Por: Stephanía Aldana Cabas

El departamento del Chocó podría convertirse en uno de los mayores productores de vainilla bajo un sistema agroforestal que protege al medio ambiente y provee de un sustento económico a las familias afrodescendientes de dos corregimientos del municipio de Bahía Solano que actualmente producen Vainilla aroma a Chocó, la esencia del buen vivir

Los habitantes de Bahía Solano, municipio del pacífico colombiano, le apuestan al cultivo de vainilla como un proyecto sostenible que les permite suplir algunas necesidades, sin afectar la selva húmeda que les rodea.

La vainilla es uno de los productos más apetecidos en la gastronomía y, la zona noroeste de Madagascar, es la principal productora y exportadora de esta planta que se seca bajo el sol o en agua hirviendo de manera artesanal y sin químicos. Esta planta mueve más de 70.000 millones de dólares anuales; pero no ha significado en igual medida la mejora de la calidad de vida de los agricultores, quienes viven en precarias condiciones. En varias ocasiones duermen junto a la orquídea que produce la vainilla y marcan sus frutos para que no sean robados. Este hecho, como lo han documentado distintas agencias de noticias, ha desencadenado en una violencia generalizada.

La vainilla es la segunda esencia más costosa en el mercado mundial después del azafrán y depende, en gran medida, de las multinacionales que elaboran alimentos al ser los principales compradores.

Entre 2017 y 2019, Colombia pasó de concretar más de 1000 acuerdos de intercambios de compra de vainilla proveniente de Estados Unidos, a menos de 20 acuerdos de compra de vainilla en 2019 con este país, según la firma Nosis Trade; a pesar que el crecimiento del Producto Interno Bruto colombiano fue del 3% en el año mencionado.

La vainilla: un producto con el que Colombia florecería

Foto: Vainilla aroma a Chocó

La vainilla crece en el Pacífico

La iniciativa del cultivo de la vainilla se dio en 2016, tras la reunión de entre los corregimientos de El Cedro y El Valle, ubicados en Bahía Solano, con la Agencia Suiza de Cooperación para el Desarrollo (Swissaid), para iniciar el proyecto de exploración denominado “la ruta de la vainilla”, en cual se identificó y caracterizó las variedades de la región.

La vainilla: un producto con el que Colombia floreceríaEn el estudio Estrategia integrada para la conservación y el uso sostenible de las especies de vainilla en Colombia (An Integrated Strategy for the Conservation and Sustainable Use of Native Vanilla Species in Colombia), se determinó que “a finales de 2019 en el país se habían identificado 25 especies de orquídeas del género de la vainilla, de las cuales 21 son aromáticas, con potencial de comercialización”, indicó Ana Teresa Mosquera, ingeniera agrónoma e investigadora.

Tras la identificación de la variedad de orquídeas que se produjeron en la zona se crearon acuerdos con los Consejos El Cedro y El Río Valle, donde habitan las comunidades afro en territorios de uso colectivo, protegidos bajo la Ley 70 (1). Así se determinó que el cultivo de la flor que se llevaría a cabo debía beneficiar a toda la comunidad y protegería al medio ambiente.

De esta manera, “40 familias de ambos corregimientos se unieron a la iniciativa y recibieron capacitación por parte del equipo técnico que nos han enseñado el valor de la vainilla, pues nosotros solíamos colocar la vainilla en los bolsillos de la ropa para que esta tuviera buen olor, pero desconociamos sus demás usos”, aseguró Bercelio Chaverra, vicepresidente del Consejo Río Valle.

La vainilla: un cultivo agroforestal

La orquídea silvestre presente en el territorio chocoano es una planta aromática, perteneciente a la especie comestible Orchidaceae, que hoy se siembra en las parcelas de las familias de las comunidades afrodescendientes, quienes tienen 20 hectáreas sembradas con 300 y 800 plantas que tardan en florecer un año y medio.

Los cultivos de vainilla son sembrados bajo sistemas multifuncionales que proporcionan gran variedad de beneficios económicos, sociales y ambientales, porque les permite cuidar la biodiversidad, cultivar árboles frutales junto a la vainilla y no utilizan químicos o fertilizantes artificiales. Así mismo, la vainilla chocoana tiene un aroma y una textura particular que han hecho que empiece a ser reconocida en el extranjero.

Las familias que hacen parte del proyecto han recolectado hasta este 2021 más de 150 kilos de vainilla en bruto, que luego es curada (2) por los habitantes. Cuando la vainilla está lista es empacada en sacos y llevada al Consejo, quienes la pesan y la compran a $1000 pesos el kilo. Esta organización comunitaria vende la vainilla adquirida a las empresas exportadoras y, una pequeña parte, se comercializa en los supermercados colombianos.

La venta y la producción de la vainilla que no fue afectada de forma directa por la emergencia sanitaria ocasionada por la Covid-19, pues sus habitantes han sorteado el virus e intentan aprovechar el momento para posesionar a la vainilla chocoana y llevar el proyecto que han denominado Vainilla, aroma a Chocó, a ser una empresa colectiva entre el Consejo de El Cedro y El Río Valle, que permita seguir mejorando la condición de vida de los asociados de ambos corregimientos.

El recorrido por la Vainilla

La vainilla: un producto con el que Colombia florecería

Foto: Vainilla aroma a Chocó

Los habitantes de Bahía Solano que hacen parte del proyecto Vainilla Aroma a Chocó, han creado desde 2020 una segunda oportunidad de desarrollo económico y social, enfocado en generar conciencia entre los turistas que visitan a Bahía Solano, sobre la importancia de conservar y proteger la biodiversidad de la zona, a través de un recorrido por las plantaciones de vainilla y las zonas selváticas aledañas, donde crece la orquídea.

Finalmente, esta iniciativa que surgió en dos corregimientos del pacífico colombiano, se ha planteado para el desarrollo de comunidades indígenas que viven en territorios cercanos a El Cedro y El Río Valle, que les permitiría mejorar su calidad de vida.

Notas

  1. La Ley 70 Territorios colectivos hace un reconocimiento de las comunidades negras que han ocupado tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción y el derecho a la propiedad colectiva.
  2. Curar es el proceso artesanal de poner la vaina de la vainilla al sol o en hervirla en agua, durante 36 a 48 horas a temperatura entre 48° y 50ºC, con el fin de detener el proceso enzimático y así mantener el aroma y la textura de la vainilla.