A pesar de que el clima errático y las temperaturas extremadamente altas aumentan las plagas y afectan a las cosechas, una combinación de métodos tradicionales innovados y manejo integrado de plagas, mediante cultivos intercalados y en multicapas está ayudando a los agricultores de dos distritos de India a afrontar estos impactos del cambio climático.

Los distritos de Ahmednagar y Aurangabad, en el estado occidental de Maharashtra, son regiones semiáridas del interior de India. El primero se ubica en una zona propensa a la sequía y lluvias irregulares, mientras el segundo se ubica en la región de Marathwada, que directamente carece de agua.

La temperatura máxima media en esta parte de India es alta y la zona sufrió graves sequías en 2012 y 2014. Además salvo el Godavari, no hay ríos perennes en la región.

Como resultado, los agricultores lo pasan mal durante los meses del verano boreal, tratando de evitar que el suelo se agriete por el intenso calor. Las lluvias son erráticas, y las cada vez más intempestivas agravan la aparición de plagas.

Sin embargo, ambos distritos son líderes en la producción de legumbres, maíz y garbanzos.

Dado que estos cultivos son susceptibles a los pulgones y a los barrenadores de vainas, las altas temperaturas y las lluvias irregulares que ha traído el cambio climático han hecho que los agricultores recurran a un mayor número de productos químicos para controlar las infestaciones de sus plantas.

Pero una de las soluciones que han encontrado a estos problemas los productores de estos distritos ha sido el de la agricultura multicapa con métodos orgánicos naturales, la gestión integrada de plagas y los cultivos intercalados.

Y el éxito ya es perceptible entre los campesinos que han adoptado esta combinación de técnicas en sus parcelas, según comprobó IPS cuando se desplazó a varios asentamientos rurales desde Pune, una ciudad del estado de Maharashtra que es la séptima más poblada de India.

La reducción gradual de agroquímicos en sus explotaciones los últimos tres años, los agricultores optan ahora por la agricultura ecológica y natural, con la ayuda de los conocimientos técnicos de la organización no gubernamental india Watershed Organization Trust (WOTR, Fideicomiso para la Organización de Cuencas Hidrográficas) y de los científicos de WOTR-Centro para la Resiliencia al Clima (W-CRES, en inglés).

El diseño incorpora una variedad de verduras y frutas plantadas en un espacio limitado. Esto significa utilizar árboles y plantas de distinta altura y tiempo de maduración diferente junto a otros, de modo que cada uno es interdependiente del otro.

Las plantas más pequeñas crecen bajo el dosel de los árboles altos y rinden bien, incluso cuando los árboles frutales altos se disparan hacia el sol. También se garantiza una sombra adecuada en los meses de verano para mantener las fincas frescas y propicias para el crecimiento.

El consumo de agua se mantiene al mínimo mediante un aspersor de lluvia que recorre la parcela.

El método también utiliza la gestión integrada de plagas para controlarlas mediante la elección de las plantas adecuadas en un grupo, y pesticidas naturales, sin utilizar ningún agroquímico.

Una gestión integrada de cultivos y plagas

Nitin Kumbhar, investigador principal de W-CRES, y Satish Adhe, investigador junior, explicaron a IPS en Pune, donde WOTR tiene su base, que la gestión integrada de plagas funciona a varios niveles.

“Opera a través de la elección de métodos naturales y orgánicos, trampas de feromonas naturales, cultivos intercalados (según una fórmula que hemos desarrollado), y el uso de fungicidas/pesticidas orgánicos que pueden ser fácilmente fabricados por los hogares agrícolas”, dice Kumbhar.

Se utiliza un diseño cuadrado simple, en el que los bananos se intercalan con la caléndula, el mango, el maíz y garbanzo negro (muy preciado en India), y las papayas se intercalan con la esa misma variedad negra de la leguminosa y guayabas.

Las cebollas, a su vez, se intercalan con jengibre; los tomates con espinacas y calabazas. El rábano se planta en una sola fila, mientras que la llamada calabaza de cresta, la hierba de limón (lemon grass) y el cilantro se cultivan en los flancos exteriores de las fincas.

El cilantro de tallo blando atrae a las plagas. Cuando es atacado, los tallos de cilantro afectados se desechan fácilmente. La caléndula destruye los nematodos (pequeños gusanos alargados) del suelo gracias a sus raíces alcaloides y protege los cultivos. También atrae a las polillas hembras que ponen huevos en la planta (dejando intactos otros cultivos). El maíz atrae insectos beneficiosos como el escarabajo mariquita, que se alimenta de los pulgones que destruyen los cultivos.

Esa gestión integrada de las plagas también incluye trampas de feromonas para atraer y matar a las más destructivas. Estas trampas pueden utilizarse contra insectos comedores de hojas, barrenadores de la vaina, cochinillas, pulgones, plagas chupadoras o moscas de la fruta.

Para todo ese sistema de cultivos controladores de plagas, es imprescindible que la plantación se haga en dirección norte-sur. “Esto permite que los cultivos tengan acceso al sol durante todo el día”, precisa Kumbhar.

Una vez que los agricultores prescindieron de las variedades híbridas y optaron por las tradicionales, hubo menos crecimiento vegetativo y menos ataques de insectos.

“Parte del problema de las variedades híbridas es el mayor crecimiento vegetativo y los tallos más blandos. Esto hace que sean atractivas para que las plagas las ataquen. Las variedades tradicionales son más resistentes y pueden soportar las temperaturas extremas que ahora son comunes debido al cambio climático. Los agricultores no pierden fácilmente sus cosechas debido a los ataques de las plagas”, asegura Kumbha.

Cambios productivos en las fincas

La productora Dipali Bankar, cuya familia posee una granja de 1,5 hectáreas en Ambelohol, una aldea del municipio de Gangapur, en el distrito de Aurangabad. Miembro de Savita Bachat Gat (grupo de microfinanciación de Savita), Banjar utilizó sus ahorros para ampliar las variedades cultivadas en la parcela familiar, utilizando el modelo multicapa.

“Antes cultivábamos algodón de junio a octubre, Jowar en verano, soja y gandules en los monzones, garbanzos y cebolla en invierno. La escasa disponibilidad de agua limitaba nuestras opciones”, explicó a IPS la agricultora.

En febrero de 2020, “seguí el consejo de los expertos de WOTR y me dediqué a la agricultura multicapa en cuatro ‘gunthas (400 metros cuadrados de nuestra tierra)’. Plantamos papaya, moringa, bananos, mangos, guayaba, limón, higos, tomates, berenjena, chile y caléndula”, explicó a IPS.

A pesar del impacto del confinamiento y cierre de actividades que provocó la pandemia de covid-19, la familia ganó una suma considerable con las frutas y verduras cultivadas. Los Bankar tuvieron su primera cosecha de chiles en abril de 2020 y han vendido una cantidad considerable cada 15 días, con lo que la familia ganó el equivalente a unos 200 dólares hasta ahora.

La papaya madura en nueve meses, mientras que las plantas de banano dan sus frutos en ocho meses, y las preciadas hojas y vainas de moringa están listas en siete meses. Con las primeras cosechas de estos cultivos, los Bankar ganaron ya unos 2600 dólares.

Pese a que los mercados estaban cerrados por la pandemia, la familia consiguió vender en las tiendas de comestibles locales y utilizó el resto para el autoconsumo. El marido de Dipali, Devidas Bankar, consiguió vender parte de sus productos en Surat y Mumbai, adonde viajó una vez que se flexibilizaron las medidas que restringían la movilización.

Devka Desai, de la aldea de Ambelohol, también en el municipio de Gangapur, en el distrito de Aurangabad, reconoció a IPS que fue muy escéptica sobre el cultivo en capas. Así que inicialmente experimentó con solo 100 metros cuadrados de su parcela, donde moringa, bananos, plantó papaya, limón, mango, higos, tomate, chile, berenjena, hierba de limón, espinacas, cilantro, y plantas de curry y acedera.

Pero las ganancias fueron tan sustanciales que pronto cambió su opinión sobre la agricultura multicapa.

Explicó que tan solo con la primera cosecha ella y su esposo, Krihna, ganaron más de 230 dólares y pudieron ahorrar.

Gracias a ese ahorro los Desai han podido dejar de alquilar los bueyes que usaban en la granja y ahora tienen una vaca y dos bueyes, con un forraje nutritivo y cultivado en su parcela, lo que ha ayudado a que la vaca produzca buena leche. “El ganado lo disfruta, como puedes ver”, dijo ella señalando a la vaca que devoraba el alimento en un cubo.

La familia decidió duplicar el terreno dedicado al cultivo en capas, contó la productora.

La productora Sangita Krishna Ballal y su familia se habían dedicado al monocultivo de algodón hasta hace poco. Pero ahora se sumaron a la agricultura multicapa, en unos 100 metros cuadrados de su finca, y los nuevos cultivos mejoraron de buena forma sus ingresos. Un gran éxito fue la hierba limón, que fabricantes de esencias aromáticas recogen en su finca.

Dipak Dattatraya Mandle y su esposa Mangal Mandle, de Mahandulwadi, en el municipio de Shrigonda, también en en el distrito de Ahmednagar, descubrieron que, aparte de otros logros, las caléndulas tenían especial éxito.

Muy usadas en las fiestas y rituales de India, estas flores anaranjadas superan los 2,6 dólares el kilo y durante la última temporada festiva, en septiembre y octubre, treparon hasta los 92 dólares.

Otro matrimonio, el de Kavita y Aruna Bhujbal utilizaron el dinero extra obtenido para comprar ganado.

“Ahora tenemos 20 cabras, además de nuestras dos búfalas, y siete vacas. Hemos vendido la leche a la central lechera local. La leche de cabra tiene una gran demanda”, dijo Aruna.

Otros campesinos desvían sus ingresos extras para diversificar sus opciones de subsistencia. Por ejemplo, Kausar Sheikh ha utilizado sus ganancias adicionales para ampliar su negocio de brazaletes, mientras que Mira Mahandule y Sangita Popat Birekar han empezado a criar cabras.

Una aplicación como ayuda

Para ello, la aplicación FarmPrecise, desarrollada por WOTR, ha sido de gran ayuda.

FarmPrecise, una aplicación multilingüe, ayuda a cada agricultor con consejos relacionados con la cantidad de agua, fertilizante, fungicida o pesticida que debe utilizar para cada cultivo y en qué intervalos. Los agricultores también reciben instrucciones sobre los brebajes orgánicos para estimular el crecimiento y mantener sus cultivos libres de plagas.

Por ejemplo, los agricultores utilizan harina de garbanzo, “jaggery (azúcar de caña tradicional no procesado, muy usado en India)”, estiércol y orina de vaca para fabricar un fertilizante orgánico. Para los pesticidas orgánicos utilizan también productos provenientes de cultivos tradicionales y desechos de su ganado.

Esta combinación de métodos tradicionales, probados en el pasado y ahora en el presente, y una muy moderna aplicación tecnológica está ayudando a los agricultores de esta parte árida de India a combatir y ganarle al cambio climático, el nuevo azote de la agricultura mundial.

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