Entrevistamos a la Dra. Lupita Ramos, académica e investigadora de la Universidad de Guadalajara, México, para ofrecerles a nuestros oyentes y lectores, un panorama del impacto de la pandemia en niñas y mujeres. Una perspectiva feminista de las consecuencias de la Covid 19, en la vida de niñas y mujeres de América Latina y Caribe.

Balance inicial

Este es un tema muy importante. Es urgente tenerlo presente en la mesa de las discusiones, no solamente acá en la radio sino que sea parte de la política publica de los estados, de los gobiernos porque fíjate que cuando comenzó esta pandemia nosotras, las organizaciones feministas, alertábamos desde el principio sobre el impacto diferenciado que podía tener para las niñas y mujeres en relación con los varones.

En un primer momento señalábamos el tema de la violencia porque ya lo veíamos venir. Desde América Latina estábamos viendo lo que sucedía en aquellos países donde comenzó la pandemia, estábamos viendo sobre todo en el tema de la violencia. Las medidas que se tomaron a tabla rasa sobre todo la restricción de movilidad y el confinamiento, se tomaron sin medir los efectos que esto podría tener en la vida de las niñas y las mujeres.

De inmediato comenzaron comenzaron a surgir los diagnósticos, análisis, estudios de lo que estaba ocurriendo allá, es decir el incremento que se dio de la violencia doméstica, las consecuencias del encierro de las niñas y las mujeres con el agresor, con el generador de las violencias, esto por supuesto comenzó a tener impacto.
Cuando comenzamos a leer lo que estaba ocurriendo en aquellos países alertamos a nivel regional acá en América Latina sobre esa situación e hicimos incluso pronunciamientos públicos desde diversas plataformas de organizaciones feministas, en las redes en las que estamos. Insistimos en que las medidas que se tomaran para la contención de la pandemia en América Latina y Caribe tendrían que ser diferenciadas, que ya estaba observándose lo que sucedía si no se tomaban.

No se hizo así y el impacto acá fue mayor todavía del que hubo en aquellos países porque acá la violencia estaba desde antes, es decir vivimos en una región desafortunadamente profundamente desigual y con altos índices de violencia de género, de violencia contra las mujeres y de feminicidios. Comenzamos a ver como se incrementaron las violencias de género en un 38%.

Estudios y datos

Yo quisiera comentarles algunos estudios muy completos que se han hecho desde diversas instancias. Por ejemplo, ONU Mujeres en un informe regional señala los impactos, implicaciones diferentes para mujeres y a hombres en la región. Lo primero que nos dice es que las mujeres están en la primera línea de respuesta, es decir profesionales sanitarias, cuidadoras, voluntarias asumen mayores riesgos físicos y emocionales. La saturación de los sistemas sanitarios y la falta de medios de protección, afectan a cuidadoras y cuidadores pero, dado que las mujeres son mayoritariamente quienes asumen los trabajos de cuidados no remunerados, la carga se les triplicó: se hicieron cargo del cuidado de las personas enfermas, se convirtieron en maestras de sus hijas e hijos y además, asegurar el aprovisionamiento de bienes básicos. Estas cargas que se incrementaron a las mujeres tuvieron un impacto físico y emocional en sus vidas.

Niñas y adolescentes

Hay sobre todo en dos ámbitos que a mí me gustaría resaltar. Uno es en el incremento del embarazo infantil forzado, el embarazo infantil que, obviamente, es forzado. Una niña no se embaraza porque sí, porque lo decide, porque está informada y quiere hacerlo. El embarazo infantil es siempre producto de violencia sexual. Ya América Latina y Caribe ocupaba el primer lugar en el mundo en el tema de embarazo infantil y adolescente. Con la pandemia, esta problemática se incrementó. Justamente las violencias que se viven en casa ocasionaron un mayor número de embarazos infantiles y adolescentes y esto, por supuesto, impacta de manera definitiva la vida de la niña.

El otro tema es la educación. La Unesco señala que están en riesgo mas o menos 11 millones de niñas podrían no volver a la escuela después de la crisis de Covid-19 y dentro de los factores que inciden en este no retorno, están justamente estas violencias que menciono. Hay otros elementos que están ahí presentes, el no acceso a la tecnología, la cuestión de los recursos, entre otros.
La Cepal también hizo un estudio es que las cifras y los datos que leemos son desgarradores porque nos hablan de que hubo un retroceso de 10 años, es decir de una década de estos pequeños avances que teníamos las niñas y las mujeres en torno a la igualdad, un retroceso de 10 años. Entonces, hoy no solamente se tiene que mirar cómo avanzamos sino cómo no retrocedemos y cómo recuperamos lo retrocedido también.

Bueno aquí no nos da el tiempo suficiente para hablar de todos estos impactos diferenciados, pero también en el tema económico, esta reducción que hubo en los ingresos de por si ya precarios en las niñas y mujeres de la región, impactaron sobretodo en las trabajadoras informales y las trabajadoras del sector doméstico. Otro tema es de las mujeres migrantes de las migrantes también, también como le afecto de manera diferenciada y como se incremento la discriminación, la xenofobia, la trata, problemas tan graves como la trata, la prostitución, también se incrementaron en este periodo.

Perspectivas

Yo les comento algunas de las recomendaciones que ya se han hecho. Hay acuerdo en que “no habrá respuesta efectiva al Covid-19 si no se abordan los impactos de las mujeres y no se integran las dinámicas de género en la respuesta”, como lo ha afirmado ONU Mujeres. En ese entendido, se han hecho y seguiremos insistiendo en algunas recomendaciones:

1- Asegurar la disponibilidad de datos agregados por sexo y análisis de género. Eso es importantísimo: saber cómo está impactándola COVID en niñas, en mujeres, en varones, en distintas edades por sexo, por género, etc.

2-Destinar recursos suficientes para responder a las necesidades de las mujeres y las niñas.

3- Evitar reducción de fondos de programas ya existentes. Ese es un grave problema osea como pretexto de atender la COVID de pronto programas ya existentes se vieron mermados en su atención y eso hay que tener mucho cuidado.

4-Asegurar la atención de las necesidades inmediatas de las mujeres que trabajan en el sector sanitario.

5-Adoptar medidas directas de compensación a trabajadoras informales incluyendo a trabajadoras domésticas y migrantes.

6- Garantizar la inclusión en los programas de trasferencias monetarias, promover estrategias especificas de empoderamiento y recuperación económica de las mujeres, como acceso a créditos, servicio financiero, tecnología, nuevos mercados. Hasta el momento, los programas que se están implementando en la región están encaminados a las empresas.

7- Asegurar la continuidad de servicios esenciales para responder a la violencia a las niñas y las mujeres y adoptar medidas que permitan asegurar el acceso a las mujeres migrantes y refugiadas a servicios de salud, empleo, educación, entre otros.

Desde las organizaciones y la ciudadanía

Yo creo que claro que nos toca a cada quien también poner nuestro granito de arena. Qué hacemos para denunciar las violencias, para tejer redes de apoyo alrededor de las niñas, de las mujeres y poder acompañar procesos de acceso a la justicia por ejemplo, de denuncia. Cómo tejemos desde la comunidad estas redes de apoyo para avanzar en torno a todas estas deficiencias que dijimos que están ocurriendo de las mujeres migrantes, de las niñas que viven violencia, que quedaron embarazadas, que hacemos?, nos toca hacer desde nuestro granito de arena que podemos aportar en donde estemos, como estemos, lo que podamos hacer te digo de denuncia de acompañamiento, de aporte comunitario, no solamente lo económico, lo intelectual también. Podemos brindar asesoría. Y en todo caso, es fundamental la problemática en su conjunto. Las niñas y las mujeres tienen un impacto distinto y las respuestas desde los Estados, gobiernos y sociedad, deben ser distintas.