personas han muerto en las recientes protestas, ¿Cómo entender estos círculos de violencia?

No sé eso, lo único que sé es que el informe de la Comisión de la Verdad (con sus nueve volúmenes) esclarecía los hechos, pedía justicia para las víctimas y reparación. Nadie pertenece políticamente en campos donde tomaron decisiones hace 20 años o hace 40 años, son muy pocos los que persisten de manera dogmática en sus puestos, yo creo que hay una gran transformación en el país y me parece que eso es muy positivo.

¿Cuál es actualmente el mayor desafío del LUM?

El desafío es material también. Hay una estructura que queda pequeña para el funcionamiento del LUM, es necesario una ampliación del 20% de su infraestructura; en segundo lugar, la renovación de sus equipos; y, en tercer lugar, una serie de exposiciones museográficas que tengan que ver con la misión del LUM, y recordar la década de la violencia, y enfrentarse a esta nueva realidad del 2024, que se conmemora el Bicentenario de las batallas de Junín y Ayacucho. Y nos interesa Junín y Ayacucho por varias razones. Una de ellas es porque los peruanos sí pudieron unirse en Junín y Ayacucho; y la segunda es porque no solamente se unieron los peruanos, se unieron los latinoamericanos para terminar con el dominio colonial, entonces eso fue un gran ejemplo de la historia latinoamericana en función de las repúblicas independientes. Yo creo que el Perú no debe olvidar nunca su independencia y su instalación de la República; y creo que eso es una lección que debemos recordar además de recordar nuestro conflicto armado interno.

El artículo completo se encuentra en el siguiente link: https://ojo-publico.com/politica/no-olvidar-para-que-la-memoria-se-convierta-un-derecho-ciudadano

Foto: OjoPúblico / Giuseppe Vicente