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45 años de confinamiento entre el exilio y la ocupación

Por Alonso Gil y Edi Escobar

Los campamentos de población refugiada saharaui han resistido por el momento el ataque del Covid-19, pero los daños colaterales del confinamiento han sido graves en salud, educación, seguridad alimentaria, protección y agua, saneamiento e higiene. Llevan tres meses cerrados al exterior, re-confinados en sus jaimas, para evitar la propagación del coronavirus que podría ser devastadora frente al endeble sistema sanitario de los campamentos. Esta situación ha agravado aún más las precarias condiciones de vida de miles de saharauis que día a día intentan sobrevivir a duras penas, teniendo en cuenta que sólo un 12% de los hogares tiene seguridad alimentaria.

El Sáhara Occidental, situado en el noroeste de África, es la última colonia del continente aún sin descolonizar, a la espera de que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas para la celebración de un referéndum de autodeterminación.

El conflicto sobre esta antigua colonia española (la que fuera provincia 53 de España) ocupada ilegalmente por Marruecos, afecta a tres áreas diferentes: a un lado sobreviven, reprimidos y torturados, los saharauis que quedaron bajo la ocupación de su país y, al otro, en Argelia, organizada en campamentos de acogida de personas refugiadas, en uno de los desiertos más inhóspitos del mundo, se encuentra el resto de la población. En medio, la zona liberada por el Frente Polisario.

Así, separados, resisten desde la ocupación ilegal y violenta de su territorio por parte del reino de Marruecos, iniciada el año 1975 con la conocida “Marcha Verde”, llamada “Marcha Negra” por el pueblo saharaui. Por el lado bajo control saharaui –una franja interior del Sahara Occidental, habitada por militares y familias nómadas– conocida como los Territorios Liberados del Sáhara Occidental, está atravesada de norte a sur por un muro de 2.700 kilómetros donde el ejército marroquí ha sembrado el campo minado más largo del mundo con más de siete millones de minas antipersona, condenando a la separación forzosa a familias y personas hasta el día de hoy a 45 años de confinamiento entre el exilio y la ocupación.

El arte como forma de lucha por la emancipación

¿Puede el arte llegar mas lejos que un misil? ¿Tienen los artistas un rol en las luchas por la emancipación? ¿Puede la cultura contribuir a la transformación social? ¿Qué papel puede jugar el arte en procesos reivindicativos y en las luchas por la dignidad? Haciéndose estas preguntas y buscando sus respuestas nacen en 2007 Los Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sahara Occidental, de la mano de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS), organización muy activa en buscar vías alternativas de visibilización de este conflicto totalmente ignorado y silenciado por los medios de comunicación.

ARTifariti brota sobre la base de la capacidad de las prácticas artísticas para reivindicar el respeto a los derechos humanos, individuales y colectivos, el derecho de las personas y los pueblos a su tierra, su cultura, sus raíces y su libertad. Pensado como un punto de encuentro que permita acciones individuales, colectivas o participativas, con el espíritu de generar un espacio de convivencia donde interrelación y comunicación transciendan el hecho artístico en sí mismo y donde el arte asuma su papel público, reflexivo y político.

Los encuentros reúnen cada año a artistas de diferentes partes del mundo, del Sahara Occidental y de otros países africanos, europeos, americanos y asiáticos, para desarrollar una experiencia creativa in situ, en los Campamentos Saharauis y en la ciudad de Tifariti, situada en los Territorios Liberados del Sahara Occidental.

Durante estos últimos años, en sucesivas ediciones se han ido sumando creadores y creadoras, que ya superan la cifra de 500, se han desarrollado cientos proyectos artísticos con más de 40 nacionalidades y orígenes diferentes, junto con un importante número de artistas saharauis que inician y lideran proyectos creativos como parte de este programa; además de profesionales que practican otras disciplinas – arqueología, periodismo escrito y audiovisual, ingeniería y arquitectura sostenible, agricultura…– que han enriquecido el encuentro y que van abriendo nuevos espacios de lucha.

El grupo de participantes también está formado por las familias saharauis, que reciben a los y las artistas en sus propias jaimas, creándose entre todos una sustancial y amable convivencia que enriquece y sirve de canal de transferencia de conocimientos y emociones. Todo esto conforma un universo complejo cargado de matices que define el resultado final, que es en sí la construcción del proceso reivindicativo a través del arte.

Paralelamente a las obras y trabajos que los y las artistas ponen en pie cada año –esculturas, pinturas, murales, vídeos, instalaciones, performances, etc…– ARTifariti atisbó la necesidad de crear tejido entre la población joven saharaui y construyó en la wilaya de Bojador en 2013 una maravillosa Escuela de Arte Saharaui -que está en continua expansión- como un lugar de encuentro y formación artística en diferentes disciplinas.

En la actualidad el festival ha dado un paso adelante también en la capacitación y el empleo juvenil, con la creación de talleres autogestionados (cerámica, encuadernación, bisutería…) concebidos como espacios de comunicación, diálogo y producción, tanto intelectual como social y económica. La importancia de estos talleres en los campamentos es valiosísima porque generan lo más difícil de conseguir; ánimo y entusiasmo en el enfrentamiento a la difícil y dura realidad que supone vivir en el exilio de un borroso limbo político.

Desde nuestro punto de vista como artistas, la diferencia que hace que ARTifariti sea un festival tan especial, es el hecho de que te sientes dentro de un conflicto político que tiene una magnitud poliédrica enorme y mezcla muchos ingredientes en la misma batidora: la resistencia de un pueblo en una lucha justa por un referéndum de autodeterminación, el exilio, la ocupación, la violación de los derechos humanos, la existencia de un muro plagado de minas antipersona, el uso del castellano como segunda lengua, la hospitalidad del pueblo saharaui, la sonrisa de la gente, el desierto como orografía contundente donde convergen el todo y la nada -un espacio fértil para el trueque de ideas y experiencias-… Con poco que seas una persona inquieta el festival te golpea intelectualmente de una manera descomunal, dándonos una nueva perspectiva como personas y como artistas de nuestra propia realidad.

Evidentemente el arte puede ser un medio sanador en los conflictos políticos, y también en los personales y sociales, y ser una herramienta muy valiosa para luchar contra la desmemoria y hacernos reflexionar sobre muchas más cuestiones de las que nos imaginamos.

Este año en su 14ª edición, ARTifariti será virtual y versará sobre el doble confinamiento al que está sometida la población saharaui tanto en las zonas ocupadas como en el refugio. Durante cuatro días, del 5 al 8 de noviembre, ARTifariti tomará la forma de un laboratorio en proceso que recibirá las colaboraciones de artistas de todo el mundo e irá acompañado de mesas de debate, conferencias y conciertos. Repartido en tres sedes: los Campamentos de población refugiada (junto a la ciudad argelina de Tinduf), Sevilla y Argel. Durante esos días crecerán estas exposiciones con el material impreso de las colaboraciones recibidas y se mostrarán muchos de los trabajos generados a lo largo del recorrido de las ediciones celebradas hasta ahora.

El Mar Soñado 2018
Mariam Hassam 2015
Retratos saharauis 2008
RasdTV NewsSet 2009
Flag 2010
Dinning in the Refugee Camps2009
El muro de las resistentes 2015
El mundo nuestra casa 2013
Papel Moneda saharaui 2011
Sahara Libre Wear 2009
En la memoria 2016
Mapas Mudos.2012
Minas comestibles.2019
My beautiful picture
Fotografías:
1 Moulud Yeslem. El mar soñado. 2018 | 2 Bettina Semmer. Mariam Hassan. 2015 | 3 Victoria Gil. Retratos -papeletas referéndum autodeterminación. 2008 | 4 Mohamed Saleh. RasdTV NewsSet 2009 | 5 Neil Rudden. Colective Flag. 2010  | 6 Robin Kahn. Dining in the Refugge Camps. Publicación. 2009 | 7 Kimika. El muro de las resistentes. 2015 | 8 Fico. El mundo nuestra casa. 2013 | 9 Mel Chin. Papel Moneda Saharaui. 2011 | 10 Alonso Gil. Sahara Libre Wear. 2009-2020 | 11 Evru. El libro de las plazas. 2011 | 12 Javier Andrada. En la memoria. 2016 | 13 José Fernandez Ruiz. Mapas mudos. 2012  | 14 Luis Vázquez. Minas comestibles. 2019 | 15 Argerian Colective. Robot. 2009