Javier E Belda – IHPS

El Psiquismo

El paso del Cromañón al Homo Sapiens marca el cambio de la forma mental y una nueva manera de estructurar el mundo y los fenómenos de conciencia. Cambia la estructura básica del psiquismo.

En todo momento evolutivo hay transformación, tanto del medio como del ser vivo. He aquí una paradoja interesante: la estructura para conservar su unidad, debe transformar al medio y transformarse también a sí misma.

Sería erróneo pensar que las estructuras vivas cambian y transforman sólo al medio ambiente, ya que este medio se complica crecientemente y no es posible adaptarse manteniendo la individualidad tal como ha sido creada en su comienzo. Este es el caso del hombre, cuyo medio, con el paso del tiempo, deja de ser sólo natural para ser además social y técnico. Las complejas relaciones entre los grupos sociales y la experiencia social e histórica acumulada, ponen un ambiente y una situación en la que va a ser necesaria la transformación interna del hombre. Tras este rodeo en el que la vida aparece organizándose con funciones, tropismos y memoria para compensar un medio variable, y así adaptarse crecientemente, vemos que es necesaria también una coordinación (por mínima que fuere) entre estos factores, y para la orientación oportuna hacia las condiciones favorables de desarrollo. Al aparecer esta mínima coordinación, surge el psiquismo como función de la vida en adaptación creciente, en evolución.

La función del psiquismo consiste en coordinar todas las operaciones de compensación de la inestabilidad del ser vivo con su medio. Sin coordinación, los organismos responderían parcialmente sin completar las distintas partes compositivas, sin mantener las relaciones necesarias y, por último, sin conservar la estructura en el proceso dinámico de adaptación. [1]

File:Comparison of skull features of Homo naledi and other early human species.jpg – Wikimedia Commons

En un momento en el que aumentó la complejidad del medio para el individuo, surgió el psiquismo en compensación del desequilibrio. Ahora la humanidad como conjunto está en peligro (experimentamos una necesidad profunda) y por tanto algo nuevo debería surgir.

La Singularidad podría representar una oportunidad para producir un salto de nivel de conciencia en este momento.

En los comienzos de la pandemia del Covid19 muchos pensaron: esto es una oportunidad para que el mundo cambie. Lamentablemente no cambió sustancialmente; el sistema macroeconómico creció de manera vertiginosa haciendo más ricos a los ricos. Con la pobreza más aguda y generalizada, se perdió libertad. Todos los problemas de carácter humano empeoraron con la pandemia, aumentando la incertidumbre sobre el futuro.

Desde hace tiempo, mucha gente de países empobrecidos, postergados, devastados, está sintiendo que no vale la pena vivir la vida que le ha tocado y que es preferible exponerse a morir subiéndose a una patera en la negrura de un océano tenebroso.

Frente a ello, todavía no se habla de una nueva legislación internacional para equilibrar el mundo y proveer de recursos a aquellos a los que se continúa arrebatando las materias primas.

Pixabay

Ante los avances de la inteligencia artificial y el desarrollo ultra-tecnológico diversas voces se están planteando que la ética es la cuestión fundamental. El mundo del futuro dependerá de cómo se esté programando –con qué criterio ético– postula el científico José Ignacio Latorre. Y muchas otras voces se están levantando en diversos campos. Todos coinciden en que una civilización altamente desarrollada deberá ser humanista, pero como bien sabemos el poder mundial está en las antípodas del humanismo.

Llegamos en nuestro tiempo a una extraña situación en la que debemos desarrollar a fondo la investigación en todas las áreas y aún falta por resolver lo más básico de la etapa anterior.

El límite de la Singularidad está referido al mundo cortoplacista del rédito inmediato que tiende a su extinción, mientras que algo nuevo emerge. Entonces, de cada uno depende ponerse en la frecuencia correcta. De ello se desprende el surgimiento de una nueva espiritualidad. Se trata de un acto lanzado con muchos interrogantes, cuyo fin no es apresar una idea, sino un acto de conciencia abierto que resuene internamente con el Universo.

Wikimedia Commons: Supernova termonuclear 1-A
File:Explosions — Large and Small.gif

Sistemas binarios

En el artículo 3 hicimos referencia a la regla de la variedad redundante de Akop, la diversidad interna excedente de Alexander y de la ley de superación de lo viejo por lo nuevo de Silo.

Lo que tienen en común estas visiones es que aparece algo nuevo en el punto de la Singularidad, momento en el sistema se encuentra colapsado al extremo.

Ahora nos plantemos, no ya la emergencia de algo postergado en el viejo sistema, sino el surgimiento de algo nuevo proveniente de otro sistema que, en interacción con el primero, produce una nueva síntesis y salto evolutivo.

Un ejemplo de este proceso (de sistema binario) lo podemos observar en las supernovas.

En el universo original, tras el Big Bang se pudieron crear únicamente átomos de hidrógeno, helio y unas trazas de litio. Para seguir su evolución se formaron las estrellas primordiales. La estrella, igual que el átomo, tiene un núcleo y una envoltura.

En ella todo es cuestión de equilibrar dos fuerzas: por un lado la gravedad, que es lo que hace que se compacte el material (va a tender a apretarlo todo) y por otro lado, la energía nuclear de fusión que lo que produce el efecto contrario, una presión hacia afuera de la estrella. Esta fricción entre estas dos fuerzas colosales genera un aumento de la temperatura que produce los diversos elementos químicos de la tabla periódica.

Para fusionar el carbono se necesitan 15 millones de grados Kelvin. No cualquier estrella puede alcanzarlos, ha de ser una estrella realmente grande, de lo contrario un núcleo inerte de carbono hará colapsar a la estrella.

Pero igualmente cuando el proceso de combustión ha generado el hierro la estrella llega al límite porque el hierro es un elemento muy estable y entonces cuando la estrella intenta fusionar el hierro en vez de aumentar su energía se produce una pérdida. Cuando la estrella tiene un núcleo de hierro que no puede fusionar le quedan 6 segundos de vida. Se produce en ese instante una supernova de colapso gravitatorio.

El desequilibrio hace que los elementos de la tabla periódica sean lanzados al espacio exterior.

A partir de ahí se necesitan otros procesos para completar la tabla periódica de los elementos del universo. Para ello se necesita un sistema binario de dos estrellas.

A veces hay otra estrella cercana, una enana blanca, que absorbe todo ese material que esta expulsando una estrella tras su colapso gravitatorio.

En estas condiciones se puede producir una supernova termonuclear 1-A. La estrella crece mucho y da material aceleradamente a la enana blanca y esta explota debido a la reacción termonuclear en cadena. Así se genera el oro, por ejemplo, todo el que existe en el universo, bajo condiciones muy especiales y extremas Y lo que es más importante, allí se están gestando los componentes básicos de la vida. [2]

 

IHPS. Ermita de Punta de Vacas, Aconcagua

 

Proyección del nuevo humanismo universalista

En el actual siglo XXI la humanidad está enfrentada a la necesidad de resolver su proceso conjunto.

Si bien la inteligencia y la inventiva de la especie ha ido en aumento, todavía no se ha configurado un espíritu común en los seres humanos del planeta. Está instalado un gran campo de resistencia.

Todavía hay una fuerte tendencia a la pugna por los recursos. Las miras son muy cortas y aparentemente existe un gran temor por todo. Hay un temor a los otros humanos desde tiempos de los homínidos, que implica la defensa y el ataque. Además, hay un temor a la propia existencia que se expresa en la negación del plano trascendental. Aquello que se aleja de lo inmediato –del sustento en la costumbre– resulta inquietante.

El temor a la incertidumbre se manifiesta en forma de rechazo a ascender en los niveles de conciencia. Se buscan salidas rápidas. En casos extremos se desciende profundamente hacia la deriva de producir desastres y crímenes con fundamentos irracionales, religiosos y paranoicos.

En ese espacio puedes espantarte por el paisaje desierto e inmenso y por el aterrador silencio de esa noche transfigurada por enormes estrellas inmóviles. Allí, exactamente sobre tu cabeza, verás clavada en el firmamento la insinuante forma de la Luna Negra… una extraña luna eclipsada que se opone exactamente al Sol. Allí debes esperar la alborada, paciente y con fe, pues nada malo puede ocurrir si te mantienes calmo.

Podría suceder en tal situación que quisieras arreglar una salida inmediata de allí. Si tal ocurre, podrías a tientas encaminarte a cualquier lugar con tal de no esperar el día prudentemente. Debes recordar que todo movimiento allí (en la oscuridad), es falso y genéricamente es llamado “improvisación”. Si, olvidándote de lo que ahora menciono, comenzaras a improvisar movimientos ten la certeza que serías arrastrado por un torbellino entre senderos y moradas hasta el fondo más oscuro de la disolución. [3]

Más allá del campo de resistencia, también se observa en simultáneo una tendencia evolutiva en muchos campos.

El pensamiento siloista, que surgió en la segunda mitad del siglo XX, aportó un enfoque neo-humanista a la cuestión de la evolución. Este pensamiento tuvo repercusiones en el ámbito político, social, espiritual, etc. Y en el momento presente tendería a manifestarse en el terreno del conocimiento en un sistema donde los pilares del saber se resquebrajan.

Durante la edad moderna la humanidad creyó que se había emancipado del ser humano primitivo, configuró todo un sistema de creencias encubiertas en el pensamiento racional.

En consonancia con estas limitaciones, la ciencia basada en el pensamiento analítico/racional ha sido muy pobre a la hora de entender nuestros complejos sistemas sociales y económicos y permitirnos gestionarlos eficazmente. La psicología científica sólo ha aportado conocimientos simples y triviales sobre el funcionamiento real de cómo funciona nuestra mente. Y el desajuste entre el pensamiento científico lineal y los complejos ecosistemas que constituyen nuestro entorno natural está amenazando nuestra existencia: la ecología científica se ha mostrado incapaz de comprender y predecir las complejas repercusiones de nuestras acciones en el mundo natural. [4]

El Tíbet

Aspiramos a una inspiración profunda, a una comprensión lúcida. Inspiraciones que aparecieron en meditadores obsesivos, a veces repentinas, a veces soñadas… Cuando ocurren estas comprensiones es como si su sentido viniera del futuro en un momento en el que el pensador está suspendido, en situación de equilibrio y, de pronto, surge el fenómeno de una comprensión súbita; la mística a lo largo de la historia ha dejado esta huella.

Otra gran fuerza que puede ser movilizada es la fe en el futuro. El tema de la fe es esencial en el pensamiento científico. Esto quedó claro durante el siglo XX, cuando la ciencia comenzó a resultar muy poco intuitiva. Sin fe en las teorías más increíbles, no hubiera sido posible desarrollar las grandes máquinas de investigación y experimentación que hoy se despliegan a lo largo del planeta y fuera de este.

¿Hay una intención evolutiva en el Universo? ¿Es el ser humano susceptible de ser iluminado? Esto necesita ser planteado y experimentado.

Un primer paso sería lograr un estilo de vida más o menos correcto, solidario, compasivo, altruista, armónico y feliz como un gran logro de la humanidad, y otra, afrontar con valentía la necesidad de ser iluminados por el propósito creativo del Universo. Posiblemente lo uno no se podrá sin lo otro, así que sería más bien un proceso simultáneo.

En el artículo citado anteriormente, John E Stewart sostiene que las capacidades asociadas a la iluminación son de importancia crítica para adaptarse y evolucionar en el futuro.

Dos de estas capacidades son: la autoevolución (i) la capacidad de un organismo u organización de liberarse de los dictados biológicos y culturales de su pasado evolutivo, de modo que pueda elegir evolucionar en cualquier dirección necesaria para beneficiar su futuro evolutivo; y (ii) la sabiduría meta-sistémica: la capacidad de un organismo u organización para desarrollar modelos mentales de las interacciones entre él mismo y su complejo entorno y de utilizar estos modelos para identificar acciones que sirvan para su futuro evolutivo.

El desarrollo de estas dos capacidades es esencial para que los procesos vivos que surjan en cualquier planeta participen con éxito en la evolución futura de la vida en el universo. La humanidad se acerca rápidamente a circunstancias que exigen el desarrollo de estas capacidades individual y colectivamente.

[…]La sociedad global desarrollará la capacidad de moverse, de ampliar su escala hasta la del sistema solar y luego a la galaxia y más allá, para remodelar su entorno físico, para tener un impacto físico en los acontecimientos externos a ella, de formar intenciones, de establecer proyectos y objetivos a largo plazo para la organización, de comunicar y de hacer que la gente se sienta bien. [5]

 


[1] Silo. Apuntes de psicología. Ulrica Ediciones, Rosario, 2006.

[2] El sistema binario SVS 13, formado por dos embriones estelares con una masa conjunta similar a la del Sol, se encuentra a unos 980 años luz de distancia en la nube molecular de Perseo. Las dos estrellas del sistema se hallan muy próximas una de la otra, con una distancia de sólo unas noventa veces la que existe entre la Tierra y el Sol.

Este disco muestra una estructura espiral que está alimentando de materia a los discos individuales, y en todos ellos podrían formarse en el futuro sendos sistemas planetarios. Se trata de una clara evidencia de la presencia de discos alrededor de ambas estrellas y de la existencia de un disco común en un sistema doble.

El trabajo ha permitido estudiar la composición del gas, polvo y materia ionizada en el sistema y, además, se han identificado alrededor de ambas protoestrellas casi treinta moléculas diferentes, entre ellas trece moléculas orgánicas complejas precursoras de la vida. «Esto significa que, cuando se empiecen a formar planetas alrededor de estos dos soles, los componentes básicos de la vida estarán allí». Díaz-Rodríguez

[3] Silo. Obras Completas vol.1. Humanizar la Tierra. La mirada interna. Ediciones Humanistas. Madrid. 1998.

[4] John E Stewart. Iluminación y la evolución del mundo material. Spanda Journal, Vol. VII, 2017, 1, pp 107-111.

[5] Ibid.


PRIMERA PARTE: Singularidad: Fundamentos (1ª parte) (pressenza.com)
SEGUNDA PARTE: Singularidad: Atractores y escenarios (2ª parte) (pressenza.com)
TERCERA PARTE: Singularidad: Representación (3ª parte) (pressenza.com)

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