El 17 de septiembre, los presos políticos Edwin Espinal y Raúl Álvarez fueron absueltos de todos los delitos que se les imputaban y fue ordenada su puesta en libertad. Tres meses antes, el otro preso político Rommel Herrera Portillo fue liberado después de más de dos años de injusta reclusión.

Se trata, sin lugar a duda, de victorias populares que radican tanto en la experiencia y capacidades de los equipos legales de las víctimas y sus familiares, como en la solidaridad nacional e internacional que, de manera sistemática, ha acompañado la lucha por la justicia y contra la criminalización y la impunidad.

“Lo que nos queda clarísimo es la importancia de las articulaciones entre organizaciones. Se ha logrado un resultado importantísimo que nos alienta a seguir trabajando, con más fuerza, en la defensa de los derechos humanos”, dijo a La Rel, Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh).

“Es una victoria de los esfuerzos articulados y colectivos que tenemos en el país, que hunden sus raíces en las luchas contra la desaparición forzada, el olvido, la impunidad y para generar conciencia nacional y memoria colectiva”, agregó.

Oliva subrayó que la lucha para la liberación de los presos políticos es una lucha contra la estrategia de la dictadura de generar terror en la sociedad hondureña.

“La criminalización de activistas y defensores y su reclusión en cárceles de máxima seguridad responden al objetivo de golpear los procesos democráticos en Honduras, sembrado el miedo en aquellos que protestan y reclaman derechos”.

La defensora de derechos humanos recalcó también la importancia de las alianzas internacionales, como por ejemplo la campaña para la liberación de Rommel Herrera y demás presos políticos promovida por la Rel UITA, Cofadeh y el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos (MJDH) de Brasil.

“En esta búsqueda de alianzas tuvimos ese oportuno y certero encuentro con la Rel UITA, con la cual hasta llegamos a firmar un convenio estratégico de colaboración sobre el tema de derechos humanos.

Como Cofadeh estábamos ávidas de reafirmar lo que siempre hemos dicho, que las luchas se ganan con el concurso de toda la gente que tiene altos niveles de conciencia.

Este triunfo –continuó Oliva– es también de la decisión política de coordinar esfuerzos, de unirnos, de establecer alianzas nacionales e internacionales, aún más en estos tiempos donde nos enfrentamos a dictaduras y procesos criminales muy similares a los de los años 80”.

Falta camino por recorrer
La liberación de Edwin, Raúl y Rommel no significa que la lucha por la liberación de los presos políticos en Honduras esté terminada.

“Hay más casos que debemos acompañar todos, entre otros, el de los ocho defensores del agua y la vida de Guapinol y el de los dirigentes y defensores indígenas Víctor Vásquez y José Santos Vigil.

Defienden sus tierras, sus territorios, las aguas de los ríos y están siendo detenidos, encarcelados, agredidos, perseguidos, asesinados”, explicó la coordinadora de Cofadeh.

“Hay una criminalización de la exigencia y la protesta social que ya se ha hecho insoportable. Vamos a necesitar continuar estos procesos de demandas colectivas y articuladas”, concluyó.