Jair Bolsonaro, como Trump, afirma que no hay epidemia de Covid-19 y se muestra sonriente mientras bebe la Cloroquina, obteniendo así la imagen de un déspota de buen humor y definitivamente tonto.

Mucha gente hace un simple razonamiento: si él toma Cloroquina, habría que ser tonto para hacerlo.

Es necesario aclarar aquí que la Hidroxicloroquina debe ser administrada con cuidado, y no como en el video de Bolsonaro que habla de ella como si fuera la nueva aspirina, haciendo que la gente piense que el Covid-19 es un resfriado común y que el distanciamiento y la protección no son necesarios, que «todo está bien» a pesar de los miles de muertos, y que se puede volver feliz al trabajo.

La OMS, por su parte, prohibió la cloroquina a partir del estudio de Mandep R. Mehra y Coll, publicado en The Lancet y que fue desacreditado inmediatamente por 120 científicos y cientos de médicos por ser prácticamente tonto (véase la entrevista en Pressenza en HippocratesOrg) y luego sobre la base de un estudio de alto perfil a simple vista (Recovery of Oxford) que no tiene una buena sustentación clínica, a pesar de las apariencias.

El resultado en este caso también es que la hidroxicloroquina no sirve para combatir el Covid-19, dice la OMS… (financiada en gran parte por Bill Gates y Big Pharma que pretenden lanzar la vacuna contra el Covid y contra la gripe a gran escala), ignorando a propósito la existencia de muchos estudios científicos que han demostrado la eficacia de la hidroxicloroquina. No menos importante es el estudio en Marsella del Prof. Didier Raoul.

Permítanme explicarme mejor: en el estudio Recovery utilizaron Hidroxicloroquina en dosis superiores a las recomendadas en pacientes ya graves a los que no tiene sentido dar esta terapia ni siquiera en dosis regulares. Además, probaron la hidroxicloroquina sola, cuando se sabe que es eficaz en las primeras etapas de la enfermedad y si se administra junto a la azitromicina y a veces a la heparina.

¿Cuál es el propósito de este caos inglés? No quiero parecer maliciosa, pero hay un gran interés en el horizonte por las costosas terapias antivirales y la vacuna contra el Covid, que será crucial cuando no tengamos una terapia simple y eficaz para frenar y cortar de raíz los casos, mucho antes de que lleguen a la fase avanzada y, finalmente, a los cuidados intensivos.

No se puede dudar de la existencia de la pandemia de Covid-19, como quisieran los populistas reinantes, pero sí del hecho de que la causa sea sólo el Coronavirus, al menos observando los acontecimientos tal y como ocurrieron.

Recuerdo aquí que la Asociación Americana de Médicos y Cirujanos (AAPS) presentó una solicitud de un requerimiento judicial preliminar el 22 de junio de 2020 para obligar al gobierno de los Estados Unidos a liberalizar el uso de la hidroxicloroquina. «¿Por qué el gobierno continúa reteniendo más de 60 millones de dosis de HCQ?» pregunta la Dra. Jane Orient, Directora Ejecutiva de la AAPS. «Este fármaco potencialmente salvavidas abunda en las bodegas del gobierno mientras los americanos mueren por COVID-19».

En resumen, Bolsonaro por un lado y la O.M.S. por el otro desacreditan el único fármaco barato y eficaz en las primeras fases de la enfermedad: la hidroxicloroquina. Es difícil decir cómo la estupidez o el bandolerismo prevalecen en ambos.

El profesor Cipolla de la Universidad de Berkley nos advirtió en su momento:

A menudo la gente razonable es puesta a prueba por los tontos porque son sorprendidos por su ataque impredecible y no pueden organizar una defensa racional, dado que el ataque no tiene una estructura racional. (Tomado libremente de «Leyes básicas de la estupidez humana»).

Deberíamos sonreír, pero si pensamos en el daño que estas posiciones aparentemente opuestas hacen al mundo, que sigue muriendo por COVID-19, uno se pregunta en qué dirección desesperada va la humanidad.

Podemos y debemos dejar de delegar la lectura de la realidad a los políticos y a los super expertos y dar voz a nuestro sentido crítico desacreditando pacientemente las construcciones pseudo científicas y los populismos que simplemente apoyan los grandes intereses de las multinacionales.

En todo el mundo están surgiendo muchos movimientos de médicos y ciudadanos que se rebelan contra la arrogante estupidez de quienes piensan en los intereses de unos pocos olvidando que no hay salvación si no llega a todos, porque estamos interconectados y somos interdependientes. En Italia, entre otros, nació el movimiento HipócratesOrg https://www.facebook.com/IppocrateOrg/  fundado por Mauro Rango y muchos otros médicos. En este video el Dr. Rango explica claramente todo el camino recorrido hasta ahora. https://d.tube/#!/v/ippocrateorg61/QmNVfobeBW8G6igGJZT2ghzYLrHRrUQVBKNP7uUcJJQ36r

No puedo terminar sin mencionar el exterminio de los pueblos originarios brasileños, que avanza sin trabas debido al Covid-19 y a la continua invasión de sus territorios por los buscadores de oro y los terratenientes, defendidos por Bolsonaro, que propagan enfermedades y virus a los que los nativos son muy vulnerables. Tal vez no es tanto la Hidroxicloroquina (distribuida por Bolsonaro sin método alguno ni con la debida atención a los problemas cardiológicos) lo mejor para los indios, como sí lo es la libertad de ser ellos mismos y de vivir sus tradiciones, sin invasiones y agresiones.

Maria Antoinetta Bàlzola, médico psiquiatra


Traducido del italiano por Estefany Zaldumbide