En Afganistán, se reanudaron la mayor parte de las clases de secundaria sin la presencia de estudiantes mujeres, al tiempo que su destino permanece incierto bajo el nuevo liderazgo del movimiento talibán, que solo ordenó explícitamente que los estudiantes varones regresaran a las aulas. Algunos varones se negaron a asistir a clase hasta que se permita el regreso de todos los alumnos. Mientras tanto, el nuevo alcalde talibán de la ciudad de Kabul les dijo a las empleadas municipales que no fueran a trabajar. El domingo, mujeres activistas se manifestaron en Kabul frente al edificio que solía ser el Ministerio de Asuntos de la Mujer, una agencia gubernamental eliminada por los talibanes.

Taranum Sayeedi: “No pueden reprimir la voz de las mujeres afganas haciendo que las niñas se queden en casa, restringiendo su libertad y no permitiendo que asistan a la escuela. No pueden reprimir la voz de las mujeres de Afganistán. No pueden reprimir la voz de las mujeres de Afganistán convirtiendo el Ministerio de la Mujer en un Ministerio de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio”.

Mientras tanto, la cadena Al Jazeera informa que al menos siete personas murieron tras la explosión de una serie de bombas en Kabul y en la ciudad oriental de Jalalabad. El grupo armado Estado Islámico de Khorasán, también conocido como ISIS-K, se atribuyó la responsabilidad de los ataques.

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