RELATO

Esta frase se me aparece una y otra vez en la Clínica. Y esa dependencia emocional se manifiesta como una “necesidad” de pertenecer a algo o a alguien.

En general son pacientes adultos jóvenes, profesionales, independientes económicamente, exitosas/os, desenvueltos, se mueven en el mundo externo, se interrelacionan con mucha independencia.

Sin embargo en sus relaciones más íntimas, son muy dependientes; dependientes emocionales.

Esta dependencia emocional se logra ver con mayor claridad, una vez que la relación de dependencia se corta.

Como me decía una paciente, en un intento de aplicar una herramienta aprendida en la Consulta, que le “impediría” llamar a su “ex pareja toxica”. Me decía “Marisol… llegué a transpirar intentando manejar mis compulsiones, tiritaba… era como síndrome de abstinencia… pero lo hice”.

Hoy puedo observar en ella mayor fortaleza.

En estos temas, que son un temazo y que dan para profundizar muchísimo, reflexiono hoy.

Insisto… somos analfabetos emocionales.

Hay que revisar las emociones, no vaya a ocurrir que descubramos que no tenemos pena sino rabia, o rabia pero lo que tenemos es pena.

¡Eso solo para empezar!