Hoy nos acercamos desde REHUNO Salud a conocer a  AMANI , una iniciativa de acompañamiento en duelo que coordina Noelia Correa Landaluce, terapeuta especializada en duelos y comprensión emocional.

Noelia es una mujer comprometida con las decisiones y los compromisos que adquiere y las relaciones que establece. Su risa contagiosa ayuda a suavizar los problemas, es agradecida y sabe ver la belleza en todo. Su presencia aporta serenidad en momentos complicados, bien en su silencio o a través de sus palabras.

Ella nos dice que después de muchos años de formaciones de varios tipos, de experiencias vitales y de mucha reflexión ha descubierto su verdadero propósito.

¡Hola Noelia! ¿Nos puedes contar un poco que es  AMANI?

Amani es el resultado de mi experiencia, del camino vital recorrido hasta ahora, y que me ha dirigido de una forma o de otra al proceso de final de vida, y a los múltiples procesos de duelo vividos durante nuestra vida. Amani incluye la palabra amar, ama (madre en euskera), paz en swahili… Amani es todo eso y más.

¿Qué es para ti acompañar en el proceso de duelo? 

Acompañar en el duelo o en el proceso de morir requiere de profundidad, de una sabiduría interior y de mucha amabilidad. Acompañar lleva implícito grandes dosis de serenidad y muchísima compasión. Acompañar requiere templanza y supone centrarme en la otra persona, colocarme a su lado cuando sufre y ofrecerle mi presencia y mi atención plena, y una ayuda fundamental y concreta a través de la escucha y el respeto, independientemente de mis creencias o ideas.

¿Con qué actitudes o herramientas cuentas para llevarlo a cabo?

Con gran templanza para acompañar desde el corazón con empatía, amabilidad y compasión. Y con un trabajo personal en mí misma, para evitar que mi experiencia y mis aprendizajes interfieran y se proyecten en la persona en duelo.

Siento que cada uno de nosotros tenemos un don y que a través de una escucha profunda de nuestro ser, podemos llegar descubrir cómo ponerlo al servicio del prójimo. En mi caso, mi interés por la muerte y el más allá se remonta a mi niñez, cuando empecé a leer libros y a buscar explicaciones a la muerte, y sin saberlo en ese momento, también a la vida.

¿Cómo realizas tu trabajo?

Me gustaría puntualizar que el duelo requiere de una gestión emocional, y que la comprensión de las emociones, y la gestión del estrés en nuestro día a día juega un papel fundamental para elaborar un duelo saludable.

Además de terapias individuales, hago formaciones, talleres y charlas sobre el duelo, la comprensión emocional y la gestión del estrés para adolescentes y adultos. Son eminentemente prácticos, pues soy firmemente defensora de que únicamente a través de la experiencia asimilamos verdaderamente el conocimiento que tantas veces se queda a nivel intelectual; y utilizo en muchas de las dinámicas una tecnología innovadora, original y silenciosa.

Noelia Correa en una de sus formaciones con jóvenes

¿Cuándo empezaste con el acompañamiento en duelos?

Me gusta esta pregunta pues me ha hecho reflexionar y hacer un viaje al pasado: cuando echo una mirada hacia atrás, me doy cuenta de que siempre he estado acompañando de una forma u otra a personas de mi entorno, más cercanas o menos, que se abrían a mí y me mostraban su sufrimiento. De una forma intuitiva, y con una gran empatía natural, puedo decir que llevo acompañando toda mi vida.

Hace poco menos de diez años, decidí formarme de una manera más académica, y aunque la esencia en mi forma de acompañar no ha cambiado especialmente, es cierto que he adquirido nuevos recursos y mi acompañamiento es más sabio.

¿Qué es lo que te motiva para realizar esta labor de acompañamiento?

Me motiva algo muy profundo, que no puedo explicar de forma racional. Cuando acompaño, sea como sea, siento que mi vida tiene sentido, estoy en paz, con la certeza de estar cumpliendo con mi propósito vital. Siento que cuando llegue el momento de dejar este cuerpo, el haber acompañado a otros me permitirá hacerlo con la tranquilidad de haber cumplido con mi misión de vida. Me motiva la serenidad que me embarga, y la alegría que me acompaña.

¿Y, desde que empezaste, qué has aprendido de esta experiencia de acompañamiento al final de la vida y en duelos?

He aprendido muchísimas cosas de todas las personas que se han cruzado en mi camino, y a quienes les estoy profundamente agradecida, y me quedo con dos:

Que la vida es impermanencia, y que la incertidumbre no significa que haya nada que temer. Es más, todos los seres humanos merecemos poder decidir cómo abordar la vida y cómo afrontar ese gran misterio que es nuestra propia muerte. Para mí, eso es la verdadera libertad y responsabilidad real.

Que priorizar es uno de los ingredientes principales para vivir una vida sin arrepentimientos. En esta sociedad, con tanta información, tendemos a perder de vista lo verdaderamente importante. Es necesario encontrar espacios o momentos frecuentes para reflexionar y poner las prioridades en el orden adecuado.

¿Qué cambia en las personas que pueden trabajar el duelo acompañadas por alguien como tú?

Menuda pregunta, me ha hecho sonreír… quizás deberían contestar a esta pregunta las personas a las que he acompañado.

De forma general, diría que los duelos de cualquier persona acompañados por mí o por colegas especializados, y siempre que la persona doliente esté dispuesta a transformar esa experiencia con trabajo por su parte, aportan cierta serenidad, nuevas perspectivas, comprensión en algunos casos, y una aceptación que les permite continuar con su vida, y lo más importante, vivirla.

¿En dónde, en qué ciudad y/ o centros,  llevas adelante tu proyecto o labor o trabajo? 

Aunque soy del norte de España, me considero malagueña de adopción, y es en Málaga principalmente en donde llevo a cabo mi labor.

¿Qué piensas de la muerte?

Que no existe. Y no lo pienso, porque si lo pensara, probablemente mi respuesta sería otra. Es más un sentir, una certeza muy profunda que no tiene ninguna explicación, y menos racional.

¿Qué piensas de la vida?

La vida es una oportunidad escogida por nuestra alma para acercarnos a la verdadera humanidad. Y lo hacemos a través de un trabajo sobre nosotros mismos, que consiste en tomar conciencia, en quitarnos nuestra armadura oxidada y aprender de cada experiencia, asumiendo nuestra responsabilidad en todo lo que hacemos y dejamos de hacer, para ponernos al servicio del prójimo y, a través de dicho servicio, compartir nuestra esencia con el mundo.

Yo agradezco con alegría, cada mañana, la oportunidad de despertar a un nuevo día para seguir avanzando en el camino que he escogido.

 

Muchas gracias Noelia, ha sido muy lindo compartir contigo esta cálida y significativa charla.

Gracias a vosotros!