CULTURA NOVIOLENTA

 

 

 

 

Cuando se quieren eliminar ciertos murales de las calles y las plazas de Madrid, en las que se autoconvocaron las asambleas del Movimiento de los Indignados (conocido también como 15M), está en juego mucho más que las reivindicaciones sociales siempre justas y nada desdeñables que se han gestado en las mismas. Se busca –sin saberlo incluso- apagar el despertar de un nivel de conciencia más elevado, que rozamos o experimentamos colectivamente.

A esas plazas llegamos cuando abandonamos la Acampada de la Puerta del Sol y en las mismas se comenzó a reconstruir el tejido social de los barrios. No todo fueron éxitos pero salimos del letargo moribundo en el que como sociedad civil nos encontrábamos en ese momento. Y los murales que se pintaron en algunas de ellas entonces o años después hablan de la construcción por la que se ha trabajado en las mismas.

El espíritu de las plazas animó, en parte, antiguos y nuevos proyectos políticos, concretados –en lo que hace a la capital española- en un gobierno municipal que, pese a las numerosas zancadillas que tuvo que sortear y errores de cálculo cometidos, se ocupó de la población más vulnerada y animó a la participación ciudadana directa a través de las Juntas de Distrito del Ayuntamiento, entre otros proyectos valiosos.

Hoy, no solo las políticas del gobierno madrileño actual son todo lo contrario, poniendo en marcha y sin descanso medidas de privatización de servicios públicos (degradando los barrios del sur de la capital, especialmente) y discriminatorias hacia las poblaciones más desfavorecidas, sino que el gobierno municipal busca eliminar todo vestigio de los avances del equipo anterior.

El último empellón viene del partido fascista VOX -sin el cual no podrían gobernar PP y Ciudadanos- y que ha conseguido que se apruebe borrar el mural que los y las vecinas del barrio de la Concepción pintaron hace menos de tres años en reconocimiento del aporte histórico de la mujer. Algo que han intentado también pero no han conseguido en la plaza de Oporto.

Nos sumamos a las denuncias que se han levantado contra estas medidas y lo hacemos porque tal “limpieza” representa mucho más que las causas sociales que se reivindican en dichas pinturas, que no es poco de todos modos. Eliminando los símbolos, se pretende hacer desaparecer los significados que representan.

Mural Plaza de Oporto de Madrid

Significados que se quieren destruir

Recordemos los principios y significados que estuvieron en el germen del Movimiento de los Indignados y que podemos rescatar porque los experimentamos, más allá de declaraciones, pasquines o teorías.

El 15 M ponía a las personas como el valor más importante, la noviolencia como metodología de acción, no era de derechas ni de izquierdas sino que representaba al 99%, superando bandos, y se declaraba y era horizontal e inclusivo en su acción.

Y esto que se manifestó el primer día de acampada y se puso en práctica, no surgió por accidente.

Nació después de un largo hartazgo y registro de fracaso individual y colectivo y como fruto de sumar intenciones que decidieron rebelarse frente a la podredumbre de lo dado.

De toda aquella experiencia en la que se cuestionaba a fondo este sistema violento y se debatía acerca del futuro que anhelábamos, me gustaría rescatar algunos elementos clave, que hablan de cómo -por unos meses- quienes lo vivimos, pudimos colectivamente rozar o experimentar por momentos otro nivel de conciencia más elevado.

La práctica de los principios que el movimiento declaraba como propios, puso una base fundamental para que se dieran otras condiciones que nos permitieron rozar y vivir tal estado de más despiertos, más “luminosos”, que reconocemos en lo que el pensador y escritor Mario Rodríguez Cobos (Silo) definió como nivel de conciencia de sí[i].

Fue fundamental trabajar también lo que se denominó la escucha activa, durante los intercambios y asambleas que, a veces, congregaron a miles de personas.

La escucha activa permite desplazar en cierta medida el yo para priorizar el nosotros.

La escucha activa implica atender (sin juicio previo) a lo que propone el otro, desde un respeto profundo y genuino por todas y cada una, evitando la respuesta reactiva, tensa y –en general- de afirmación- y buscando dar lo mejor sin esperar resultados, de tal modo que –a partir de todas las propuestas- surja una nueva realidad que es mucho más que la suma de las mismas.

En ese escuchar, proponer y hacer, había tal dosis de solidaridad y generosidad que muchas personas priorizaron participar en la Acampada de Sol a otros proyectos personales (buena parte de los participantes tomaron vacaciones en sus empleos o dejaron el curso académico sin terminar), sabiendo que se estaba viviendo un momento único en la biografía personal y colectiva.

Muchos comprendimos tiempo después que había sido un intento fracasado -en cuanto a ciertos resultados- pero ninguno pudimos negar que hubiera marcado un hito importante en nuestras vidas, porque nos permitió experimentar la certeza de que es posible construir ese mundo no violento al que aspiramos… y que podíamos poner nuestro granito de arena para traerlo del futuro.

Las relaciones se apoyaban en el cuidado mutuo, algo que tanto recorrido ha tenido después y que conecta con la puesta en valor de lo femenino.

El modo de llegar a acuerdos era por consenso. Y esto que parecía enlentecer la acción conjunta, ayudaba a fijar la atención y profundizar en el estado de más despiertos. Es desde lo vivido que consideramos al consenso como manifestación colectiva de la acción coherente, que nos une a nosotros mismos[ii]

Conciencia inspirada

Podemos expresar lo vivido –si me permiten- como enamoramiento colectivo, expresión del estado de conciencia inspirada[iii] que nos subió a sus lomos y nos permitió cabalgar y desplegar alas como conjunto.

Esa conciencia inspirada nos tomó e inspiró a otros, abrió imágenes, nos permitió sentir que todo era posible, sacó lo mejor de cada una y lo multiplicó… iluminó nuestro mundo interno, nuestra conciencia individual y colectiva.

Esto de fondo es lo que quieren hacer desaparecer los responsables de la propuesta, cuando quieren borrar esos murales, expresión de aquella experiencia, ensombreciendo con ello la vida colectiva y las biografías personales. Pero no podrán porque la marca indeleble que quedó grabada en nuestras conciencias no nos permite dejar de denunciar su acción, y no ha dejado de impulsar nuevos intentos.

Lo que nos jugamos fue explicado genuinamente por Silo también, al afirmar: “La auténtica lucha del hombre está en su conciencia y es una lucha entre la luz y la oscuridad, entre la debilidad y la fuerza, entre el sueño y el despertar”.

¡Dormíamos pero despertamos!, decía alguna pancarta entonces… Y no queremos volver a dormir, decimos ahora.

 

Aclaración

Utilizamos el femenino en referencia a personas.

Bibliografía

1.- Apuntes de Psicología. Psicología II. Niveles de conciencia. Silo. Ed. León Alado.

2.- https://www.parclabelleidee.fr/docs/productions/CAMINO+EN+LA+BUSQUEDA+DE+COMPLETAR+EL+ALMA_JuanaPerezMontero.pdf

3.- Apuntes de Psicología. Silo. Ed. León Alado