En el marco de las jornadas «Utopías o distopías. Los Pueblos de América Latina y el Caribe ante la era digital», impulsadas desde el espacio latinoamericano caribeño Internet Ciudadana en conjunto con diversas organizaciones de la región, se desarrollan diversos procesos de formación sobre la orientación actual del sistema tecno digital para identificar alternativas y estrategias de lucha que logren expresar las reivindicaciones de la ciudadanía y las organizaciones populares y frenar el avance de las transnacionales de tecnología digital sobre nuestra autodeterminación.

En este contexto, la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-La Vía Campesina), uno de los movimientos sociales regionales que conforman e impulsan el proceso de Internet Ciudadana, invitan a una sesión formativa acerca de la “Relación existente entre la Soberanía Alimentaria y la Soberanía Tecnológica”.

El taller tendrá lugar en modalidad virtual el próximo Jueves 23 de septiembre (13 a 15 hora Paraguay, 11 a 13 hora CentroAmérica) y contará con la participación como facilitadora de Perla Alvarez, miembro de la Organización Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas del Paraguay (CONAMURI),  como invitadas a Silvia
Ribeiro y Verónica Villa, del Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC) de México y como moderadora a Blanca I. Ruiz, de República Dominicana, integrantes del equipo de Comunicación de la CLOC.

Soberanía alimentaria y soberanía tecnológica

Hacer un paralelo sobre la soberanía alimentaria y la soberanía tecnológica es un debate actual necesario debido a las nuevas tecnologías digitales que están surgiendo.

En este momento de crisis del capitalismo, las empresas se aferran de todo lo posible para extraer más plusvalía, más riquezas, algo intrínseco al sistema, acumular capital especulativo para tener
más ganancias y sacar provecho de las crisis. Las nuevas tecnologías digitales no tienen un propósito distinto a la extracción de plusvalía.

Todo apunta a que vendrán crisis más profundas en lo que se ha dado en llamar post pandemia. Es previsible una crisis alimentaria mucho más fuerte, no porque no haya producción de alimentos, sino porque la distribución de alimentos de las grandes empresas que monopolizan el negocio de la alimentación será aún más inequitativa, lo que desatará una crisis social mucho más profunda, con un agravamiento en el desempleo, en los problemas de salud pública, recrudecimiento de la violencia, mucha más pobreza, etc.

Es necesario tener presente la definición de Seguridad Alimentaria de la ONU, surgida en la posguerra, que se refiere a que todas las personas en cualquier parte del mundo, independientemente de la condición, de si hay guerra o desastres de alguna clase, tiene
derecho de alimentarse.

Esta es una definición importante, ya que el mundo está
preocupado por este proceso, pero la consecuencia fue que la agricultura pasó a admitir que se utilicen productos químicos, agrotóxicos y tecnologías muy agresivas para aumentar la productividad en los campos. El resultado es que el mundo continuó con hambre, pero las tecnologías corporativas llegaron para quedarse.

El concepto de seguridad alimentaria no resuelve el problema del hambre en el mundo porque la producción de calorías y nutrientes a granel se asignó a empresas transnacionales y multinacionales que dominan el proceso de producción, industrialización, transporte y comercialización de los alimentos.

Actualmente existen cuatro empresas internacionales que dominan el mercado: Bayer-Monsanto, Dupont-Dow, Syngenta-ChemChina y BASF que concentran más del 60 por ciento del mercado mundial de semillas, el 76 por ciento del mercado de agroquímicos y el 76 por ciento de casi todo el sector privado de la esfera productiva.

Así, toda la riqueza, y la distribución de todo el proceso agropecuario se concentra en unas pocas manos.

Al concepto de Seguridad Alimentaria la Vía Campesina le opone el de Soberanía Alimentaria. Este concepto se refiere a que toda comunidad tiene que producir y fortalecer la culinaria local para fortalecer la cultura propia de la alimentación, de la producción y
también que todo país tendrá que, de manera soberana, incentivar, financiar, investigar y buscar tecnología para producir en las pequeñas propiedades, de manera que la producción agrícola pueda ser sustentable y en convivencia con el medio ambiente.

Se tiene que producir para resolver el problema del mercado interno de cada país y para esto se debe resolver el problema de la concentración de la tierra y el dominio tecnológico de las
corporaciones.

En el contexto de la creciente digitalización de los procesos vitales, laborales, de salud, de educación, la Vía Campesina considera que la militancia tiene que dominar las tecnologías y técnicas de comunicación; y por ello garantizar que todas las comunidades tengan internet en las casas de las familias campesinas, como reivindicación política.

Construir una herramienta mundial popular de comunicación, para poder hacer paralelo a este monstruo corporativo es considerado por la organización determinante para la lucha de clases en el
mundo actual.

Otras preguntas surgidas y a profundizar en la sesión sobre soberanía alimentaria y soberanía tecnológica son cómo convertir las herramientas de opresión en herramientas para la lucha, cuál es la potencialidad de las tecnologías colaborativas, qué tan posible es desarrollar sistemas paralelos a escala global y cómo pensar escenarios de disputa de esa tecnología para los pequeños agricultores, que lleven a una sustentabilidad cada vez mayor.

Para solicitar el enlace a la sala virtual y participar del taller, escribir a clocomunicacion@gmail.com