TRAMPA. Las personas que se encuentran en pobreza extrema, aun con ayuda social, difícilmente podrán abandonar su condición.

Fuente: Rosa Chávez Yacila – OjoPúblico

Una gran diversidad de evidencia científica rebate el supuesto de que las personas pobres lo son porque no se esfuerzan lo suficiente. Entre las investigaciones destaca un estudio de 2021, realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que analiza y expone con rigor que las trampas de la pobreza sí existen. ¿Qué significa esto en una de las regiones más desiguales del mundo? OjoPúblico conversó con economistas y sociólogos sobre cómo la pobreza es sostenida por una estructura política, las desigualdades y el crecimiento. América Latina es una de las regiones que tienen mayor inmovilidad social: el estatus social de los padres se hereda casi completamente a los hijos.

l impacto que ha tenido la pandemia en la economía de los hogares y en la acentuación de la pobreza ha sido contundente. El 2020, uno de los años más duros de la crisis sanitaria, la pobreza monetaria en Perú, por ejemplo, aumentó 9,9 puntos y la pobreza extrema, un punto, respecto al 2019. Si bien, el 2021 ocurrió un efecto rebote, con un 4,4% de crecimiento en su PBI, distintos organismos internacionales indican que el 2022 habrá una desaceleración. En su lugar, enfrentaremos inflación y mayor desempleo.

Esta situación, también agudizó la desigualdad en el mundo. Un reciente informe de Oxfam, estima que entre marzo de 2020 y noviembre de 2021, los diez hombres más ricos del mundo han duplicado sus fortunas, mientras que 160 millones de personas han caído en la pobreza. Algunos logran acumular cantidades exorbitantes de dinero, pero otros apenas reúnen lo necesario para subsistir al día. Frente a ese panorama devastador hay quienes aún se cuestionan por qué si algunos consiguen crecer económicamente, hay otros que permanecen en la pobreza.

¿Es solo el esfuerzo o empeño suficiente?

Una de las investigaciones más recientes al respecto es Why do people stay poor? (¿Por qué la gente sigue siendo pobre), publicada en 2021 y realizada por un grupo de economistas de diferentes instituciones académicas de Estados Unidos e Inglaterra, como el Instituto Tecnológico de Massachusetts, London School of Economics o la Universidad de Berkeley. El estudio demuestra la existencia de lo que en economía se llama “trampas de la pobreza”, esto es, aquellas condiciones que impiden que las personas muy pobres dejen de serlo.

Para llegar a su principal conclusión, el grupo de investigadores observó durante 11 años alrededor de 6.000 hogares de los distritos rurales más pobres de Bangladesh. La mitad de estos recibió un incentivo de activos ―ayudas económicas para sus labores de ganadería y agricultura―. Luego de unos años, aquellos que eran pobres pudieron revertir su situación, mientras que quienes se encontraban en pobreza extrema no lograron el mismo objetivo.

LOS 10 HOMBRES MÁS RICOS HAN DUPLICADO SUS FORTUNAS EN LA PANDEMIA, PERO 160 MILLONES HAN CAÍDO EN LA POBREZA.

Según la investigación, aquellos hogares que partieron de la pobreza extrema, por más que aumentaron su ganancia de dinero con el transcurso de los años, no lograron cambiar de trabajos que les permitían vivir mejor. A diferencia de los que contaban con más recursos económicos: estos sí consiguieron, con el tiempo, trabajos vinculados al sector empresarial que les procuraron bienestar y desarrollo.

Para Ricardo Cuenca, psicólogo social, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y exministro de Educación, la visión que culpa a las personas pobres de su situación es, lamentablemente, hegemónica. “La mirada que responsabiliza a las personas pobres por su poco o mucho esfuerzo tiende a relacionar todo con el éxito”, dice a OjoPúblico. “Esa mirada es la que nos hace creer que no hay un conjunto de barreras estructurales asociadas a la salida de la pobreza, que son ajenas al esfuerzo individual”.

Por su parte, Oswaldo Molina, director ejecutivo de la Red de Estudios para el Desarrollo, considera que cuestionar a las personas pobres por su estado es simplificar un problema complejo. “En realidad las personas que se encuentran en pobreza extrema sufren una situación que los académicos llamamos la trampa de la pobreza”, comentó el economista.

OjoPúblico conversó con especialistas en economía y ciencias sociales para entender y explica lo que implican estas trampas de la pobreza y el mito del esfuerzo.

Las trampas sí existen

La coyuntura macroeconómica mundial se tornará más incierta y compleja en 2022, ha dicho la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La recuperación de empleo, que venía por buen camino el año pasado, será más lenta. Además de la inflación y la volatilidad cambiaria, persistirán, ha dicho la entidad, “los altos niveles de informalidad, desigualdad y pobreza”. Millones seguirán atrapados en la pobreza.

Las trampas de la pobreza, según los investigadores de Why do people stay poor? ―Clare Balboni, Oriana Bandiera, Robin Burgess, Maitreesh Ghatak y Anton Heil― han sido muy difíciles de probar empíricamente, debido a que son cambiantes y difíciles de delimitar. Por eso uno de los grandes aportes de su investigación es demostrar su existencia en la práctica.

Sin embargo, la literatura científica ha trabajado bastante sobre el tema, comenta el economista e investigador principal de GRADE, Hugo Ñopo. Por ejemplo, acerca de la creencia extendida de que la gente pobre no toma decisiones racionales o es “gente tonta” existe el concepto de «racionalidad acotada«, desarrollado por el nobel de Economía Herbet Simon. “Las personas toman decisiones de acuerdo a su situación. Quienes son afectados por la pobreza tienen en una situación limitada por las condiciones en las que viven y las oportunidades que tienen”, dice Ñopo.

Para tratar de explicar mejor dicho concepto el investigador pone un ejemplo hipotético. Una madre soltera que vive en un asentamiento humano, en un cerro de Lima, donde no llegan los servicios básicos. Ella y sus vecinos deben pagar mucho más por el agua y la luz, a diferencia de un vecino de una urbanización. Ese dinero que gastan de más les obliga, a su vez, a trabajar más tiempo para cubrir otros gastos. “Por lo tanto, no pueden invertir mucho en crianza, educación, esparcimiento, que les da una mejor calidad de vida y futuro”, explica.

Algo parecido sostiene Oswaldo Molina, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo. En cuanto a la capacidad de las personas en situación de pobreza extrema para revertir su situación, Molina hace referencia al “ancho de banda mental”, expuesto por Sendhil Mullanaithan y Eldash Shapir en su libro “Escasez: ¿por qué tener poco significa tanto?”.

“Cuando eres pobre debes vivir pensando en cómo sobrevivir. Todo tu ancho de banda mental está dedicado a la supervivencia. No a planificar o pensar otro tipo de acciones”, comenta Molina.

DESEQUILIBRIO. Perú aún es un país con marcadas diferencias entre los que más y los que menos tienen.

Mientras que en el libro de Mullainathan y Shapir se lee: “La escasez no solo implica pedir prestado en exceso o dejar de invertir. Nos pone en desventaja en otros aspectos cotidianos. Nos atonta. Nos hace más impulsivos. Debemos ingeniarnos para salir adelante con menos disponible, menos inteligencia fluida, y un menor control ejecutivo, lo cual dificulta mucho la vida”.

Molina trae a colación una comprobación que Mullainathan y Shapir realizaron durante la elaboración de su estudio. Siguieron a agricultores de caña de azúcar de la India, quienes reciben un único pago anual por sus cosechas, durante más o menos un año. Antes de la cosecha, cuando estaban en escasez de dinero, los agricultores rindieron mal las pruebas de inteligencia fluida y control ejecutivo. Mientras que, una vez realizada la cosecha y su pago, resolvieron mejor más respuestas de las evaluaciones.

Otro obstáculo que se presenta en el camino de las personas pobres es el de la limitación de la movilidad social, señala Hugo Ñopo. “Lamentablemente los países de América Latina estamos entre los que tienen mayor inmovilidad social. ¿Qué significa? Que el estatus social de los padres se hereda casi completamente a los hijos. Cuando esto sucede en sociedad, no hay mucho lugar para el esfuerzo. Este no sirve porque tu lugar en la sociedad lo determinará la riqueza de tus padres”, señala el especialista.

EL ESTATUS SOCIAL DE LOS PADRES SE HEREDA CASI COMPLETAMENTE A LOS HIJOS», AFIRMA HUGO ÑOPO.

Oswaldo Molina enfatiza en que estas situaciones se cumplen sobre todo para las personas en situación de extrema pobreza. Por eso, una de las primeras conclusiones del estudio Why do people stay poor? es que las personas en pobreza extrema necesitarán de grandes impulsos que les permitan cambiar de ocupaciones. Pues con incentivos pequeños, solo podrán elevar su consumo, pero no salir de la trampa de la pobreza.

Además, dicen Clare Balboni, Oriana Bandiera, Robin Burgess, Maitreesh Ghatak y Anton Heil, que las políticas de impulso a las personas en pobreza sí tienen efectos duraderos. Sobre todo para las personas que son pobres, más no pobres extremos. La clave está en generar el cambio ocupacional. También logran demostrar lo que otros estudiosos sostienen: “Las trampas de la pobreza impiden que las personas hagan pleno uso de sus capacidades y, de hecho, es el despilfarro masivo de las capacidades de las personas la tragedia clave de la pobreza masiva”.

Desigualdad y violencia económica

La desigualdad es una de las formas más contundentes de perpetuar la pobreza y sus trampas. Algunos de los datos más impactantes del informe de Oxfam revelan, por ejemplo, que los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3.100 millones de personas más pobres. O que, desde 1995, el 1 % más rico ha acaparado cerca de 20 veces más riqueza global que la mitad más pobre de la humanidad. O, también, que 252 hombres poseen más riqueza que los mil millones de mujeres y niñas de África, América Latina y el Caribe.

LOS 10 HOMBRES MÁS RICOS DEL MUNDO POSEEN MÁS RIQUEZA QUE LOS 3.100 MILLONES DE PERSONAS MÁS POBRES.

Acerca de la preocupación de los gobiernos por concentrarse en reducir la brecha entre unos y otros Ricardo Cuenca opina que: “Ha habido una preocupación por reducir la pobreza, pero no las desigualdades. Nos hemos puesto el mismo énfasis en acortar las brechas de la desigualdad”.

Estas desigualdades no solo acentúan la pobreza, según el informe de Oxfam, procuran la muerte de al menos una persona cada cuatro segundos. En algunos países, las personas en peor situación de pobreza tienen alrededor de cuatro veces más probabilidades de morir por el covid-19 que las más ricas.

“Quien dice que las personas son pobres porque quieren no reconoce en el otro la diferencia. No comprende que existe una racionalidad para su situación. Es una actitud de desprecio y exclusión social. Y muestra cómo en el Perú subsisten narrativas que afirman la desigualdad”, concluye María Isabel Remy, socióloga y también investigadora del IEP.

Crecimiento versus bienestar

La situación de las personas que están en pobreza extrema no depende de sus capacidades, entonces los estados deben invertir. Pero en el caso de Perú, coinciden los especialistas entrevistados por OjoPúblico, se ha seguido el camino equivocado. Hay una mayor concentración en lo macro, por sobre lo micro.

Por ejemplo, una medición optimista del crecimiento económico es la de la recuperación del PBI del país durante 2021. O el aumento en Lima Metropolitana de la población ocupada en 20,8% a comparación de 2020, según el INEI. Sin embargo, el golpe en los bolsillos de los hogares es innegable. En 2021, también de acuerdo al INEI, la masa salarial, es decir el total de remuneraciones de los trabajadores dependientes e independientes, todavía estaba por debajo en 12,3%, a comparación de 2019. La gente sigue ganando menos dinero que antes de la pandemia.

En esa línea, Hugo Ñopo señala que existe una especie de desconexión entre la macro y microeconomía del país. Mientras que los grandes indicadores son positivos, millones de peruanos no disfrutan de dicho beneficio. “¿Cómo se construye ese eslabón faltante entre lo macro y micro? ¿Cómo se refleja ese crecimiento abstracto en dinero para los hogares concretos? Este resulta gracias al trabajo de los hogares, el 80% del presupuesto de los hogares se financia con recursos del trabajo. Este es muy importante para el bienestar”.

Sin embargo, para Ñopo los peruanos en situación de pobreza no pueden ser productivos en el mercado de trabajo, porque para ello necesitan un conjunto de condiciones que les permitan competir en igualdad con los demás. “Al mercado de trabajo llegan personas con distinta formación y bienestar económico en sus hogares y eso genera desigualdad”, indica.

CONFUSIÓN. Se ha confundido el crecimiento económico con el bienestar y desarrollo de las familias. Estos no existen en los hogares más empobrecidos.

Además, el mercado de trabajo de las dos o tres últimas décadas, sostiene el especialista, “ha sido disfuncional”. “Nos hemos vanagloriado de regiones del país que tenían pleno empleo, pero esos indicadores son muy precarios. ¿De qué sirve que la gente esté empleada, si al final del mes no generan ingresos para sostener una vida digna o un sueldo mínimo?, se pregunta.

Una postura similar sustenta María Isabel Remy, investigadora del IEP: “El país ha tenido un crecimiento impresionante, enorme, del PBI y del ingreso promedio. En ese contexto se ha registrado incluso una disminución sistemática de un porcentaje de pobres monetarios. Pero ni con el crecimiento hemos conseguido eliminar la pobreza monetaria”, sostiene. Este crecimiento económico, indica Remy, no incluye la demanda de empleo adecuado. “El crecimiento no incorpora de manera estable y satisfactoria nueva mano de obra, con acceso a todos los beneficios”.

MARÍA ISABEL REMY: EL CRECIMIENTO ECONÓMICO NO INCORPORA NUEVA MANO DE OBRA, CON ACCESO A TODOS LOS BENEFICIOS».

También resalta el caso de Ica y su crecimiento económico debido a la agroindustria. “Había empleo, sí, habían mejorado, también. Pero los trabajadores de la agroindustria tomaron las carreteras en diciembre de 2020, porque vivían en condiciones deplorables. Malas condiciones de habitabilidad”, sostiene Remy. O también resalta el fenómeno migratorio de retorno de casi 250.000 peruanos de las ciudades al campo, como una muestra de la precariedad de la bonanza económica.

“La gente que se fue porque vivía en una precariedad enorme, podían lograr ingresos más altos, incluso no ser contados como pobres”, dice la especialista. “Pero vivían con la soga al cuello o, como decimos, chapaleando en el barro”.

Por otro lado, el estudio Why people stay poor, de Clare Balboni, Oriana Bandiera, Robin Burgess, Maitreesh Ghatak y Anton Heil tiene que ser probado en otros entornos, para saber si es generalizable o no. Sin embargo, los investigadores sí aconsejan invertir en las personas más pobres. No necesariamente “capital físico”, sino también capital humano, educación universitaria, capacitación laboral. Estas inversiones son las que tienen un gran impacto en la vida de cualquier persona.

“Este documento destaca la importancia de ampliar las oportunidades para los pobres. Destaca la necesidad de repensar nuestro enfoque para abordar el problema de la pobreza global y, en particular, la importancia crítica de centrarse en políticas de bienestar que cambien las actividades laborales de los pobres”, se lee en la investigación.

Ilustraciones: Claudia Calderon / OjoPúblico

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